La industria de Burdeos es completamente análoga á la de Marsella, siendo además notables sus filaturas de algodón y lana, sus tejidos de indianas, sus grandes fundiciones, etc. Aparte de la enorme centralización de vinos llamados «de Burdeos,» que el mundo entero conoce, la ciudad contiene grandes refinerías de azúcar y nitro, vastas destilaciones de licores, vinagres, aguas de olor, aceites, etc., una fuerte manufactura imperial de tabacos, amplia fabricacion de productos químicos y máquinas y de todo lo que es consiguiente á un gran puerto marítimo. La agricultura de las comarcas bordelesas (del Adour, el Garona, el Dordoña, etc.) tiene por elementos principales los viñedos y granos; pero también produce tabaco (aunque de malísima calidad, y sometido á funestas restricciones), lino y otros muchos artículos de no poca importancia. En Burdeos residen consulados de casi todas las naciones comerciales.
Para terminar estas rápidas indicaciones recordaré que Burdeos ha sido la cuna no solo de Gensonné, Ducos, Fonfrede y otros de los célebres Girondinos, sino también de otros personajes famosos, tales como el raro Montaigne, el fecundo y gran pensador y observador Montesquieu, Ricardo II de Inglaterra, el general inglés tan célebre bajo el nombre de «Príncipe-Negro», el papa Clemente V, etc. Burdeos es notable también por los testimonios de tolerancia religiosa que contiene en su sinagoga y su templo de protestantes.
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El gran ferrocarril de la línea de Orleans que conduce de Burdeos á París, arranca del barrio de Chartrons, y después de cruzar bellísimas campiñas de viñedos, cereales, etc., siguiendo la margen del Garona, tuerce hacia el norte, atraviesa el bello rio Dordoña (que le da su nombre á un departamento), corta después el de Cubzac, cuyo puente es una Obra admirable, y en el pueblo de ese nombre se divide en dos líneas. La una, á la derecha, gira por Perigueux, Limoges, Châteauroux y Orleans, hasta París. La de la izquierda, que debía yo seguir, gira por Angulema (Angoulème), Poitiers, Tours, Blois y Orleans.
Me faltaba el tiempo necesario para detenerme en cada una de esas ciudades, poco interesantes por otra parte, si no es bajo su punto de vista histórico y monumental. Así, me limitaré á hacer indicaciones muy someras, las únicas á que se presta la rapidez del tren, que recorre en 14 horas el trayecto indicado, pasando por 74 estaciones.
Los túneles de la via son muy numerosos y el paisaje es generalmente hermoso y animado, sobre todo en el admirable valle del Loira (Loire) y en las pequeñas hoyas de algunos afluentes. Es una inmensa sucesion de bajas colinas y llanuras muy niveladas, pobladas de extensos bosques, viñedos y principalmente cereales (trigo, cebada, centeno, avena, etc.), y donde quiera el cultivo es espléndido, aunque menos esmerado que en Inglaterra; las casas de campo son numerosísimas; se da con un pueblo á cada paso; el horizonte es casi ilimitado; las inflexiones del terreno son poco pronunciadas, y abundan los castillos antiguos y los modernos palacios de campo tan concurridos y alegres durante los meses de verano y otoño.
Angulema (la patria de Ravaillac y del gran romancista Balzac) es capital del departamento del Charenta (Charente), que cuenta cerca de 390,000 habitantes. Su territorio es notablemente montañoso, llegando hasta él, al oriente, los contrafuertes de las montañas de Auvergne, que separan la hoya del Loira de la del Garona y dan origen á los valles intermediarios del Dordoña y el Charenta. Este río es algo considerable y alimenta una navegación regular y un comercio notable. Es en ese departamento, cuya producción vinícola y fabril es muy importante, que se halla el pueblo de Cognac, cuyos licores son tan gratos á los amigos de las fuertes libaciones, y cargan con la responsabilidad de muchas calaveradas.
La población de Angulema alcanza apenas a unos 18,000 habitantes. La ciudad, que es antiquísima y curiosa, demora sobre una áspera montaña entre grandes y severos peñascos y dominando las márgenes de los ríos Charenta y Touvre que tienen allí su confluencia. Son muy afamadas sus fábricas de papel. Entre sus pocos monumentos el mas notable es el hermoso puente de piedra sobre el Charenta. El aspecto general de la ciudad es melancólico, pero sus pendientes senderos escalonados desde el rio, los bosques que la rodean y coronan la montaña, la majestad de sus altas rocas escarpadas y los risueños paisajes del vecino valle, dan una hermosura particular á todo el panorama.
Poitiers, que fué la capital de la antigua provincia llamada Poitou, lo es hoy del departamento del Vienne, que cuenta 325,000 habitantes. El rio Vienne, afluente del bajo Loira y engrosado por Creuse, constituye su principal centro hidrográfico. Poitiers (la Limonum de los Romanos) situada en la confluencia de los pequeños ríos Clain y Boivre, es una ciudad de muy antiguo orígen y eminentemente monumental, á pesar de las demoliciones acarreadas por la revolucion de 89. Su poblacion asciende á mas de 25,000 almas. Demora sobre una colina rocallosa, y está completamente cercada de murallas, ofreciéndose á la vista sus calles escalonadas en forma de anfiteatro. La vasta extension déla ciudad, que no guarda proporcion con el número de sus habitantes, hace comprender desde luego que muchas de las casas deben de hallarse desiertas. Como en todas las ciudades antiguas, las calles son generalmente estrechas y tortuosas, y sus edificios de un aspecto desagradable. Pero si se considera el conjunto, la ciudad con sus rasgos monumentales y naturales tiene mucho de pintoresco. Sus murallas medio arruinadas, flanqueadas por algunos torreones; sus iglesias antiquísimas y muy notables por su arquitectura romana y gótica; sus jardines y huertos interiores, contrastando con las asperezas del terreno y con las fábricas, tenerías y muchos establecimientos industriales, le dan un aspecto muy curioso. Poitiers contiene importantes institutos de enseñanza, y sus producciones, análogas en lo general á las de Angulema, son de valor considerable.
La línea férrea, atravesando sucesivamente los ríos Vienne, Creuse, Indre y Cher, entra al gran valle del Loira (una de las mas bellas comarcas de Francia) surcando el departamento de Indre-y-Loira (320,000 habitantes), cuyas principales ciudades en la via son Tours y Amboise. La primera, que es la capital, cuenta unas 30,000 almas, situada en una vasta llanura, en medio de los rios Loira y Cher y á la márgen izquierda del primero. Es una ciudad muy antigua y notabilísima en la historia política de Francia. Aparte del valor que le dan su grande y variada actividad fabril y la agricultura de las comarcas vecinas, es un centro muy importante de comunicaciones fluviales y terrestres, afluyendo allí las vias de Paris, Burdeos, Nantes y la alta Bretaña. La hermosa catedral gótica y otros edificios públicos la hacen interesante á los ojos del artista y aún del simple viajero curioso. Posee muchos institutos notables, entre ellos una excelente biblioteca (40,000 volúmenes) y museos de pintura y escultura, historia natural, antigüedades y mineralogía, con un bonito jardín botánico. Entre las ciudades de tercer órden (y aún casi de segundo) Tours es, sin disputa, una de las mas interesantes en todos sentidos. Tiene esta ciudad un rasgo especial muy digno de mencion. Entre sus varias imprentas posee una de proporciones gigantescas, la mas grande y poderosa de Francia, que hace publicaciones en inmensa escala y en todas las lenguas. De allí salen todos los años de 7 á 8,000 obras; y surge principalmente una masa prodigiosa de libros elementales para la enseñanza pública. Millares de obreros tienen ocupacion permanente en ese vasto establecimiento, cuyas poderosas prensas de vapor no cesan de suministrar alimento á la civilizacion.