La galería de los reptiles no es ménos abundante y curiosa que las mencionadas; y lo que mas llama la atencion allí es el estado de mansedumbre á que llegan entre sus lechos de arena y celosías de alambres y cristal esos terribles envenenadores del desierto, condenados á arrastrarse, por el pecado original de la serpiente corruptora de Eva y su compañero. Muy resentida debe de haber quedado la familia de la corruptora, puesto que sus interesantes miembros no desperdician la oportunidad de hincarle el colmillo á cualquier descendiente de la crédula Eva, que no sea domesticador de profesion. ¡Qué profesión! Lo mismo valdría vivir domesticando un fraile mejicano, un guerrillero de ley ó un recaudador de peajes. Y sinembargo…. ¡lo que es el hombre!… las serpientes se aplacan, y aquellos no se domestican nunca!
Es cosa averiguada que la serpiente es inofensiva durante una larga parte de cado año, en que reposa y duerme, y que su agresion requiere casi siempre alguna provocacion, y obedece á intermitencias producidas por el frio, el calor, el hambre ó el estado sexual. Y esos fenómenos, que la ciencia explica por el análisis del organismo animal, se patentizan fácilmente en las galerías zoológicas. Allí el observador puede leer en la mirada del reptil, sobre todo del enorme boa, las gradaciones de la irritabilidad. Hay algo en el ojo, el aliento y los movimientos espirales de ese monstruo, que atrae, fascina y magnetiza, como la tentacion del pecado, y que al mismo tiempo cede á la influencia magnética del hombre. He visto en las serpientes del jardin de Lóndres contrastes muy curiosos de expresion (segun las personas que las miraban de cerca), y que me han hecho pensar mucho en los fenómenos del magnetismo animal y la electricidad, explicándome ciertas singularidades que algunos suponen fabulosas, pero que son perfectamente exactas. El olor y algunas otras cosas influyen mucho respecto de los reptiles. Así, notaba con admiracion que las culebras cambiaban de actitud, agitándose ó adormeciéndose, mirando con mansedumbre, con desconfianza ó con ira, alejándose ó acercándose, escondiéndose ó descubriéndose mas ó menos, según la diferente impresion que les producía la presencia ó la mirada, el olor, la voz ó la fisonomía de los concurrentes. Tal vez un dia la ciencia demostrará que no es la inteligencia ó un instinto espontáneo lo que induce al animal á ejecutar bajo la atmósfera del hombre ó en cualquiera situacion estos ó los otros actos, que hacen vacilar al filósofo entre hipótesis mas ó ménos aventuradas; sino que solo la accion de un fluido magnético ó eléctrico, comun á todos los objetos de la creación (aunque con diversas inflexiones de intensidad, residencia y modo de obrar), produce las analogías y los fenómenos que hacen creer en la comunidad de inteligencia. Y el día que la ciencia física demuestre eso, si no es un delirio, la psicología habrá avanzado inmensamente, iluminando el camino de la humanidad, donde reinan todavía las tinieblas de la hipótesis.
El palacio de cristal destinado á los peces y animales marinos de pequeña talla, y principalmente á los moluscos, es pequeño pero primoroso. Allí cada grupo se encuentra en una urna trasparente, viviendo en su elemento y entre las rocas, las arenas y la vegetacion del fondo del mar. Los corales y otros animales arborescentes, los moluscos mas bellos, y todo lo que hay de caprichoso, admirable y diminuto en ese mundo de vidas misteriosas que se agita bajo las ondas, aparece allí en miniatura y de bulto, á la vista del visitante, para revelarle muchas de las maravillas del océano. Todo eso tiene una infinita poesía, un encanto indefinible, que patentiza el sistema de las compensaciones creado por la naturaleza, y la suprema prevision con que cada órgano de respiracion, de movimiento ó de nutricion ha sido arreglado para corresponder á las necesidades propias de la region ó el elemento en que vive el animal.
Al dejar el espléndido jardin Zoológico de Lóndres (para cuya descripcion completa serían necesarios muchos volúmenes) me hacia una reflexion sobre la mancomunidad de la industria y la ciencia física, y de estas y la moral, ó mejor dicho, de todos los hechos que representan el progreso humano. A primera vista ese magnífico jardin ó paraíso mixto de Lóndres no es mas que un establecimiento científico, un estímulo para las excursiones del naturalista, y un elemento de especulacion, y de recreo. Pero observando atentamente se encuentra que aquello es ademas una escuela práctica de moral y una enseñanza filosófica para los pueblos. ¿Por qué?—fácil es demostrarlo con tres reflexiones que vienen naturalmente al espíritu.
La multitud que visita esos lugares incesantemente, adquiere un hábito de sociabilidad con los animales que le suaviza muy notablemente las costumbres y pasiones. Lo que el hombre no comprende, respecto á sus deberes sociales, acostumbrado á estar siempre en relacion casi exclusiva con su especie misma, lo aprende al observar la sociabilidad de los animales entre sí y respeto del hombre, que es su señor y generalmente su estúpido tirano. Todo el mundo se acerca y rivaliza en agasajos con los brutos domesticados, y cada cual tiene su preferido, á quien obsequia en cada visita con golosinas que el pobre animal recibe con gratitud y cariño. Si en general el elefante, las girafas, los camellos, las zebras y otros brutos igualmente curiosos reciben los homenajes de la mayor parte de la turba, no faltan amadores ó aficionados que tienen su oso, ó su tigre, ó su boa predilecto. Una verdadera emulacion caritativa se establece allí, y una visible correspondencia de amor entre el hombre y el animal. ¡Cuántos habrá que no teniendo en el mundo ningun vínculo de ternura, sino pesares y desengaños, van al jardin Zoológico á cultivar una dulce amistad con este ó el otro animal, segun las analogías de inclinaciones! Lo que mas se observa allí es que los ancianos, las mujeres y los niños son los mas afectuosos y caritativos con los animales; cosa natural si se considera la benevolencia y sociabilidad que distingue á los dos extremos de la vida, y á la mujer, que es su lazo de union.
Por otra parte, los concurrentes se habitúan á ver que todos los animales, aún los mas feroces, son tratados con dulzura por los empleados del establecimiento, mostrándose infinitamente mas accesibles y dóciles á la benevolencia que al rigor. De ese espectáculo se deriva toda una enseñanza filosófica que es y debe ser la base de toda legislacion penal. Si la fiera misma cede á los medios suaves ¿podrá sostenerse como aplicable al hombre el sistema draconiano,—el régimen de la violencia, del dolor, de la venganza, de la severidad excesiva y de las penas preventivas? No sin razon la posteridad ha considerado á Montesquieu y Buffon como apóstoles de una misma causa humanitaria;—el uno analizando el espíritu de las leyes de los hombres, y el otro investigando y revelando las leyes y las propiedades de la sociabilidad del animal.
Creo que donde quiera que un jardín Zoológico figure como ornamento de una sociedad y testimonio de las conquistas del hombre sobre la naturaleza, la moralidad recibirá un gran servicio, y la enseñanza de la beneficencia y la dulzura tendrá fecundos resultados.
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Al frente del parque del Regente, sobre la misma calle ó avenida, se encuentra un curioso edificio,—el Colosseum,—que en otro tiempo era muy concurrido y ha perdido casi toda su importancia. El cuerpo principal es una inmensa y altísima rotunda doble, de construccion muy particular, que figura como una pirámide en el centro de un globo.—La parte baja y central contiene un bazar de curiosidades para vender á los visitantes, donde hay conciertos permanentes, cosmoramas y otras diversiones instructivas. La pirámide ó el cuerpo que cubre el centro tiene una estupenda elevacion, y el visitante sube á la cima por escaleras de caracol que hacen pensar en los Titanes escalando el cielo, ó por medio de una maquinaria ingeniosa que levanta suavemente docenas de curiosos, produciendo la misma sensacion de uno de esos sueños de encantamientos en que algun poder misterioso nos lleva á las regiones aéreas.
A una altura muy considerable se detiene el visitante, sobre un balcon circular, para asistir á un admirable espectáculo de arte y perspectiva. La ciudad entera de Lóndres, tal como se la ve desde la cima exterior del Colosseum, está pintada con todos los perfiles y colores de su fisonomía y todos los cuadros que revelan su movimiento diario, sobre la concavidad de la enorme rotunda, cubierta por un techo de cristal, que rodea y abarca al cuerpo ó edificio central donde está colocado el observador. Así, recorriendo todo el balcon circular del centro, se van registrando sucesivamente todas las partes unidas que componen en un solo cuadro circular todo el inmenso panorama de Lóndres. La perspectiva es tal, que la ilusion es completa. Me creia conducido por Asmodeo en alas del viento para ir registrando el escenario entero, sin los inconvenientes de la niebla que cubre casi continuamente á Lóndres. Aquella obra colosal de pintura, quo consumió muchos años de fatigas de un artista aristocrático, aunque ha sido despues superada por trabajos mas perfectos y de otro órden, merece siempre admiracion.