El 29 de marzo pasaba yo por delante de los tres fuertes de la Cuarentena, que dominan la entrada de la rada, á bordo del vapor Madrid, con direccion á Barcelona, como punto de partida en mi peregrinacion por la península española. El mar estaba agitadísimo, y al surcar las encrespadas y menudas ondas del Mediterráneo, veia con indefinible encanto el admirable panorama de Marsella, iluminado por un sol magnífico y encuadrado entre un cerco de montañas de una aspereza melancólica, pero de un efecto superior sobre el fondo azul del cielo. Poco á poco las formas desaparecieron, todo se convirtió en una inmensa sombra vaga y lejana, y al fin perdí de vista la estrecha faja de la costa marsellesa. La Francia quedaba atras: iba á comenzar, al dia siguiente, la hermosa tierra española, el país de mis antepasados que visitaba por primera vez. ¡Cuántos tesoros no debia encontrar como elementos complejos de contemplacion deliciosa, de gratos recuerdos y de observacion y estudio!

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CAPITULO IV.

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CATALUÑA.

Orografía de España.—El puerto da Barcelona.—Condiciones sociales de
Cataluña.—Rasgos notables.—Los Catalanes.—Centros manufactureros.
—Barcelona.—Tarragona y Reus.—Un tipo inglés.

Las cuatro cadenas de montañas paralelas que cortan el interior del territorio español, de oriente á poniente, formando cuatro grandes hoyas bien determinadas, no son en realidad otra cosa que una sucesion de ramificaciones, admirablemente ligadas entre si por curbas trasversales, que se desprenden de la grandiosa cordillera de los Pirineos. Un cordon de cerros desnudos pero sin escarpes bruscos, se desprende en Reinosa de las montañas de Santander (los Pirineos), y tomando una direccion casi opuesta (al sud-este) separa á la Vieja Castilla del país Vascongado y la Navarra; se eleva en las cercanías de Sigüenza, despues de formar una cuenca ó semicírculo, y se abre allí en dos ramificaciones. La una, mas colosal y rocallosa, sigue su curso hácia Portugal, y se llama la sierra de Guadarrama, baluarte que separa las dos Castillas. La otra, suave y casi imperceptible al principio, sigue al este, forma otra curba, que separa al Aragon de la Nueva Castilla, se reorganiza en la sierra de Albarracin, y volviéndose otra vez hácia el occidente, repite su dislocacion en el vértice de la provincia de Cuenca, y continúa reproduciéndose en cadenas de montañas.

En ese vértice, el sistema orográfico español, copiándose á sí mismo, lanza una alta cadena al occidente, paralela á la de Guadarrama, determinando al norte la alti-planicie inmensa de la Nueva Castilla (con el nombre de Montes de Toledo) y al sur la hoya compuesta por la Mancha y la Estremadura. La otra serranía, formando á su turno otro arco, siempre convergente hácia el poniente, y reproduciéndose en un círculo y dos ramales, determina al este la formacion curiosa de Cuenca, con el valle marítimo de Valencia, y vuelve á bifurcarse en las cercanías de Alcaraz. De allí parte una serranía paralela á las anteriores, con el nombre de Sierra Morena, separando las planicies manchegas y estremeñas, de la Andalucía; en tanto que la serranía reproductora se dirige al sur, como si buscase al Africa, para determinar al fin, con otro cambio brusco de direccion, la famosa Sierra Nevada, que corta de oriente á poniente la Andalucía, creando una tremenda muralla entre su parte llana y la costa del Mediterráneo, despues de haber separado en su línea trasversal á la misma Andalucía del reino antiguo de Murcia.

Así, puede con razon decirse que los Pirineos, comenzando hácia la costa del golfo de Lyon, y reproduciéndose en una serie admirable de bifurcaciones, no terminan en realidad sino en la sierra de Ronda, entre Cádiz y Marbella, despues de haber surcado toda la península y determinado un vastísimo sistema de valles escalonados y centenares de rios y riachuelos.

En medio de los Pirineos propiamente dichos y las serranías de reproduccion, hasta la sierra de Albarracin, se extiende un inmenso valle, regado por el Ebro y 150 afluentes, que tiene por vértice á la provincia vascongada de Alava, al poniente, y por base la costa del Mediterráneo, en una extension de 37 miriámetros, desde la frontera de Francia hasta tocar con el antiguo reino de Valencia. La parte superior de ese magnífico valle corresponde al país vasco y la Navarra; la parte media al antiguo reino de Aragon, y la baja ó costanera (aunque tocando á las montañas) es la que se llama Cataluña.