EN FRANCIA.
Del Bidasoa á Bayona,—La ciudad de Bayona.—Las Landas.—Burdeos; su aspecto, su comercio, sus monumentos, etc.—De Burdeos á París.—La hoya del Loira.
Al atravesar la diligencia el Bidasoa, los empleados de la aduana francesa nos aguardaban al extreno setentrional del puente. Allí, como en todas las aduanas de Francia, el viajero tiene ocasión de observar la lucha, permanente, entre lo natural y lo artificial, que se origina de las instituciones egoístas y que tienen por base la descónfianza y la sospecha. El francés, como tal, es genialmente fino, galante y expansivo; pero el francés hecho guarda, gendarme ó soldado, degenera en su trato con loa civiles ó se siente embarazado. Es tal la fuerza del carácter genial, que el frances se distingue por su cortesía, de todos los demás europeos, en el ejercicio de funciones oficiales. Por eso, yo que detesto cordialmente los uniformes en general, y especialmente los perros de presa de las aduanas, he reconocido en todos mis viajes que si en esta materia puede haber un tipo tolerable, es sin duda el aduanero frances.
La diligencia francesa arrancó al galope del pueblecito de Behovia, donde reside la aduana, y en breve se abrió á mi vista un espléndido paisaje desde las alturas ó colinas que median entre el valle del Bidasoa y el del Nivella. A la derecha ó el oriente se levantan en anfiteatros rústicos y bellos los contrafuertes mas cercanos de los Pirineos, en ondas de verdes colinas y de montañas rocallosas y tristes alternando caprichosamente. Al poniente se veia la vasta y fulgurante sabana del Océano, inmóbil á lo léjos, pero en realidad agitándose con violencia contra los peñascos abruptos de la costa, y llena de esplendor por el reflejo del sol, rojo-amarillento, comenzando á consumirse tras de un horizonte ilimitado.
Al frente se registra, en la direccion de Bayona, un curioso panorama, desigual, desnudo de alta vegetacion natural, entrecortado por bajas colinas de planos inclinados, y de un aspecto en que alternan lo pintoresco y lo triste. Donde quiera que la naturaleza no ha sido ayudada, el suelo es estéril, cubierto apénas de una inmensa capa de helechos y malezas; miéntras que la mano del hombre, la obra de la civilizacion se muestra en el cultivo laborioso de algunos espacios, en los numerosos bosques y parques artificiales y en las graciosas casas de labor ó de recreo que salpican el extenso paisaje.
No obstante que el cultivo es tan minucioso en las provincias vascongadas, al entrar al territorio frances se siente bien que se viaja por en medio de un pueblo mucho mas civilizado que el español, en general. El aspecto de las habitaciones y plantaciones es distinto, indicando el esmero en todo, la previsión, el progreso en los métodos de cultivo y la tendencia á lo confortable. La carretera misma, que es espléndida, como todas las nacionales y departamentales de Francia, es incomparablemente superior á cuantas recorrí en España. La diligencia, de formas mucho mas ligeras y racionales, es tirada por tres hermosos caballos, en vez de los cuatro ó cinco pares de mulas furiosas que, manejadas á palos, arrastran las diligencias españolas, merced á un bárbaro sistema de tiro.
Al extremo de un valle notablemente cultivado y casi sobre la costa del Océano, se encuentra la villa de San-Juan-de-Luz, á orillas del rio Nivella. Es una plaza fuerte, al mismo tiempo que puerto marítimo, y no carece de movimiento comercial. Apénas cuenta poco mas de 3,000 habitantes, y se halla en muy notable decadencia, á causa del incremento que han tomado otras plazas comerciales vecinas. Contáronme que las mujeres de San-Juan-de-Luz tienen la especialidad de conservar ciertas costumbres muy antiguas, como la de salir á la calle (principalmente para ir á las iglesias) envueltas en mantos que les dan el aspecto de monjas ó disfrazadas misteriosas. El tipo corresponde en esa parte al de las tapadas de Lima, que segun entiendo tienen de sobra con solo un ojo visible para excitar vivamente el interes.
Desde lo alto de una baja colina, al pasar por el pueblo de Bidarte, se alcanza á ver en la vecina costa la linda y elegante poblacion de Biarrítz enteramente nueva, y puesta de moda por la corte imperial de Francia con motivo de los baños de mar. Allí se da rienda suelta á los caprichos de la moda, en los meses de baños, y se han anudado mas de cuatro intrigas de sumo interes para la política europea. Acaso Biarritz será con el tiempo un sitio de gran celebridad, cuando se recuerde que de allí nació el plan de reforma económica y financiera concebido por Napoleon III y comenzado á realizar en 1860.
Desde Bidarte el aspecto de la campiña hace comprender que se toca en las cercanías de la elegante Bayona, tan renombrada por sus campañas ó casas de campo. Donde quiera se destacan sobre las colinas muy bellas quintas de construccion artística y esmerados adornos, rodeadas de suntuosos parques y jardines, en cuyo fondo se ven medio escondidos entre la verdura los elegantes pabellones ó templetes que dan asilo en las horas calurosas á mas de una Parisiense, Bayonesa ó Española, convertida en pastora ó campesina durante el verano. El cultivo aparece mas esmerado, la vegetacion sonrie por todas partes y el viajero simpatiza con Bayona ántes de conocerla.
La antigua provincia de vastas proporciones que llevaba el nombre de Guiena en la division política de Francia, ántes de la revolucion de 1789, tenia por gran centró ó capital á Burdeos, pero se subdividia en pequeñas provincias cuyos nombres han desaparecido del lenguaje oficial. De toda la Guiena han salido, en totalidad ó en parte, los doce departementos denominados: Ariége, Aveyron, Alto-Garona, Dordoña, Altos-Pirineos, Bajos-Pirineos, Gironda, Landas, Lot, Lot-y-Garona, Gers y Tarn-y-Garona. La comarca comprendida entre el Bidasoa y Bayona ó el Adour, era la Gascuña propiamente dicha, tan célebre en Francia por las fanfarronadas y astucias de sus habitantes, cuyo tipo han personificado Dumas y Maquet en su famoso D'Artagnan de los Tres Mosqueteros.