Si Westminster-Abbey y London-Tower son los monumentos de la historia, London Bridge y el Tunnel los de la industria, y el British-Museum y el Zoological y Botanical-Gardens los de la ciencia, la catedral de San Pablo es para los Ingleses el monumento de su grandeza, su religion y su orgullo, así como el Cristal-Palace lo es de su cosmopolitismo y su progreso artístico.

San Pablo, construida en mucha parte segun el modelo de la catedral de San Pedro de Roma, ocupa casi toda la superficie de una plaza en la City, dejando apénas á los cuatro lados espacio para la circulacion. Si el monumento no fuese tan imponente por su grandeza pasaría desapercibido, pues los Ingleses han tenido el mal gusto de encuadrarlo en el barrio mas complicado, irregular y agitado que tiene Lóndres, encerrándolo miserablemente en medio de negras chimeneas, fardos y almacenes. Excepto el caso de hacer una ascension en algun alto monumento cercano, es imposible ver á San Pablo en perspectiva. Hay que tomarla á quema-ropa, como quien se pone á mirar el cielo hácia el zenit.

La gran catedral de los anglicanos costó cerca de siete millones de pesos; fué construida por el famoso arquitecto Wren, en 1675, habiéndose invertido en la obra treinta y cinco años de labor. A pesar del matiz negro y sombrío que le da el humo del carbon de piedra, el edificio interesa mucho en su exterior, tanto por la belleza de su gran pórtico griego, como por el juego que hacen en un grandioso grupo sus altas y estupendas columnas, la cima triangular de la fachada, las dos hermosas torres laterales y la cúpula suntuosa que domina el centro del monumento. Sinembargo, confieso que San Pablo no me impresionó mucho por su exterior. La arquitectura del Renacimiento, así como la que imita los antiguos templos griegos, me parece demasiado clásica y fria por el exceso de compostura y simetría y la carencia de audacia. Y todavía es mucho peor esta arquitectura contemporánea, ecléctica y trivial, que parece hija del compas y la escuadra mas que de la inspiracion; que combina todos los órdenes sin respeto por la poesía del arte y las especialidades de cada estilo, haciendo del arquitecto un albañil pulido en vez de un poeta que traza sus cuadros en la piedra. Prefiero la majestad de conjunto, la audacia de ángulos, ogivas, rosetones y flechas, y el capricho romanesco y la espontaneidad fabulosa ó excéntrica, que distinguen á la arquitectura gótica, toda inspiracion y vida. Si el arte moderno no ha de hacer otra cosa que copiar, preferiría las imitaciones góticas, como expresion del sentimiento cristiano.

El interior de San Pablo sorprende mas que el exterior. Es allí donde puede apreciarse mejor la grandiosidad de la cúpula, las enormes proporciones y el estilo austero del edificio. Afuera anuncia algo del paganismo y del Partenon griego; pero al entrar, el visitante ve muy bien que ese es un templo de protestantes, libre de las serviles é impías señales de la supersticion y la idolatría. Es la catedral de un pueblo para adorar á Dios, no el santuario de un paganismo evangelizado. Como Dios es la suprema fuerza y el supremo espíritu, ningun objeto lo representa allí, puesto que el hombre no puede concebir la forma de su Creador. Todo es sencillo, severo y solemne, sin ostentacion ni espectáculos. Algunas tumbas gloriosas, como la de Nelson (todavía el mundo cree en la gloria de los grandes matadores), y las del mismo arquitecto Wren y de artistas eminentes en pintura, como Lawrence y Reynolds; algunos objetos históricos de primer órden para el orgullo de todo pueblo, como las banderas tomadas por los Ingleses, á sus enemigos,—hé ahí todo lo que adorna, con varias estatuas profanas, la catedral británica. No carece de interes esa evocacion de las batallas homicidas en un templo ofrecido al Dios de paz, de caridad y amor. ¡Mezcla de religion y de impiedad! Ese es el mundo: adoracion á Dios y guerra al hombre….

San Pablo tiene como unos 150 metros, de longitud interior, de oriente á poniente, y algo mas de 80 de anchura, de sur á norte, con una circunferencia total exterior de mas de 680 metros, y la altura máxima de 121. Si un templo tan enorme tuviese una plaza en derredor proporcionada á su tamaño, el aspecto sería admirablemente magnífico. Pero los Ingleses son legos en eso de buen gusto, y no perderían en obsequio de la hermosura y majestad de un monumento el espacio que puede servir para los almacenes y las cervecerías.

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CAPITULO V.

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CURIOSIDADES.

El Diorama.—La galería Tussaud.—El Palacio de cristal.—El Banco de
Inglaterra.—La Bolsa.—Diversos objetos interesantes.