Subiendo un poco mas en el edificio central, la bóveda se cierra, y afuera, sobre un balcon circular al aire libre, el espectador registra el original del cuadro interior, es decir el inmenso Lóndres, en cuyas calles hormiguean millones de hombres que parecen insectos y millares de millares de vehículos; en cuyo rio se cruzan los vapores, los navíos, los botes y las góndolas en asombrosa multitud; y de cuyos centenares de miles de chimeneas se desprenden las negras columnas de humo ó las blancas espirales de vapor que componen el manto lúgubre ó sudario que ha de envolver algunos momentos despues á la metrópoli gigantesca del comercio y la navegacion, de la industria y el movimiento, de la suprema opulencia y de la suprema degradacion y miseria…. La contemplacion de esa capital, desde tan alto observatorio, causa un vértigo semejante al que producen el movimiento y la faz del océano; y el observador que busca hechos y enseñanzas útiles no puede ménos que hacerse las mas contradictorias reflexiones acerca del modo como el bienestar se encuentra, no diré repartido, sino clasificado entre las grandes capas de la sociedad…. Lóndres es la ciudad-escuela por excelencia, porque abriga en su hirviente seno todos los elementos de la lucha terrible empeñada entre la civilizacion y la barbarie, es decir: la justicia y la iniquidad, el goce fecundo y la miseria.
El Colosseum contiene otras muchas curiosidades que, en general, son muy inferiores á las de otros establecimientos mas nuevos. Su verdadera maravilla es la Gruta artificial de estalactitas, imitando la de Fingal, si no recuerdo mal. Es una admirable caverna construida con cristalizaciones y rocas porosas, larga y estrecha, iluminada de un modo fantástico que produce efectos singulares de luz y sombra, llena de infiltraciones que hacen caer las gotas de agua por entre millares de cornisas truncadas, columnas retorcidas, pedestales rotos, grietas luminosas ú oscuras, alquitraves, molduras, relieves y todos esos primores de arquitectura caprichosa que el artista invisible produce en las cavernas, las cataratas, los torrentes, etc., sin mas buril que la gota de agua cristalina, la paja ó el chorro estrepitoso, cuyo eterno curso ó golpe taladra, hiende, labra y modula todas las rocas;—imágen pintoresca del pensamiento humano obrando sobre la inmensa roca del error.
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El Museo Británico es, sin disputa, un grandioso monumento que refleja la gloria, el poder y el cosmopolitismo de la Gran Bretaña;—y, prescindiendo de su carencia de buenos cuadros de pintura y frescos, cosa general en casi todos los establecimientos públicos de Lóndres, puede decirse que no tiene rival en el mundo, bajo muchos aspectos. Si el edificio es espléndido, y el órden, la comodidad, la claridad y la clasificacion exacta reinan en todas partes, tanto en el Museo mismo como en la magnífica biblioteca anexa,—no brilla ménos el interior por la abundancia y maravillosa universalidad de las colecciones, y la perfeccion de los métodos de direccion y conservacion.
No me detendré en descripciones inútiles sobre la gran masa ó el conjunto, porque todo el mundo sabe lo que es un museo, y los libros de guias ofrecen al viajero cuantos detalles necesita. Solo citaré especialmente lo que, en mi concepto y segun las impresiones recibidas, constituye el gran mérito del Museo Británico, dándole ventaja sobre los mas afamados de Europa. Las colecciones de fósiles de toda clase, de restos de monumentos orientales, africanos, etc. (antigüedades), y de focas y toda clase de animales marinos de talla superior, me parecieron lo mas raro en ese santuario de curiosidades, magnífico en todas sus partes.
En efecto, los salones que contienen los fósiles de todas clases son de una riqueza imponderable, ofreciendo entre otros objetos los colosales esqueletos de dinoterios, megaterios, mastodontes, iguanodones y otros monstruos de la época antediluviana, en tan perfecta organizacion y conservacion, que el visitante encuentra en esas osamentas seculares la clave de la historia geológica, animal y vegetal del globo, y del progreso incesante que se ha verificado en la trasformacion y el pulimento de la materia, como base del progreso lógico é indefinido de la civilizacion. ¡Por cuántos cataclismos y fenómenos mecánicos y de electricidad, magnetismo y calor ha tenido que pasar la creacion (salida de las manos de Dios perfecta por sus fuerzas, pero perfectible en sus formas como un elemento de actividad interminable), para llegar al estado actual, que apénas es un punto en la escala infinita del desarrollo de las fuerzas creadas y modificadoras! Noble ciencia esa que se llama historia natural, que nos revela con la energía de los hechos, y no de las suposiciones metafísicas, la infinita prevision del mecánico invisible del universo en perpetua accion!
El salon de los mamíferos anfibios es admirable. Aquellos monstruos del Océano inspiran horror, por sus formas y su aspecto, y sinembargo, algunos, como las focas, ejercen, aún así disecados, no sé qué misteriosa atraccion que parece ser la simpatía de las homogeneidades. Hay algo en las formas, la fisonomía y la mirada de la foca, que ofrece la imagen brusca ó brutal de la mujer, y que hace por momentos sospechar la inteligencia escondida en el cráneo de ese animal, extraordinario por sus costumbres; noble por su tendencia á la fraternidad y su valor en la defensa de su familia. Francamente, yo desearía que muchos pueblos egoistas ó que viven despedazándose entre sí, aprendiesen un poco, en la escuela marítima de las focas, á estimarse, defenderse y vivir en la fraternidad íntima de la causa comun.
Las mas notables maravillas del Museo Británico están en los salones Egipcios, los de Nínive, Cartago, Menfis, la India, Herculano, Pompeya, etc. Allí está reunido todo lo que la civilizacion moderna ha podido recoger de mas admirable y mas curioso y característico entre los resto de la civilizacion antigua, convertida por el tiempo en escombros y cenizas. Allí la arquitectura, la escultura y otras artes semejantes reflejan vivamente (como en todo tiempo y pais) las creencias religiosas, las costumbres, las instituciones y el estado mas ó ménos primitivo y tosco, mas ó ménos refinado, del desarrollo social. El mundo moral se muestra allí en su infancia exuberante, y sin pulimento como el mundo físico. La esfinge colosal, el centauro, el buey sagrado, el animal-hombre, el monstruo humano bajo todas las formas extravagantes y brutales, cuajados de ralieves toscos, de jeroglíficos sintéticos, de signos incorrectos—están revelando una época en que todo fué gigantesco y monstruoso como el iguanodon ó el megaterio; en que todo vivia con exceso, sin los perfiles y el pulimento que el trabajo secular de la creacion ha traido lentamente para perfeccionar las cosas. Así, léjos de asombrarme la pretendida grandeza de la antigüedad egipcia ó de otras regiones, no veo en sus obras sino la demostracion de la exuberancia titánica de la barbarie, y la debilidad, que el curso de los siglos ha ido modificando con la sustitucion de la inteligencia á la fuerza,—del arte espiritualizado, al simple remedo material de las cosas,—de la fisonomia delineada y pura, á la masa enorme, fria y sin expresion.
¡Cuán grande y noble aparece la humanidad, contemplando sucesivamente, en diferentes salones del Museo, la imágen de sí misma que ella ha ido dejando trazada, siglo por siglo, en innumerables monumentos, como el testimonio elocuente de sus progresos, de su destino, de su inmortalidad, de su inteligencia y de los prodigios de su fuerza y su libertad!
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