Esta comarca, como todas las aledañas entre naciones de razas diferentes, es muy curiosa por la mezcla de los tipos español y francés, manifiesta en la lengua, las costumbres y otros caracteres sociales. Asi, mientras que Bayona es una ciudad mixta, donde se hablan simultáneamente las dos lenguas y se ve la fusión notable de los dos pueblos, el país comprendido entre el Adour y el Bidasoa ofrece en todo, pero muy particularmente en el idioma popular, la mezcla del español, el francés y el vascuence, de la cual resulta un patué muy curioso que desnaturaliza las tres lenguas y no es fácilmente comprensible sino para los que están familiarizados por lo menos con dos de ellas.

Bayona es una de las mas bellas ciudades de Francia, tanto por el interés que produce aquella promiscuidad social, como por las hermosas arboledas de sus alrededores, su situacion entre dos ríos (el Adour y el Niva) que tienen allí su confluencia, y el aspecto mixto que le dan sus fortificaciones, su carácter de plaza muy comercial, y sus construcciones modernas y elegantes haciendo contraste con algunas antiguas como la catedral gótica. El Niva divide la ciudad en dos partes, y la setentrional se apoya también sobre la margen izquierda del Adour, río considerable y de notable navegación. Al mismo tiempo demora á la margen derecha de ese rio el pueblo de Espíritu Santo (de unos 6,800 habitantes) que si hace parte de Bayona bajo el punto de vista comercial y social, pertenece políticamente al departamento de las Landas, separado por el rio Adour del de los Bajos-Pirineos.

Bayona (que cuenta unas 15,000 almas) es el segundo centro de población de los Bajos-Pirineos, puesto que Pau, su capital, numera unos 16,500 habitantes. Como se ve, Bayona tiene socialmente mas de 21,000 almas, de modo que su movimiento comercial é industrial es muy considerable. Es sobre todo un puerto de escala ó depósito para el comercio entre Francia y España, tanto mas concurrido cuanto que se presta a las especulaciones de contrabando. Es en esa ciudad donde comienza la vasta red de los ferrocarriles franceses hacia el este y norte, y su importancia será mucho mayor cuando estén terminadas las vías férreas en construcción que comunicarán á Burdeos y Bayona con Madrid por las provincias de Castilla, Navarra y Aragón.

En Bayona el viajero no se siente con ninguna curiosidad artística. Esa ciudad, célebre por los sucesos de Carlos IV y Napoleón en 1808, tan fecundos en inmensos resultados, no llama la atención por ningún primor artístico, sino por su aspecto de bienestar y elegancia, de vitalidad comercial y fusión social. Las espléndidas alamedas y las quintas y parques que la rodean y hacen pintoresca; el activo movimiento de las gentes en las calles, los muelles y paseos, y en los hermosos hoteles y cafés repletos de viajeros (negociantes ó paseantes); los numerosos vapores que hacen descollar sus chimeneas entre una multitud de buques veleros atracados á los muelles de los dos ríos; la actividad de las fábricas establecidas en los barrios menos elegantes; la mezcla de lenguas que se percibe en todas las conversaciones; el aspecto de los edificios públicos y de las casas modernas, de una sencillez agradable unida á lo pintoresco; y el incesante cruzamiento de las diligencias que llegan y se van cada momento, en dirección a España, Pau, Biarritz, etc., forman un conjunto social que le da á Bayona el tipo de una ciudad no menos graciosa y agradable como residencia, que interesante bajo el punto de vista internacional y económico.

Muchos Estados de Europa y América están representados en Bayona por vice-consules ó agentes comerciales; y la ciudad no solo es un centro de importaciones y exportaciones considerables, sino tambien de la produccion fabril mas valiosa en el departamento de los Bajos-Pirineos y los adyacentes. La cercanía del mar (6 kilómetros) le da la condicion de puerto marítimo, á semejanza del de Bilbao, y por lo mismo la ventaja de mantener en sus rios vastos astilleros donde se construyen embarcaciones y se arman buques para la pesca de bacalao. Las principales exportaciones de la produccion indígena consisten en vinos, licores, trementina, maderas (abeto y pino), cueros, corchos y los afamados «jamones de Bayona».

De los 1,282 kilómetros de camino que median entre Paris y Madrid, 780 miden la distancia de Madrid á Bayona, que en 1859 se recorría en diligencia. Faltábame un trayecto, en ferrocarril, de 502 kilómetros, desde Bayona hasta Paris. Desde la márgen derecha del Adour hasta la izquierda del Garona (en Burdeos) la via directa toca en veintitres estaciones, apartándose de Mont-de-Marsan (capital del departamento de las Landas, con unos 5,000 habitantes), y cruzando una comarca llena de melancolía y en algunas partes de desolacion. Es un Océano de bosques de pinos y abetos, que crecen sobre un terreno arenoso y generalmente estéril. Allí abundan las ciénagas, en las cercanías del Océano y de los rios, y con ellas los insectos, las fiebres y los espinos y malezas ásperas que vegetan siempre en los pantanos. El gobierno frances ha emprendido allí vastos trabajos de desmonte y disecacion, que no muy tarde harán de ese triste país una comarca salubre, fértil y próspera. Hoy solo se aprovecha su vasto suelo con la explotacion de los bosques de abetos y pinos, de la cual se obtienen fuertes valores en maderas, alquitran y trementina. En las cercanías de Burdeos el paisaje es hermoso y el horizonte vastísimo; el valle del Garona aparece en todo su esplendor de cultivo, mostrando sus plantaciones de tabaco al lado de las de cereales y los inmensos viñedos, que les dan tan universal importancia al departamento de la Gironda y los circonvecinos.

Confieso que me sentia conmovido profundamente al acercarme á la opulenta, liberal y activa Burdeos. Recordaba la historia de sus famosos Girondinos de la revolucion francesa, mártires de una religion política, cuyas ideas, cuyos hechos y cuyo sacrificio sublime habian interesado vivamente mi espíritu y mi corazon, y cuya suerte me ha parecido siempre una de las mas elocuentes enseñanzas que la historia puede ofrecer á los pueblos y los partidos en agitacion.

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La espléndida ciudad de Burdeos, situada á 457 kilómetros sud-oeste de Paris, tiene por bases las dos márgenes del hermoso rio Garona, distante 96 kilómetros de su desembocadura en el Atlántico, ó sea en el gran golfo de Gascuña. Esa posicion ventajosísima, gracias á la fácil navegacion de ese rio (que es uno de los cuatro de primer órden en el interior de Francia) ha hecho naturalmente de Burdeos una ciudad privilegiada, cuya situacion fluvio-marítima corresponde á la que tienen Nántes en el bajo Loira, Ruan en el bajo Sena, y, en menor escala, Lyon en el bajo Ródano. Sus comunicaciones marítimas con todo el mundo, y las que los ferrocarriles le han procurado hácia España, el Mediterráneo y todo el interior de Francia, le han dado una importancia universal, en competencia con Marsella, Nántes y el Havre, que son con Burdeos los mas grandes puertos del imperio frances.

Una descripcion muy rápida y sucinta de las condiciones generales de esa opulenta metrópoli comercial del sudoeste de Francia, bastará para hacer estimar su valor á los que solo la conocen por la reputacion universal de sus vinos y licores.