Burdeos está dividida por el Garona en dos grandes porciones. La mas considerable, la Burdeos propiamente dicha, la ciudad histórica, demora á la márgen oriental-meridional. En la opuesta yace el opulento arrabal de Chartrons, que puede llamarse el inmenso almacen-bodega de Burdeos. Desde el extremo superior de la ciudad, donde se encuentra el vasto astillero de construcciones navales, hasta abajo de la extremidad inferior, donde se halla el almacén de víveres de la marina, el río describe un arco de ocho kilómetros de desarrollo, cuyo lado convexo corresponde á la paute antigua de la ciudad. Todo ese trayecto constituye el puerto de Burdeos, que puede contener 1,200 buques de todo porte (hasta 600 toneladas), aparte de la flota de grandes buques que descargan el todo ó parte de sus cargamentos en el puerto auxiliar de Blaye, situado mucho mas abajo. El río tiene en la ciudad la anchura média de 600 metros, midiendo hasta 660 enfrente de la Plaza-real de armas que ocupa el centro del arco.

Burdeos, la Burdigala de los Romanos, es una ciudad antiquísima y aun de origen desconocido, que interesa bajo todos aspectos. Su población por sí sola (112,000 almas) equivale á mas de la sexta parte de la que compone el departamento de la Gironda (600,000 habitantes), de que es capital. Su grande antigüedad, su importancia histórica, política y comercial, y el genio liberal y progresista de sus habitantes, la han dotado do condiciones que la hacen una ciudad monumental en todos sentidos. Allí se encuentran reunidos á los vestigios de obras romanas los monumentos góticos, los del Renacimiento y la época posterior, y los que caracterizan las tendencias del Siglo XIX.

La gran Burdeos está perfectamente dividida por la inmensa y hermosa calle del Sombrero-rojo (Chapeau-Rouge) que, partiendo de la margen del río, marca al lado sur la parte antigua y al norte la moderna. Aquella, sin ser repugnante como casi todos los antiguos barrios de la generalidad de las ciudades francesas, se distingue mucho, haciendo resaltar el esplendor de los barrios nuevos. En la porcion primitiva están aglomerados los talleres, muchas fábricas, las tiendas de comercio en su masa principal y todo lo que significa trabajo y actividad exclusivamente. En la porción moderna se ven las espléndidas calles dignas ó rivales de la mejor capital europea, los grandiosos edificios, los hoteles que parecen palacios, los suntuosos cafés y almacenes de lujo y modas, las magníficos paseos sombreados por arboledas, las elegantes fuentes y las limpias y bellas plazas.

En la otra margen del Garona, el barrio de Chartrong tiene encubierto su fondo irregular de fábricas, almacenes, canteras y cuanto constituye siempre un arrabal, por la mas hermosa y vasta fachada que puede darse. Tal es la fila inmensa de más de trescientas casas elegantes que parecen palacios, orillando todo el malecón del muelle de la una á la otra extremidad de la ciudad. Esas casas espléndidas son las residencias de los príncipes de las pipas y los fardos, que constituyen la aristocracia comercial de Burdeos. Cada uno de esos edificios, que en su parte superior es el hogar del comerciante, contiene en sus bodegas subterráneas ó accesorias un depósito enorme de pipas de vinos y licores, cuyo número suele llegar hasta 1,000. Baco se resigna á tener su imperio en las tinieblas subterráneas, consolándose con la seguridad de que ese imperio es universal.

Puede asegurarse que, después de París, Burdeos es la más hermosa y espléndida capital de Francia, como es tambien una de las mas bellas de Europa. Todo tiene en la gran masa ó el conjunto de la ciudad los caracteres de la opulencia, de la actividad, del buen gusto y el aseo, de la elegancia en las formas, del liberalismo en las ideas y las costumbres, del sentimiento artístico armonizando con el espíritu de especulación. La población de Burdeos ha mantenido en todo tiempo las tradiciones de la gran revolución francesa, y sus tendencias son, como las de los parisienses, lyoneses y marselleses, decididamente democráticas y republicanas. La prensa do Burdeos (notablemente bien servida y sostenida por mas de diez y seis imprentas) ejerce una considerable influencia en Francia, en cuanto es posible que la opinión departamental se haga sentir delante de la presión absorbente y el prestigio formidable de París.

En el género bien raro ya de la arquitectura romana, se conservan en Burdeos las ruinas monumentales del Palacio-Galieno y del de Ombrière que llaman la atencion y deleitan á los anticuarlos ó arqueólogos. Entre los edificios de la edad media son notables: la Catedral, vasta basílica que, si carece de armonía en su estructura gótica (data del siglo XIII), asombra por la grandeza de su nave central y el atrevimiento de algunas de sus formas; la iglesia de Santa-Cruz (del siglo VII), estilo bizantino en su origen, pero reedificada por Carlomagno; la de San Seurin, de varios estilos y bien interesante. En el género moderno (mixto y Renacimiento) es muy notable la bella iglesia de Nuestra Señora (reedificada al principio del siglo XVIII); y en la de los Fuldenses llama la atencion el sepulcro del célebre Montaigne.

Por lo que hace al Renacimiento puro, su arquitectura está representada por muy hermosos monumentos, tales como el gran Teatro, la Bolsa, el Palacio-real, el de Justicia, la Aduana, el Museo y el Hospital, que es uno de los mejores de Europa en su género. En punto a monumentos, el Puente del Garona y el gran Teatro son obras sobresalientes. El primero es asombroso por sus dimensiones y solidez. Mide 486 metros de longitud y 35 de latitud (13 y 1/2 de calzada y 11 y 1/2 de aceras), y reposa sobre diez y siete enormes arcos de sillería y ladrillo cuyas aberturas permiten la circulación de grandes buques y vapores. Es uno de los mas grandiosos puentes (quizas el primero en su género) que posee la Francia. El Teatro, aunque menos espacioso que los afamados de Barcelona, Milan y Napóles, es el mas hermoso de Francia, por su interior como por sus formas exteriores, y tiene pocos rivales en Europa.

El Museo contiene una excelente biblioteca de cerca de 120,000 volúmenes, un Vasto museo de Historia natural muy estimable, y colecciones de mineralogía y antigüedades. La galería de pinturas, trasladada á la Casa municipal (alcaldía), es considerable y contiene buenos cuadros, principalmente de las escuelas francesa y flamenca.

Aparte de otros muchos edificios importantes, de sus hermosos baños públicos, sus espléndidos paseos, su observatorio astronómico, sus jardines botánico y de aclimatación, etc., Burdeos contiene muchos y excelentes institutos de enseñanza y beneficencia, de todas clases, que le dan el valor de una ciudad europea por lo menos de segundo orden. Si se fija la atención en el movimiento puramente comercial, los muelles del Garona ofrecen el mayor interés. Una inmensa floresta de mástiles puebla los ondas del río, ostentándose las banderas de todas las naciones comerciales del mundo sobre buques de formas y dimensiones variadísimas que alimentan el cambio universal.

A lo largo de los malecones de una y otra margen se mantiene un extraordinario movimiento de carros y mercancías; y en tanto que allí hormiguean los mozos de cordel en incesante actividad, los millares de marineros llaman la atención desde el rio, con sus maniobras y evoluciones en lo alto de los mástiles y las vergas. Si en las vastas canteras de construccion (ó el astillero) se agita toda una poblacion de carpinteros, fabricantes de cordajes, etc., en los diques numerosos y extensos reposan los buques en carena, dando lugar á un movimiento no menos importante. Aparte de los muchos buques pertenecientes á armadores bordeleses, que hacen el comercio extranjero y mantienen las comunicaciones costaneras é internacionales de mar, Burdeos arma constantemente numerosas expediciones para la pesca de ballenas y bacalao. Multitud de pequeños Vapores de rio navegan el Garona arriba y abajo de Burdeos; otros mas grandes hacen la navegación marítima en dirección á España y Portugal, Inglaterra, Alemania, etc., y una línea de poderosos paquebotes tiene ya en relación permanente á Burdeos con los puertos principales del Brasil y las Repúblicas del Plata.