Bilbao, situada á 290 kilómetros N.N.O. de Madrid, en el fondo del estrecho y lindo valle del Nervlon, está protegida contra todos los vientos y tiene un delicioso clima. Aunque de orígen antiguo (relativamente) pues fué fundada en 1300, es una linda ciudad, sobre todo en su aspecto exterior. Sí en algo participa del estilo español antiguo (como sucede en la curiosa plaza cerrada de vastas y sombrías arcadas, que abrigan tiendas elegantes y cafés) se manifiesta el carácter de las gentes en la pulcritud, la decencia y el bello pavimento de todas las calles y plazas. Los bellos puentes, los excelentes muelles, las tupidas arboledas que las dominan, las casas modernas tan elegantes, las fuentes públicas abundantes y cañerías hábilmente establecidas, el movimiento social y comercial, los numerosos buques atracados á los muelles, las columnas de humo de las fábricas, los buenos institutos de enseñanza y escuelas prácticas, los establecimientos de beneficencia: todo oso y otros signos patentes de progreso, bienestar y armonía popular, contribuye á inspirar una viva simpatía en favor de Bilbao, haciendo ver que allí la civilización reposa sobre bases sólidas y nada artificiales.
Bilbao, tan célebre por su famoso Consulado que expidió las Ordenanzas de comercio muy conocidas en los pueblos españoles, se ha distinguido por su liberalismo, heróicamente probado en tres sitios memorables durante la guerra civil en que casi todos los pueblos vascongados eran carlistas. Fue allí que sucumbió el terrible Zumalacárregui; el tipo acabado de los guerrilleros en España. La importancia de las exportaciones é importaciones (en relacion con Europa y América) ha determinado el establecimiento de cinco ó seis consulados extranjeros en Bilbao; y sus condiciones especiales le han creado astilleros de bastante actividad.
De paso haré una observación que puede parecer pueril, pero que prueba lo que vale la libertad. En Bilbao hay manufacturas libres de tabacos, y los superiores cigarros que alli compré fueron los únicos buenos que pude fumar en España, donde el monopolio produce la ventaja de dar malo y caro al consumo el mejor tabaco del mundo. La misma observación hice respeto de la sal. Pregunté si la pasión del juego era general ó al menos bien notable en Bilbao, y me persuadí de que no era así. Alli no hay jugadores. ¿Por qué? La explicación es sencilla: 1º porque siendo el trabajo enteramente libre, la vagancia no tiene razón de ser, y la opinión pública obra con energía contra el juego; 2º porque no habiendo loterías (como recurso fiscal) no existe la escuela pública, popular y autorizada por el gobierno para educar á las masas en el amor al juego.
Por lo qué hace á la mendicidad, ella no existe en Bilbao ni los demás pueblos vascongados. No vi ni un solo mendigo, y supe que en muchos pueblos la cárcel permanecía frecuentemente cerrada. La mendicidad tiene en España sus fronteras perfectamente demarcadas. Donde la libertad falta, aquella reina con toda su repélente deformidad. En las provincias vascongadas ó está proscrita por la líbertad y el bienestar, ó tiene una forma que la hace cambiar de carácter. Los pobres de solemnidad que suele haber, no mendigan, sino que son recogidos y amparados dignamente por la caridad común.
Habiendo salido de Bilbao durante la noche, no me fué posible conocer las comarcas vecinas, en la via que conduce á Victoria. Solo pude notar que la carretera, girando por el terreno mas montañoso que puede darse, es una obra superior que prueba que todos los obstáculos naturales se vencen con la voluntad. El ferrocarril, que estaba trazado y nivelado, era infinitamente mas notable por las dificultades que habia que superar. Esa será una bella obra, que honrará tanto á los ingenieros como á los bilbaínos.
Eran las seis de la mañana cuando la diligencia llegaba á las alturas de la pequeña villa de Ochandiano, situada casi en el corazon de los Pirineos vascongados. Había tocado sucesivamente en nueve pequeños pueblos, de los cuales los mas notables son: Zornoza (2,000, habitantes), y Durango (3,000), situado á orillas del bonito rio de su nombre, en una pequeña llanura. En el término oriental de Ochandiano (que cuenta 1,165 vecinos) comienza la provincia de Alava y concluye la de Vizcaya. El paisaje que pude contemplar allí era encantador y casi sublime. El fondo del vallecito en que demora el pueblo estaba perfectamente cubierto de nieblas, miéntras que las faldas de la sierra de Urquida y demas montañas vecinas ostentaban su apacible verdura de bosques y sementeras, suavemente iluminadas por el resplandor de los rayos del sol que doraban las crestas empinadas. Era como un lago de leche cuyas ondas reposaban en el asiento de una inmensa taza de esmeralda. Todo murmuraba y sonreia en derredor, miéntras que al pié todo era misterio bajo el sudario que cubria una parte del lecho de Flora todavía dormida en el fondo del valle.
Villareal es el primer pueblo que se encuentra al penetrar en la provínola de Alava, cruzando los laberintos montañosos de la cordillera. La via va descendiendo por entre bellísimos paisajes hácia el valle del rio Zadorra afluente del Ebro, y en breve se tiene á la vista la preciosa llanura que rodea á Vitoria, sembrada de una multitud de pequeños pueblos enteramente agricultores.
Vitoria, tan famosa durante la guerra civil de España, es la capital de Álava. En sus cercanías se ve el campo de una de las mas sangrientas y notables batallas de la guerra de la independencia, ocurrida en 1813. La importancia de Vitoria, como villa y plaza fuerte, data de 1181, y su incorporacion á la monarquía castellana, de 1209. Es una ciudad cercada de murallas, feísima y repugnante en su parte muy antigua, pero graciosa y alegre en su parte moderna. Tiene dos bellos paseos con arboledas, uno interior y otro exterior, y algunos buenos edificios notables por su arquitectura, como el hospicio, el teatro y la casa municipal. La Plaza nueva es bonita y curiosa por su elegancia y simetría. La población es relativamente considerable, pues asciende á 18,710 habitantes.
Vitoria es considerablemente fabricante, al mismo tiempo que muy agrícola. Sus campos son muy pintorescos por las numerosísimas huertas de hortalizas que los cubren, los caseríos y las aguas abundantes. Pero sus nieblas frecuentes la hacen desapacible ó triste muchas veces, cubriendo con su velo todas las bellezas del panoramai.
Desde Vitoria hasta Mondragon (siguiendo la gran carretera que conduce á la frontera de Francia), se reproducen en su aspecto general los rasgos de los pueblos y paisajes vizcaínos. Había atravesado por tercera vez los Pirineos vascongados, tocando en ocho pueblecitos que cuentan un total de poco mas de 4,000 vecinos. Donde quiera el mismo estilo de construcciones de pura piedra, tan sencillas que los muros de las casas no tienen generalmente argamasa que las una, sino que se sostienen por el aplomo y el tallado de la piedra. Donde quiera también las costumbres dulces, casi patriarcales, al lado de la actividad industrial y agrícola. Mondragon, villa de 2,500 vecinos, es uno de los pueblos mas interesantes del tránsito.