La provincia de Sevilla, la sexta de España en el orden de población, cuenta 463,486 habitantes. Las campiñas, sumamente cultivadas, tienen una poblacion muy abundante, robusta, vigorosa y amante del trabajo, al mismo tiempo que de los placeres vehementes. Muy á la inversa de las comarcas castellanas, la soledad no se manifiesta en ningún punto de la provincia de Sevilla, y abundan mucho los pequeños pueblos de 1,000 á 4,000 almas. Con todo, se hacen notar algunas ciudades considerables, centros de una vasta producción agrícola que consiste principalmente en vinos, aceite, cereales, granos, ganados de todas clases, hortalizas y frutas. Las mas notables de esas, ciudades son:
Sevilla, que cuenta (inclusos los nueve arrabales exteriores a las fortificaciones) 112,600 habitantes;
Ecija, con 28,800
Carmona, con 18,800.
Osuna, con 17,500
Utrera, con 14,000
Marchena, con 13,000
Alcalá de Guadaira, con 8,260
Todas esas poblaciones aunque son principalmente centros agrícolas, alimentan una multitud de manufacturas, fábricas y talleres de toda clase, que aumentan la animacion del pais, y le dan mucho interés económico. Sevilla sola tiene en algunos ramos vastas manufacturas y fábricas especiales de suma importancia,—tales como su magnífica fundicion de armas y cañones, su nitrería, y sobre todo su inmensa manufactura de cigarros (por cuenta del Estado se entiende), que da trabajo á 4,000 obreros, establecimiento digno de ser visitado con placer é interés.
Concretando la vista sobre la ciudad, el panorama es tan curioso como bello. El Guadalquivir, describiendo como un semicírculo, rodea en gran parte el recinto de la ciudad propiamente dicha, defendida y encerrada por murallas que, segun dicen, datan del tiempo de César, y por numerosos fuertes aislados que en la actualidad son inútiles aunque no sea mas que por su evidente inferioridad respecto del progreso de la estrategia y arquitectura brutal del egoísmo, el aislamiento y la muerte. De cualquier lado que se mire el conjunto interesa por sus caprichos y contrastes graciosos, y los pormenores llaman la atencion. Al derredor, los nueve arrabales, de los cuales solo uno, el de Triana, habitado por los Gitanos, que es el mas populoso, se halla á la márgen derecha del Guadalquivir, ligado á la ciudad por un hermoso puente colgante. Muy cerca del puente, sobre el puerto mismo, se levanta la linda cúpula dorada de la Torré-de-Oro, que parece cubierta de escamas relucientes.