Al pasar por el trayecto de Montbard á Vitteaux el ferrocarril lleva su curso por en medio de ásperas colinas agrupadas como enormes peñascos, algunas perforadas por túneles mas ó menos profundos, cavados en rocas graníticas, de cuarzo esquistoso ó de cristalizaciones siliceosas sumamente duras, sin ninguna estratificación visible, y aglomeradas en masas perpendiculares. No hay en todo el trayecto hasta Dijon ningunas otras colinas de esa formacion, aunque á lo léjos se divisan algunas altas rocas de granito azuloso, que brillan á la luz del sol como lápidas monumentales.
Dijon es una grande y bella, ciudad de cerca de 60,000 habitantes que merece sumo interes tanto como capital histórica, asiento que fué de los antiguos y poderosos duques de Borgoña, como por sus monumentos de arquitectura superior, sus institutos literarios, científicos y de beneficencia, y su movimiento fabril, agrícola y comercial. La ciudad reposa en una llanura abierta por tres lados, teniendo del uno el Ouche, pequeñísimo rio, y del otro un grupo de bellas colinas. Ademas de su vastísimo comercio de vinos, muy baratos (puesto que son los de mayor consumo popular), y algunos bien estimables, tiene varias manufacturas dignas de aprecio. Sus fábricas son muy numerosas, y con especialidad es afamada por las de sombreros de lana y felpas que representan fuertes valores.
Desde la estacion del ferrocarril se alcanzan á ver las flechas y empinadas torres de muchos monumentos importantes. Los mas bellos son (en cuanto puede juzgarse desde léjos por la estructura de las torres y fachadas): 1º la magnifica iglesia de Notre Dame, que data de los siglos XIII y XIV, y ostenta con exquisita pureza toda la majestad y las maravillas del arte cristiano; es una obra maestra y sus atrevidas columnatas superiores son de suma belleza, reposando sobre un pórtico suntuoso de tres grandes ogivas cuajadas de grupos y relieves góticos: 2º la iglesia de San Miguel, que fué construida en los siglos XV y XVI, y manifiesta en su arquitectura mixta ó de transicion (muy hermosa pero sin la severidad de la edad media) el paso que hacia el arte del romanticismo gótico a la elegancia afeminada del Renacimiento: 3º la catedral de San Benigno, tambien de transicion, pero mucho mas antigua, pues corresponde á la época en que la arquitectura pasaba de la sencilla majestad del arte romano á la paciente excentricidad y las angulosidades y relieves del arte gótico, cuyas obras son verdaderas leyendas religiosas escritas en piedra por los pueblos artístas.
Dijon es el vértice del ángulo formado por el ferrocarril de Paris á Lyon, pues la linea, despues de haber seguido la direccion sud-este, tuerce al sur para costear primero el Saona y luego el Ródano, á lo largo de valles pintorescos. Pasa el tren por delante de poblaciones importantes como Beaune, Chalons, Mâcon y Villefranche, centros de produccion agrícola todas. Los vinos de Beaune y de Mâcon son muy estimados, el primero por su mérito, y el segundo por la gran cuantía de produccion variada, que lo adapta á un extenso consumo entre todas las clases sociales.
La noche cubria con sus sombras la inmensa llanura, y no pude tener siquiera una idea general del aspecto del país entre Dijon y Lyon. Solo diré que al pasar por Mâcon, preocupado con un recuerdo grato, me sentí como poseido de cierta veneracion hácia esa comarca interesante. Mâcon es la patria del glorioso Lamartine,—ese patriarca de la poesía en el siglo XIX; y no podia ménos que gozar aspirando las brisas del país inmortalizado por la juventud, la lira sublime, la gloria y hasta los infortunios del Tasso frances. Allí nació y comenzó á soñar, cantar y crecer el divino poeta, y él ha conservado su hogar con una amante veneracion, haciendo de Milly el santuario de las mas puras armonías y de las mas nobles meditaciones.
El tren rodaba entre las sombras con la rapidez del viento, lanzando la locomotiva de cuando en cuando sus silbidos agudos que no despertaban eco en la llanura; y yo, mientras que los demas viajeros dormían á mi lado, fumaba con deleite, dejando vagar mi espíritu en un torbellino de recuerdos de amor y de cavilaciones sobre el porvenir del hombre, al mismo tiempo que, hundiendo la mirada en la sombra interminable que cubría la campiña, buscaba en su seno alguna luz fugitiva ó alguna otra sombra mas pronunciada y vigorosa producida por un edificio destacado aqui ó allá cerca del camino.
De repente pasaba rozándose casi un tren en sentido contrario que, como un dragon enfurecido, lanzaba su aliento de fuego y de vapor para desaparecer al mismo instante. Nada mas fantástico que uno de esos cruzamientos de trenes, sobre todo bajo la bóveda sombría de un túnel, donde el silbido de la locomotiva parece un grito de muerte ó de agonía suprema. Es muy trivial la opinion de que los ferrocarriles han suprimido la poesía de los viajes dándoles un carácter en extremo prosaico. En efecto, si en una estacion, cerca de alguna bella ciudad ó de un rico paisaje, se compara el espiritualismo poético de un monumento cercano, con las pilas de carbon de piedra y los prosaicos vagones, la desventaja es para ese instrumento poderoso de locomocion, que ha hecho del viaje una carrera, un tropel de huracanes y de impresiones que apenas comienzan a nacer cuando ya se disipan como una pesadilla. El ferrocarril, nivelando el terreno y acortando inmensamente las distancias y el tiempo, ha suprimido la peregrinación y el viajero es una especie de Asmodeo que no alcanza á contemplar lo que se le presenta al lado del rápido vagon.
Y sinembargo, creo que los ferrocarriles, suprimiendo en gran parte la poesía de la materia, han creado una nueva poesía, mucho mas vigorosa y fecunda, poesía mixta que pudiera llamarse la poesía del espíritu. Encuentro en la locomotiva que silba y da resoplidos como el viento, y devora el espacio como el rayo, un espiritualismo singular, prosaico si se quiere en sus resultados aparentes, pero infinitamente grandioso en su forma sensible y en sus lejanas ó trascendentales consecuencias. El siglo XIX, que en apariencia es el de la industria ó la especulacion, me parece en realidad el mas poético, por sus creaciones fantásticas y fecundas al mismo tiempo, como el ferrocarril, el telégrafo y tantas otras maravillas.
¿Cuál es la preocupacion, la tendencia dominante en el pensamiento del poeta?—un triple ideal que, teniendo por objetos cardinales á Dios ó el infinito, el Hombre ó el sentimiento, y el Espíritu como soberano del mundo, lo resume todo en la noción de lo bello, lo bueno, y lo justo. ¿Y á qué resultados pueden conducir las maravillas de la ciencia y la industria? En mi concepto el ferrocarril, como instrumento de comunicacion activa, de baratura y de fecundidad universal, es un elemento de luz, de religion, de paz, de bienestar, de igualdad en la vida, de fraternidad entre los hombres y los pueblos, y de predominio del pensamiento ó la idea sobre la fuerza física. Esa máquina de hierro que, animada por el espíritu del hombre, devora las distancias, reduciendo los días á minutos y haciendo los minutos dias, me parece una inteligencia en accion. Las ruedas, las válvulas, los frenos, los resortes, la caldera y toda la maquinaria de la locomotiva son la imagen de la musculacion y de los órganos del hombre; y el fuego que produce el vapor y el movimiento maravilloso, es una hoguera encendida con una chispa del fuego divino del progreso, que arde constantemente en el cerebro y el corazon de la criatura humana. El ferrocarril ha espiritualizado y cristianizado el mundo, como el navío-vapor, el telégrafo y el diario, porque ha fundado la ubiquidad del sér, la fraternidad ó mancomunidad de los intereses, y la omnipotencia del espíritu sobre la materia.
Si Lyon, la segunda capital de Francia, es en extremo interesante bajo el punto de vista industrial, agrícola y comercial, no lo es ménos por su topografía y su valor artístico, moral y arqueológico. Allí encuentra el viajero la vida confortable de Paris y al mismo tiempo cierta espontaneidad provincial con las bellezas típicas del medio día; y el que busca objetos de observación y estudio halla un vasto campo donde recoger agradables impresiones é instructivas nociones. Acaso no hay en Francia una ciudad que revele mejor que Lyon el paso sucesivo de las razas y las dominaciones que en esa nacion han figurado, y el contraste vigoroso de los escombros ó monumentos de la vieja civilizacion con las maravillas de la época presente.