La naturaleza, como en todas partes, ha determinado todos los fenómenos característicos del país catalan. Un territorio fértil, de clima muy sano y en su mayor parte llano, se extiende allí, surcado por un rio bastante considerable (el Ebro) y otros muchos no navegables pero excelentes para la irrigacion de los campos y la propulsion de las fábricas. En todas direcciones, ménos al oriente, ese rico país se encuentra rodeado por montañas que lo incomunican mas ó ménos con el resto de España (excepto Aragon) y con Francia. La naturaleza, pues, invitaba á los Catalanes á buscar la costa marítima para ponerse en relacion con el mundo. Teniendo á la mano los puertos, los Catalanes hallaban la mas vasta via para su expansion social ó sus cambios. Su rico suelo los ha hecho agricultores; sus montañas, como barreras de defensa, los han hecho indomables y altivos; la igualdad del terreno les ha permitido las mas fáciles comunicaciones, y la extensa línea de costa con numerosos puertos los ha convidado á la fabricacion y la actividad del comercio.
Al mismo tiempo, esa posicion geográfica les preparaba sus condiciones etnológicas. Teniendo por vecina á Francia, en frente á Italia y á su disposicion todo el Mediterráneo, sus costas han estado abiertas á todas las invasiones. Primero les dieron una forma los Fenicios, despues los Cartagineses. Mas tarde los Romanos les imprimieron su sello, dominando en Cataluña mas que en ninguna otra comarca de la Iberia. Por último, las invasiones sucesivas de Galos y Francos, y la dominacion que en diversas épocas han ejercido allí, despues de los Godos, los Sarracenos, los Franceses, los Aragoneses, los Napolitanos y aún los Ingleses, han trastornado de tal manera el tipo primitivo, que al cabo Cataluña, como el reflejo de las mas diversas razas, ha quedado en una situacion peculiar de fusion y de poligenésis. Tal es su tipo esencial, que se revela en las costumbres, la lengua, la raza, la industria y aún las instituciones locales.
Donde quiera, en Cataluña, la raza tiene en su tipo, su lengua y sus hábitos las cualidades y los defectos de toda sociedad mezclada, pronunciándose con rara energía. La mujer tiene allí formas varoniles, careciendo en lo general de esa suavidad, esa morbidez y gentileza que acompañan donde quiera, en mayor ó menor grado, al sér femenino. Las hermosuras que allí se encuentran son altivas y de una expresion rígida y resuelta.
El hombre tiene por lo comun la tez morena, el ojo vivo y penetrante, las facciones angulosas, las líneas fuertemente marcadas, el cabello negro, laso y abundante, la voz ruidosa y libre. Las organizaciones tienen el sello de la fuerza y del trabajo: robustas y vigorosas, pero sin elegancia ni pulimento. Es que en aquella sociedad la conciencia de lo útil ha predominado sobre las nociones del espiritualismo y del arte.
La lengua, como la raza y la historia, es un compuesto. Y digo la lengua, porque el catalan no es un dialecto, sino un idioma completo, que tiene su gramática propia y su literatura. Al escuchar atentamente una conversacion animada en catalan, se cree asistir á un diálogo de hombres de todas las naciones. Tan presto se percibe la dulcísima palabra italiana, como la voz francesa, fuertemente acentuada y convertida en un sonido áspero; ya se siente el eco lleno y sonoro de la palabra española, ampulosa por su abundancia de vocales, como la acentuacion aguda y el esfuerzo gutural de la j que distinguen á la poética lengua de los árabes. Así, el catalan es simultáneamente fenicio, italiano, godo, árabe y frances; pero en su tipo predominan los elementos italiano y frances.
Y en efecto, el Catalan, cosmopolita y negociante por excelencia, tiene en alto grado la ardentía impresionable del Italiano, así como la chispa burlona y el espíritu especulador del Frances.
Los rasgos mas característicos del Catalan, que tiene bellísimas cualidades, son: la franqueza sin petulancia, la independencia, la severidad en el cumplimiento de un compromiso, y el sentimiento íntimo de la igualdad y la personalidad. Si un Catalan os necesita, llega al círculo en que os hallais, se mezcla sin ceremonia, os dice lo que le interesa, y se retira sin hacerle cumplidos á nadie. Y no por eso es grosero ó descortes, pues cuando no se trata de negocios se muestra cordial, expansivo y locuaz. Si vais á su casa, le hallareis hospitalario, generoso y fino, con tal que lo merezcais.
Con excepcion de los asuntos que exigen absolutamente escritura para su validez, el Catalan hace sus negocios de palabra, y un asentimiento cualquiera vale mas que el mejor documento. Varias veces ví en la Bolsa hacerse muy fuertes transacciones, sin la intervencion de agentes de cambio y sin buscar testigos esprofeso. Un dia que recorria yo, como observador, el vasto salon de la Bolsa de Barcelona, en el palacio de las Artes, me detuve delante de dos fuertes especuladores que hablaban así:
—¿Tiene U. renta del tres?
—Tengo unos treinta mil duros.—¿A cómo?