Tambien llaman la atencion en Valladolid el viejo palacio castellano y otros mas modestos, que tienen la apariencia de cárceles; la plaza Mayor, cuyas arcadas tienen el tipo especial de su época; una de las cuatro puertas de la ciudad (la de Madrid) verdaderamente monumental, y San Benito, edificio grandioso convertido de convento en fortaleza. De resto, la ciudad cuenta importantes institutos de instrucción y beneficencia, y se echa de ver que el espíritu moderno va poco á poco penetrando al corazon de la antigua corte castellana. No muy tarde la modificacion será profunda y casi completa, y Valladolid (que puede hoy contener 100,000 habitantes) se elevará al rango de ciudad española de primer órden.
Su movimiento comercial es ya considerable, gracias al canal de Castilla y las demas nuevas vias de comunicación. Esa ciudad es el centro de una vastísima produccion de trigos, cuyas harinas van teniendo ventajosa salida por el puerto de Santander y algunos otros de la costa cantábrica. Aparte de esa produccion, son notables entre las agrícolas las de vinos, lanas y maderas. Valladolid es tambien un centro de fabricacion, aunque muy inferior. Ademas de sus grandes molinos hidráulicos y los muchos de viento, que dan al comercio fuertes valores en harinas, contiene fábricas de tejidos burdos (estameñas, etc.), de papel, sombreros de fieltro y otros artículos de menor importancia. De resto ninguna otra cosa llama la atencion en la actualidad. Lo pasado es triste pero venerable en muchos de sus rasgos. Lo porvenir será una época de resurrección para Valladolid.
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CAPITULO III.
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PALENCIA Y SANTANDER.
El canal de Castilla.—La provincia de Palencia y su capital.—Alar-del-Rey; las fuentes del Ebro.—El rio Besaya.—La provincia de Santander.—La ciudad y su bahia.
No obstante el notabilísimo interés que tiene Búrgos (ciudad de 26,000 almas apénas) por su admirable catedral, su Cartuja y otros monumentos góticos, así como por su aspecto de viejo españolismo tan marcado, preferí dirigirme á Santander, por Palencia, para conocer una region interesante donde va desarrollándose activamente el comercio español. Búrgos, por lo que tengo entendido, no se hace notable sino por la exuberancia de dos objetos: los primores de arquitectura gótica y los mendigos. Yo estaba ya satisfecho de monumentos y hastiado de mendigos. Queria ver en la region castellana el movimiento social, y eso determinó mi itinerario.
Habla viajado en España sucesivamente en vapores, ferrocarriles y diligencias, y en una trotona locomotiva de cuatro patas por los cerros de Guadarrama. Quise servirme de otro vehículo, y por eso me embarqué en un bote, tirado por dos caballos, que navega el canal de Castilla. Su extremidad meridional arranca en Valladolid, y la setentrional en Alar-del-Rey, pasando la línea por Palencia. Ese canal es alimentado por las aguas del bello rio Carrion, afluente del Pisuerga, y cuyo origen dista poco del de este último. Despues de rodear en parte á Palencia, el Carrion verifica su reunion con aquel á poca distancia al sur de esa ciudad. Es por ese canal que se exportan hácia Santander las harinas centralizadas en Valladolid; sin tal via de comunicacion, muy embarazosa sin embargo, los pueblos de esa parte de Castilla se hallarían mucho mas miserables de lo que están.
Mide el canal unos 45 kilómetros de longitud en la parte comprendida entre Valladolid y Palencia, y como 70 entre Palencia y Alar-del-Rey. Su anchura constante es de unos 11 metros, con 7 piés de profundidad. Se cuentan 10 esclusas ó compuertas en solo aquella parte. Esa bella obra fue comenzada por órden de Cárlos IV y continuada por Fernando VII. La parte comprendida entre Alar y Palencia está en servicio desde 1809; la otra solo desde 1833. Se acongoja el viajero al oir la relacion de los horribles martirios de que fué teatro aquel canal, construido por los presidiarios, de los cuales hubo millares de víctimas del trabajo y los crueles tratamientos. Pero ese sentimiento de dolor se convierte en indignacion al recordar que muchos de los pretendidos presidiarios no fueron sino leales patriotas, atrozmente perseguidos por sus opiniones liberales y condenados á la infamia y la muerte de los trabajos forzados sin fórmula de juicio ó inocentes de todo delito. Fernando VII hizo, pues, del canal de Castilla un inmenso é inmundo cadalso. Pero mas tarde los llamados moderados inventaron la proscripcion á Filipinas para no escandalizar á la Europa con el espectáculo de las víctimas.