El palacio de Justicia es notable por la majestad de su conjunto, corresponde al órden corintio, y es el mas moderno de los palacios de Gante. Aunque notable tambien por su conjunto, el palacio de la Universidad lo es mas por su excelente distribucion interior y la magnificencia de su rotunda Ademas de lo que corresponde especialmente á la Universidad y á varias escuelas anexas, el edificio contiene un buen museo de historia natural y algunas colecciones numismáticas y de antigüedades que no carecen de mérito.
Bajo el punto de vista social la casa de reclusion es sin duda el edificio mas interesante. Se halla hácia el vértice del gran triángulo irregular formado por la ciudad, y su terminacion data de 1825. La forma general de aquella penitenciaria tiene mucha analogía con la del Milbank de Lóndres, pues se compone de ocho cuerpos triangulares, tendidos como aspas, tocando en sus vértices á grandes patios ligados á otro central. El edificio puede contener hasta 2,600 reclusos, pero ordinariamente no se numeran sino unos 1,200, exclusivamente varones. La pena de muerte subsiste legalmente en Bélgica, pero es muy rara vez aplicada, gracias al progreso de las ideas y las costumbres y á la excelente organizacion de las penitenciarias. La de Gante, muy análoga á las de Suiza, es notable por el órden, la compostura y el aseo que reinan en ella. Los varios pisos de los ocho triángulos están aplicados de modo que los condenados á trabajos forzados á perpetuidad se hallan en la parte baja, enteramente separados de los reclusos ménos culpables. Los presos trabajan en comun, muy vigilados, en hilados, tejidos y otras operaciones, cuyos productos sirven para el vestuario del ejército; formándose con ciertas economías un fundo de capital para los reclusos. Es consolador observar que en todas partes el desarrollo de la libertad corre parejas con la mejora del régimen penitenciario, como se ve en los Estados de Norte-América, en Suiza, en Bélgica, en Báden y en la Gran Bretaña.
El clase de monumentos religiosos, Gante posee tres de mucho mérito, sea por su estructora ó estilo arquitectónico, sea por sus preciosidades interiores: tales son la catedral de San-Bavon y las Iglesias de San-Nicolas y San-Pedro. Cada una de ellas es un rico museo de pintura y escultura, donde se ostentan en todo su brillo las obras de la fecunda escuela flamenca, que ejerció tan poderosa influencia sobre el arte en el norte de Europa. Donde quiera primorosos pulpitos de maderay mármol, ricamente esculpidos, género de obras en que los Belgas han tenido gusto, originalidad y habilidad especiales. Donde quiera, en todas las iglesias, particularmente en San-Bavon (templo magnífico fundado en el siglo X y terminado en el XVI), una extraordinaria profusion de tumbas y monumentos de mármol muy notables, y sobre todo de obras maestras de pintura, en que revelaron su genio y habilidad los Van Eyck, Van der Meiren, de Causyer, De Crayer, Pourbus, Maes, Jonssens, Zegers, Roose, y tantos otros artistas flamencos de primer órden.
En materia de institutos religiosos hay en las ciudades flamencas un género sumamente original y curioso, que no se encuentra en ningún otro país: hablo de los Béguinages y las Beguinaes, palabras que no tienen traduccion literal en español, á no ser que se les dé la de Beaterios y Beatas, que no concuerda rigorosamente con el carácter de aquellos institutos. Los pueblos católicos del mediodía han tenido su símbolo de la ociosidad ascética en el convento y el monasterio; los protestantes los han abolido abiertamente como contrarios al interés social. Pero los católicos de Flándes, al ménos respecto de las mujeres, han apelado al beaterio como una transacion ó término medio entre el bullicio del mundo y los votos monásticos perpetuos, entre la completa ociosidad piadosa del claustro y cierta actividad en el ejercicio de la caridad y la enseñanza. Asícomo la Iglesia ha sido durante tantos siglos una potencia dentro del Estado, el Béguinage es una pequeña ciudad extranjera en el seno de la ciudad civil.
El de Gante se halla, como sus análogos de Bélgica, situado en una de las extremidades de la ciudad, equidistante casi de la antigua y la nueva ciudadela. Podría llamársele la ciudadela del ejército clerical. Confieso que no tenia idea de un objeto tan original como aquel. El Béguinage, completamente encerrado por altos muros que parecen fortificaciones, del lado de la ciudad, y por fosos ó canales del lado de las campiñas exteriores, abarca un área bastante considerable. Al penetrar por la portada principal nos hallamos en una inmensa plaza irregular, hacia la cual afluyen cinco ó seis calles, y en cuyo centro se levanta la mas considerable de las dos capillas ó iglesias del establecimiento. Todas las calles están formadas por hileras de casitas perfectamente iguales, ó al ménos muy semejantes, habitadas cada cual por una ó varias beatas ó beguinas. Las casitas son todas pintorescas, en número de 400, sin contar 18 salones comunes, y en cada una se ve escrito en la puerta el nombre de un Santo, probablemente el de la devocion de la beata habitadora. Regularmente hay como unas 700 beguinas en el establecimiento, y no bajan de 1,600 las de toda la Bélgica.
Las mujeres que allí viven en cuasi-comunidad no son sino cuasi-religiosas, puesto que no hacen sino cuasi-votos. En efecto, les es permitido salir á la ciudad, recibir visitas y tratar con el mundo, y aun dejar completamente el establecimiento, cuando gusten. El instituto parece tener por objetos principales la beneficencia, la piedad religiosa y la enseñanza de niñas. Sus trabajos ordinarios consisten en la fabricacion de encajes. Eran las cinco de la tarde cuando entramos á la iglesia principal, con la curiosidad de ver reunidas á las beguinas al cantar las vísperas. Poco á poco fueron llegando de todas sus habitaciones y arrodillándose conforme á cierto órden; todas vestidas con un sayon negro de sarga y una cofia blanca de forma particular, y provistas de enormes camándulas y de unos paños ó grandes servilletas de lino muy almidonadas y aplanchadas, que llevaban sobre el brazo izquierdo. Al entrar á la iglesia cada una desdoblaba su paño blanco, y con suma prontitud se lo acomodaba en la cabeza, atado con alfileres, dándole la forma extraña de una especie de cartucho horizontal. Despues comenzó el canto, y los himnos entonados por seiscientas ó mas voces femeninas de muy diversos tonos llenaron la iglesia y la plaza circunvecina de una armonía melancólica y singularísima que nos impresionó mucho.
Dos palabras mas para terminar este capítulo que se prolonga demasiado. El viajero no puede ménos que visitar con interes la Academia de bellas artes, á la cual asisten muchos centenares de alumnos. Sinembargo, el Museo de pinturas está muy léjos de corresponder á lo que uno se promete de él. No faltan obras de mérito, pero es muy rara la que puede llamarse magistral, toda vez que las iglesias contienen los mejores cuadros del país. En compensacion, y reservando para la descripcion de Brujas otros rasgos notables que le son comunes á Gante, los jardines de esta ciudad encantan al viajero. El Zoológico, muy nuevo todavía, pero ya bastante rico y hábilmente distribuido, hace honor á los ganteses; pero le es muy superior el Botánico, lleno de gracia y magnificencia en todo, inmensamente rico y mantenido con el mayor esmero y notable provecho para la ciencia y las artes agrícolas.
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