El tren corta la comarca ondulosa de Fontainebleau, y no permite distinguir ni la ciudad cercana ni el palacio famoso, teatro de los amores y las fiestas voluptuosas de la corte de Luis XIV, como de la abdicacion ó caida primera del orgulloso Napoleon. Apénas, al pasar por entre bosques de encinas y abetos, se ve á un lado la famosa floresta que constituye la especialidad de Fontainebleau, rica en preciosas y aromáticas maderas de ebanistería y construccion, y de una suntuosa hermosura, verde y brillante en la primavera y el estío,—variada y melancólica en el otoño.

Al dejar atras la vastísima floresta se descubren las altas colinas de Montereau, campo de la heróica batalla ganada inútilmente por uno de los mariscales de Napoleon en vísperas de la abdicación de Fontainebleau. Al pié demora la ciudad de Montereau, poblacion algo considerable y de bellísima situacion en la confluencia del Yonne con el Sena, ya engrosado algo por la union de las aguas del Aube. El juego de las colinas con la llanura, los dos rios y la ciudad le dan al paisaje un encantador aspecto de frescura y alegría. Montereau es un punto de escala importante en el comercio interior, tiene algunas manufacturas apreciables y es sobre todo un centro agrícola notable; pero la ciudad carece de interes por su estructura, pues las cuatro ó cinco torres que se destacan sobre el fondo pálido de las colinas son de una arquitectura vulgar.

El ferrocarril sigue costeando la orilla izquierda del Yona (Yonne), rio apacible, lento y silencioso, de bajas márgenes y claras ondas como todos los rios de Francia, que corren por llanuras casi totalmente niveladas. En Joigny, pequeña y pintoresca villa, y punto de escala en la navegacion, se verifica la confluencia del riachuelo Armanzon, con el Yona, que corre paralelo á un canal, como elementos uno y otro de vasta irrigación y de comunicaciones algo lentas pero seguras y baratas. Entre Montereau y Joigny el viajero tiene una bien agradable sorpresa pasando por delante de la ciudad de Sens, que demora á la márgen izquierda del Yona, teniendo á su espalda un bello grupo de colinas. Sens, ciudad de mas de 25,000 habitantes, muy comerciante, agrícola y manufacturera, ostenta en su plaza principal un bellísimo templo en cuya fachada de un gusto delicioso se reposa con placer la mirada, puesto que puede hallar un contraste del arte grandioso con la prosáica agricultura. El monumento, á juzgar de léjos por la magnífica fachada y la torre, pertenece al género gótico de la segunda parte de la edad media, en que el arco pleno y la grande ogiva hacen juego con los grupos de columnas acanaladas y los relieves pacientemente caprichosos.

El curioso observa cómo el sentimiento de lo pintoresco, el instinto comercial y la previsión higiénica han determinado la formacion uniforme de todas las poblaciones del trayecto. Rarísima es la villa ó ciudad, grande ó pequeña, que no reposa sobre la margen de un rio, al pié ó en la falda de una ó mas colinas que la defienden de los vientos helados y violentos del este. Esta homogeneidad de situacion les hace tener mucha semejanza en su aspecto general á las poblaciones que demoran entre Paris y Lyon.

Por otra parte, la industria y la naturaleza del suelo guardan tambien una completa homogeneidad en toda esa vasta llanura cubierta de viñedos, que se llama la Borgoña, y que, teniendo por centro á Dijon, se extiende desde Joigny hasta cerca de Lyon. A veces se descubren á lo léjos grupos de altas chimeneas que revelan un pequeño centro de fabricacion; ya se costea un canal ó un rio donde se arrastran lentamente las barcas que alimentan el comercio de artículos de consumo inmediato; ya las colinas desaparecen del todo, el suelo pierde hasta el mas ligero accidente que lo haga pintoresco, y la inmensa llanura, al parecer desolada, se pierde en un horizonte sin límites donde la vista vaga buscando inútilmente algun objeto en qué reposarse.

A veces tambien ese horizonte se estrecha un poco, de un lado á otro, según el agrupamiento de las colinas, y se ven en sus suaves faldas (protegidas contra los huracanes que suelen llegar desde las montañas del Jura ó de los Vosgas) graciosas poblaciones cimentadas en anfiteatro, en cuyo fondo se destaca algun viejo castillo de la feudalidad, y que ofrecen un conjunto lleno de gracia y capricho; salpicadas de grupos de pinos y otros árboles, y coronadas de cintas de pequeñas florestas cuya sombra parda hace contraste con el azul pálido y las blancas nubes de un magnífico cielo. La Borgoña es en realidad un inmenso viñedo, pues si sus redondas colinas interrumpen de trecho en trecho la llanura, donde quiera se ven las mismas hileras de cepas que la primavera cubrirá de verdura y el verano de generoso licor.

Con frecuencia se destacan al volver un recodo pequeños caseríos miserables, compuestos de chozas negras, deprimidas y desmanteladas, que revelan muy poco bienestar y demasiada incuria. La mayor parte de esas casuchas raquíticas son de adobes ó piedras brutas mal unidas, cubiertas de paja ó de tejas destrozadas, que las lluvias y el viento han agujereado por todas partes.

El campesino de esa comarca tiene una fisonomía poco inteligente y viva, y su pobre vestido de tela azul de algodon, indica que la falta de abrigo aflige en los inviernos á la poblacion rural. El asno, de muy miserable dimension, reemplaza allí al caballo (animal urbano por excelencia en Francia, que, sea dicho de paso, es tratado allí á palos, como casi todos los ciudadanos de vida y obediencia pasiva). Y no solo se hace del humilde y resignado burro un agente de labor agrícola, sino que se le honra con el tiro de las tartanas y ligeras carretas rústicas, ó cabalgándole con descuidada confianza.

Tonnerre es una ciudad bastante considerable (aunque de quinto órden en Francia) por algunas manufacturas, por su gran comercio de vinos y por ser un centro de produccion de ese articulo. Está situada á la margen izquierda del Armanzon, riachuelo de donde parte el canal de Borgoña que liga al Saona con el Sena, permitiendo así el maravilloso paso de una barca al través de toda la Francia, desde la boca del Sena en el canal de la Mancha hasta la del Ródano en el Mediterráneo.

Tonnerre carece de todo interes en materia de monumentos, y despues de perderla de vista, el terreno toma proporciones que lo hacen parecer triste y desolado.