LIEJA Y EL BRABANTE.

Poblacion y panorama de Lieja.—Importancia Industrial de la ciudad.
—Su aspecto interior y sus monumentos.—Tirlemont.—Lováina.—Malínas.

Lieja, la antigua capital del principado del mismo nombre, y que es el centro mas importante de las poblaciones belgas pertenecientes al interesante grupo de la raza valona (ó wallona), tiene el primer rango industrial, político y social entre todas las ciudades que demoran en la hoya del Meusa, y es por su poblacion (91,000 habitantes) la cuarta ciudad de Bélgica.

Dominada en los tiempos anteriores á la unificacion belga por obispos que tenian el carácter y la autoridad de príncipes soberanos, aunque feudatarios, Lieja supo en todo tiempo resistir á las usurpaciones que podian menoscabarle sus libertades municipales, manifestando siempre la energía de su poblacion laboriosa; y á pesar de las luchas que agitaron su existencia hasta el principio del presente siglo, ha conservado y acrecentado su prosperidad, gracias al carácter de sus habitantes y a la actividad de su industria.

Pocos pueblos, en las comarcas de orígen frances ó céltico, se han mostrado tan decididos y celosos por el mantenimiento de sus libertades como el de Lieja, siempre belicoso y valeroso, siempre enérgico en sus resoluciones, amante del trabajo, emprendedor y perseverante. La raza de las comarcas que tienen por centro á Lieja es la mas bella y robusta de Bélgica, y la historia de su vida política y social ofrece repetidos é interesantes rasgos que prueban cualidades morales muy dignas de aprecio. A la verdad, Lieja es una de las ciudades que caracterizan mejor en Bélgica el genio múltiple de la nacion y el tipo complejo de los progresos ó la civilizacion de ese país. Las tradiciones municipales, el espíritu liberal, el interes por las letras, los bellos monumentos del arte antiguo, la actividad fabril y de la explotacion minera, la agricultura prospera y la rapidez de las comunicaciones, coinciden en Lieja para formar esa noble y fecunda armonía del progreso que caracteriza al presente siglo.

Y sinembargo, nada ofrece contrastes mas evidentes que la estructura interior y el panorama de Lieja. Un pintoresco grupo de pequeñas montañas que parecen afluir hácia la ciudad, determina allí uno de los mas risueños valles que he conocido en las regiones de Europa que se inclinan hácia el canal de la Mancha y el mar del Norte. Tres valles se reunen allí: el del Meusa, el del Urta (Ourthe), riachuelo que tiene su confluencia en el extremo superior de la ciudad misma, y el del Vesdra, que se junta con el Meusa un poco mas abajo. La concurrencia de los tres valles y sus rios, el juego de las colinas que lo dominan, formando un magnífico marco de rica vegetacion, y las ondulaciones del terreno en el fondo, producen un primoroso conjunto topo-hidrográfico, cuyo encanto se completa con la extensa masa de la ciudad, de formas caprichosas é irregulares, el aspecto de los fuertes que la dominan desde las cimas de dos colinas, y el risueño aspecto de las campiñas circunvecinas, pobladas de plantaciones y verjeles, graciosas casas campestres, fábricas y otros objetos que indican actividad y bienestar. No he visto en ninguna de las otras provincias belgas que he recorrido un panorama tan encantador como el de Lieja.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, dividida por el Meusa en dos porciones muy desiguales, se disipa al punto la impresion que el conjunto del paisaje acaba de producir. Las calles están ó solitarias ó poco animadas, si se las recorre en las horas de comer, ó cuando la gran masa de poblacion obrera está ocupada en las fábricas; á no ser que uno penetre hasta la Plaza del mercado y la de Lambert. Si en los afueras de la ciudad ó en los hermosos boulevards que van de la estacion del ferrocarril de Malínas hasta la plaza del Teatro, se destacan á uno y otro lado nuevos y elegantes edificios que tienen todos una planta casi uniforme, en el interior ó la parte antigua de la ciudad todo parece oscurecido por un inmenso crespon, por una atmósfera cargada del polvo y los gases del carbon de piedra que se consume allí en enorme cantidad. Baste decir que Lieja, centro muy importante de la explotacion carbonífera, yace sobre vastas galerías subterráneas, teniendo por asiento, como algunas ciudades de Inglaterra, un lecho de carbon. Así, esa ciudad, que trabaja en la superficie como en el seno oscuro de su rico suelo, es hoy esencialmente fabricante, y el viajero curioso no puede ver á sus laboriosos habitantes, sus viejas, tristes y tortuosas calles y sus interesantes monumentos, sino al traves del humo y el polvo de carbon que despiden constantemente las chimeneas de sus numerosas fábricas y fraguas.

La produccion fabril de Lieja en artículos de quincallería es relativamente enorme, y acaso no tiene rival, por lo ménos en cuanto á la cantidad, respecto de cañones, diferentes armas de fuego, armas blancas, y locomotivas ó máquinas de vapor destinadas á todos los países del mundo. De allí salen los instrumentos de guerra que resuelven los problemas políticos de los pueblos (si es que la fuerza puede jamas resolverlos), tanto en Europa como en el Nuevo Mundo; y de allí salen tambien los aparatos de vapor, instrumentos de riqueza y civilizacion, que van á difundir el movimiento en casi todos los ferrocarriles del mundo. Ademas de los 29 ó 30,000 obreros que trabajan en Lieja el fierro y el acero, á 15 minutos de allí demora el distrito de Seraing, que en 1820 contaba apénas 2,000 habitantes y hoy tiene mas de 17,000, gracias al inmenso establecimiento fundado por John Cockerill en 1816, el mas vasto que existe en el continente para la explotacion de hulla, las forjas y hornos de fabricacion de hierro y la construccion de máquinas. Ese solo establecimiento ocupa hoy á cerca de 6,000 obreros y produce una enorme cantidad de valores.

Aparte de la ciudadela y otra fortaleza, y de diez ó doce edificios públicos notables, los mas importantes monumentos de Lieja son tres religiosos y dos civiles: de los primeros, la Catedral de San-Pablo, la iglesia de San-Jacobo y la de Santa-Cruz; de los segundos, el Palacio de Justicia y la Universidad. Casi todos los monumentos religiosos de Lieja son interesantes, al ménos por su antigüedad, pues datan de los siglos X, XI, XII y XIII, y su arquitectura corresponde al mejor y mas sencillo estilo ogival, aunque en algunos templos se ven primorosos arabescos. San-Jacobo y San-Pablo contienen en su interior obras de arquitectura verdaderamente magistrales, y Santa-Cruz, iglesia muy pequeña, es sumamente curiosa y de un estilo encantador por su ligereza, sencillez y armonía de construccion.

El Palacio de Justicia llama notablemente la atencion del viajero. Data del siglo XVI, y su estilo se resiente de la transicion que entónces hacia el arte del gótico florido al Renacimiento, ofreciendo en su conjunto y sus pormenores una curiosa mezcla de los estilos ogival, en lo principal, y morisco y veneciano en los adornos y ciertas formas parciales. Es penetrando á los dos patios del edificio, hoy orillados por tiendas de libros, quincallería, etc., que se puede apreciar el capricho de las construcciones híbridas de aquel curioso monumento.