Me contraeré un poco mas á las provincias vascongadas, porque no he visitado ninguna porcion de la de Navarra.
Si Bilbao es una ciudad esencialmente comercial, y la provincia de Vizcaya es muy notable por sus minas de hierro, la masa total de las tres provincias es tan agrícola como fabricante. Su agricultura (consistente en granos principalmente; sin perjuicio de una considerable explotacion de maderas) es admirable por su pulcritud y progreso, por la habilidad con que aprovecha hasta los mas pequeños rincones y pliegues del terreno, por el aspecto de bienestar que revela, la encantadora belleza que da á los campiñas, y la influencia saludable que ejerce sobre la condicion social. La propiedad territorial está de tal modo repartida entre la poblacion, que son raros los campesinos no propietarios del terreno que cultivan, ó los ciudadanos que no son dueños de las casas que habitan en las localidades. De ahí resulta que el interes personal obra poderosamente en la mejora de la agricultura, como la libre competencia favorece los progresos de las fábricas y del comercio.
Todo lo que es susceptible de cultivo esta cultivado allí, y el individuo, independiente por su libertad y su bienestar, se siente con la conciencia de su dignidad; y como tiene la nocion profunda de sus derechos; tiene igualmente la de sus deberes. Así, la administracion de justicia es casi nula, en lo criminal, porque los delitos son rarísimos; y como la autoridad no se ingiere en lo que es puramente personal, sus funciones son muy sencillas, y lejos de ser contrariadas todo el mundo las apoya. Si hay en el mundo un pueblo que merezca los títulos de libre y dichoso, ninguno como el de las provincias vascongadas.
Una prueba muy perentoria de lo que hace allí el interes individual y social sin trabas, la han dado los bilbaínos hace poco tiempo. Santander emprendió su ferrocarril, que debia darle la ventaja sobre Bilbao, en cuanto al comercio, exterior; al mismo tiempo que esta plaza se veia amenazada de decadencia, por haberla reemplazado Alicante, casi totalmente, en la famosa pesca de bacalao. Los bilbaínos se dijeron: «Hagamos con nuestros propios recursos un ferrocarril que nos ponga en comunicacion con Madrid y Burdeos, ligándolo al que debe pasar por Irun y Búrgos.» La suscricion quedó abierta inmediatamente, y en una semana los vecinos de Bilbao llenaron la suma de 3,500,000 pesos presupuesta. ¡Y Bilbao cuenta apénas 16,200 habitantes! Solo uno de los suscritores faltó despues al suministro de los fondos: era un castellano.
El territorio vascongado es tan sumamente montañoso, que no tiene ni un solo valle de dimensiones algo notables, a excepcion de la llanura de Vitoria y la hoya del Bidasoa cerca de San Sebastian. Todo aquel país es un enjambre de montañas bastante elevadas y complicadísimas, de colinas y faldas que se bifurcan, cruzan ó reúnen caprichosamente, de angostos y profundos vallecitos y de planos inclinados, en cuyo seno se producen á cada paso los más lindos paisajes naturales y agrícolas. Desde algunas altas eminencias de los Pirineos vascongados se puede contemplar un panorama de hermosura incomparable. En efecto, se ven de un lado los colosales picos abruptos y las altas cimas montuosas rodeando las cumbres resplandecientes de los grandes Pirineos cubiertas de nieves perpetuas; mientras que en el fondo se extiende un mar de verdura cuyas ondas soberbias son las montañas y colinas que sobresalen entre abismos de bosques y cereales, y al occidente se dilata el Océano, el hermoso mar cantábrico, sublime como la imágen lejana del infinito.
Si la agricultura produce principalmente granos y frutas, con algún ganado y abundancia de legumbres, la fabricacion, aunque variada, consiste principalmente en los trabajos do quincallería, que son valiosos y estimables. Hay también en las tres provincias muchos molinos harineros, telares para lanas, fábricas de papel y de otros artículos de menor importancia. Así, pues, todos los ramos de produccion están representados en aquellas provincias, los unos en dos puertos principales, los otros en las muy numerosas localidades (sólidamente construidas) y en las campiñas que las rodean.
La raza pobladora de esas comarcas es céltica pura en su gran masa, y conserva su lengua especial[5] con tanta fidelidad que una gran parte de la población no habla el español ó lo habla muy mal. El dialecto vascongado, muy semejante al vasco francés, no tiene casi analogía ninguna con la lengua española. Su acentuación es áspera y prolongada, con suma abundancia de palabras compuestas, muy largas, de extensa significación, como eran las de la lengua mejicana ó azteca. Bien conocidos son los nombres vascongados de familia, tan esdrújulos y crespos, recargados de rr, uu, zz y diptongos que enredan la lengua del que no está habituado á la pronunciacion. Los vascongados no cecean el español.
Las constituciones son vigorosas y resistentes, las fisonomías francas y despiertas, los cuerpos de talla generalmente levantada. Abundan los ojos azules, los cabellos rubios y las mejillas rosadas; y en todos los hábitos se nota la sencillez y un candor muy atractivo unido á la inteligencia práctica de las cosas. La instruccion elemental está bastante difundida, mucho mas que en la generalidad de la nacion española, cuyas masas son deplorablemente ignorantes aún en las grandes ciudades. La salud de la poblacion vascongada es superior, y la estadística indica todos los años un aumento satisfactorio.
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Despues de las indicaciones generales que acabo de hacer, me limitaré á mencionar, para no abusar de la paciencia del lector, los objetos que mas me llamaron la atencion en las localidades vascongadas que pude visitar.