Tambien demoran sobre las mismas avenidas de los muelles otros edificios públicos interesantes, pero desnudos de todo valor artístico,—tales como el de la Universidad y Biblioteca (que es de gran mérito y cuenta unos cien mil volúmenes); el Hospital militar, la fábrica de tabacos y las carnicerías, sobre el Ródano; y del lado del Saona, la Aduana, el teatro de Celestinos, los arsenales, etc.
Lyon no tiene sino dos teatros que merezcan atención: el Gran Teatro, donde ejecutan óperas solamente, y hace juego con la fachada secundaria del palacio municipal; y el de los Celestinos, para comedias y dramas, construido con regulares proporciones en un local de un antiguo convento. Solo el primero puede figurar como monumento, aunque subalterno, pues está aislado y muestra pretensiones artisticas, no obstante que su arquitectura es pesada y grosera. El interior es muy espacioso, pero carece de lujo y elegancia, si se le compara con los mas bellos de otras ciudades europeas.
La ciudad cuenta ya con un hermoso mercado de estilo moderno, es decir de cimientos y zócalos de piedra y paredes y naves de hierro y cristal. Están acabando también la Bolsa, palacio espléndido, de mucho gusto y que será un verdadero monumento para las artes y la especulacion.
El Palacio municipal es un bello y elegante edificio, de una arquitectura sencilla que pertenece á la época del primer imperio, careciendo de carácter determinado, pero risueña y sin pretensiones plagiarias. En lo demas, las construcciones modernas corresponden en todo al estilo de las de Paris, con la especialidad de tender siempre á la sencillez característica del siglo actual. Si en lo material Lyon es una especie de copia de Paris, en lo moral tiene algo que se aproxima á la caricatura. Se echa de ver en las costumbres la pretension de imitar en todo las de Paris; pero como el tipo meridional opone allí sus condiciones especiales, resulta una especie de lucha moral que destruye todo colorido local, sin permitir poroso la asimilacion. De aquí proviene que muchos usos son exagerados, y que con frecuencia se tropieza en las calles con fisonomías y grupos que tienen sus buenas puntas de extravagancia.
La poblacion lionesa es muy liberal y aún republicana, revelando en su estilo general cierto carácter benévolo que estimula agradablemente al viajero. Y por una de esas excentricidades aparentes de los pueblos, que no carecen jamas de explicacion, aquella ciudad, que es un emporio de riqueza y que vive en las faenas de un gran movimiento industrial y comercial, revela una inclinacion decidida por las bellas artes, cultiva ese gusto con esmero y entusiasmo, y posee monumentos de todo género que pueden enorgullecerla por mas de un motivo. Son afamadas las orquestas de Lyon, se busca el teatro con placer, se trabajan bellísimas obras de escultura, y Lyon conserva con justa vanidad sus ricos museos y monumentos y sus escuelas de pintura, escultura, arquitectura y música, y ha sido y continúa siendo la cuna de muchos artistas de gran mérito.
El primer monumento que el viajero visita en Lyon es el Palacio de las Artes en el cual se encuentran los museos de antigüedades, de pintura, de escultura, de historia natural y de geología y mineralogía, así como el salon provisorio de la Bolsa. El vasto edificio tiene tal suma de curiosidades preciosas, desde sus claustros hasta sus altas galerías y sus terrazas, que requiere un estudio de muchos dias. Que el lector me perdone, pues apenas me es dado ofrecerle una idea muy sucinta de las impresiones recogidas en solo unas ocho horas de observacion muy rápida.
Si el exterior del Palacio carece de mérito, en el interior el interes comienza desde que se entra en el extenso patio claustrado, que domina una terraza en circunferencia, con balaustradas de piedra, como todo el edificio, y una serie de grandes grupos y altos relieves representando multitud de pasajes históricos, al aire libre y la intemperie. La mayor parte son excelentes, a pesar de muchas mutilaciones en los pormenores; pero algunos grupos son de tanto mérito por la energía de expresion y la delicadeza y audacia del cincel y el buril, que deleitan y fascinan, maravillándose uno de hallar tan finas esculturas en la piedra bruta.
Los cuatro claustros bajos contienen una abundantísima coleccion arqueológica exclusivamente lionesa, en la cual alternan los mas curiosos objetos, unos (poquísimos) de la época anterior á la conquista de las Galias por César, y la mayor parte correspondientes á las épocas romana, byzantina y gótica. Vasos etruscos, de imitacion tosca, estatuas, bustos y grupos curiosísimos, planchas enormes de piedra bruta ó trozos de mármol, con relieves preciosos, revelando toda una civilizacion,—y sepulcros, lápidas y columnas truncadas, cuajadas de inscripciones que se conservan con maravillosa regularidad, y esbozos byzantinos en piedra que tienen el aire de caricaturas de una sociedad que el polvo de los siglos arropara,—todo eso, colocado con inteligencia contra los muros del claustro, constituye no solo una escuela popular para los sentidos, sino la imágen sombría pero elocuente de las generaciones pasadas. Aquella es una verdadera coleccion de escombros de civilizacion y de enseñanzas del tiempo, desde la gran lápida en que Rómulo y Remo reciben el alimento fabuloso de la inmortal loba, hasta las últimas labores que la arquitectura gótica (espontánea, paciente y popular por excelencia) dejó profusamente deseminadas donde quiera.
El salon de antigüedades artísticas no es ménos curioso, aunque comparativamente es pobre y subalterno. Contiene colecciones preciosas de monedas, medallas, pequeños vasos y placas y armas de metal, marfil, madera, etc., la mayor parte de mucho gusto por sus incrustaciones y relieves, entre los cuales hay grupos de increible perfeccion, que admiran al que ha podido creer, alucinado por la fascinacion de la industria moderna, que la antigüedad, bajo el punto de vista artístico, no ha producido maravillas superiores y aún inimitables cuyo genio y secreto se han perdido para la civilizacion.
No es sobresaliente la coleccion de obras modernas de artistas lioneses, que compone el modesto museo de escultura ó estatuaria. Aunque hay allí algunas estatuas en mármol y yeso de mérito indisputable, y algunos bustos de bronce superiores, la coleccion es algo pobre. Hay, sinembargo, allí una estatua de Pandora, en mármol purísimo, tan bella y delicada, que vale por todo un museo; así como llama la atencion, al píe de una escalera, la colosal estatua de Minerva, en yeso, obra de un escultor contemporáneo, que puede figurar con honor en el mas espléndido jardin de Europa.