La ciudad de Brujas; aspecto genera.—Monumentos é institutos diversos.—Objetos de arte y prácticas religiosas.—Ostende; su panorama; sus baños; su sociedad.—El comercio y la pesca de los Belgas.

La via férea que conduce de Gante á Brujas, tocando en tres pequeñas villas, se recorre en poco mas de una hora y carece de todo interes, á causa de la monotonía ó tristeza del paisaje. La provincia occidental de Flándes es notablemente inferior en riqueza, poblacion y actividad á la oriental, no obstante la posesion de dos puertos marítimos, el de Ostende y el de Newport ó Nieunpoort. El territorio es arenoso y casi estéril hácia la costa; la produccion agrícola y fabril es en todo análoga á la de la provincia oriental; los ferrocarriles, muchos canales importantes, en comunicacion con el mar, el Escalda, el Lys, etc., y numerosas carreteras, favorecen el movimiento social y económico de la provincia, que tiene por capital á Brujas, ciudad en otro tiempo floreciente y hoy relativamente decaída. La poblacion de Brujas que llegó á ser de mas de 200,000 almas hácia el fin de la edad média, está hoy reducida á cerca de 50,000, de las cuales muchas viven en la mendicidad.

Otra ciudad de esa provincia que ha decaído mucho tambien es Ipres ó Iperen, plaza fuerte y ciudad muy antigua que fué un gran centro de fabricacion de tejidos, hoy reducida á 17,000 habitantes, en vez de 200,000 que, dicen, llegó á contar. Los demas centros importantes de poblacion fabricante en la provincia son: Courtrai, ciudad muy productora (con 23,000 habitantes); Thielt, Poperinghe y Roulers ó Rosselaere (cada una con 11,000 habitantes), y Menin y Thourout (que tienen de 8 á 9,000); sin contar el importante puerto de Ostende que reune poco mas de 16,000 vecinos.

El aspecto de Brujas es muy triste, no obstante el interes que inspiran sus muy curiosas construcciones de todo género, que conservan profundamente grabado el sello característico de la edad média. La ciudad tiene la forma de un gran óvalo, circundado por un canal ó gran foso que mantiene la comunicacion entre los seis grandes canales de navegacion que afluyen á Brujas, de Ostende, Gante, Newport y otros puntos de la provincia, y los pequeños canales que cortan la ciudad en diversas direcciones, facilitando las operaciones comerciales. Uno de los de gran dimension, el que conduce á Ostende, es una obra magnífica que se presta á la navegacion de los mas grandes buques marítimos, y fué á ese medio de comunicacion que Brujas debió en otros siglos su importancia como gran centro comercial europeo, ó mejor dicho, universal.

Si las campiñas de vastísimo horizonte que rodean á Brujas son notablemente análogas á las de Gante, desde la cima del alto Beffroi de aquella (108 metros de elevacion) que el pueblo llama la Gran torre, se alcanza á ver un objeto que aumenta mucho el interes del cuadro. El mar del Norte, tumultuoso y amenazante en la costa de Ostende, se ostenta con majestad como una inmensa onda de plata pronta á inundar las comarcas flamencas. Pero al descender de la Gran torre (monumento gracioso y de noble sencillez, cuyo juego mecánico de campanas es superior) se nota en la pobre Brujas un aspecto social muy diferente del de Gante. Ninguna actividad en los negocios ni la vida; las calles desiertas, tanto mas tristes cuanto que son mucho mas anchas y limpias que las de Gante; el silencio reina en todas partes…. Brujas, tan opulenta y animada en otros tiempos, no es hoy sino una inmensa ruina de edificios y monumentos intactos; un vasto museo donde todo es curioso en las cosas materiales, y todo triste y lamentable en las sociales y morales. Donde quiera bandas de mendigos;—comisionistas ó ciceroni que incomodan con suma impertinencia, ofreciendo sus servicios al extranjero;—signos de pobreza y estancamiento en todo.

¿Por qué tal decaimiento en una ciudad que fué la lujosa corte de los duques de Borgoña, como condes de Flándes, que fué el centro y depósito de las artes y del comercio del mundo desde el siglo XIV hasta fines del XVI, y en cuyo seno prosperaron tantas industrias y vivieron los nobles y ciudadanos con extraordinario lujo?… Se alega que Ambéres ha rivalizado á Brujas en el movimiento comercial, que Flándes ha perdido su antigua Corte, y que otros pueblos han reemplazado al flamenco en importantes industrias que ántes alimentaban su comercio. Eso es cierto; pero ¿cuáles son las causas de la decadencia? Es que las ciudades y las naciones decaen solamente por virtud de la prosperidad de sus rivales? No! semejante idea sería una heregía contra la ley divina y social de la armonía del progreso. Ningún pueblo degenera ó decae por contragolpe del progreso natural de otros, sino por sus propias faltas ó las de sus gobiernos é instituciones, ó porque su anterior prosperidad, fruto del monopolio artificial, ha sido en gran parte ficticia. Todo lo que es artificial es débil y fácilmente perecedero, y si la violencia agrava luego el mal fundamental, tanto peor.

Flándes fué un emporio, y sobre todo Brujas, en tanto que la independencia nacional fué el estímulo poderoso que animara al pueblo flamenco. Pero este pueblo no supo comprender la libertad sino á medias, es decir la libertad convertida en privilegio,—exclusiva para las ciudades, nula para los paisanos, y en la ciudad misma fundada en el régimen del monopolio. Cada industria quedó organizada en corporacion privilegiada que rechazaba toda competencia. De ahí un gérmen de ruina bajo la transitoria prosperidad de las ciudades que tanto se esforzaron por obtener privilegios exclusivos para el comercio, la fabricacion y la industria. El dia que asomó la competencia en otras comarcas, las ciudades que habian obtenido la riqueza artificial del monopolio se arruinaron.

En Flándes la dominacion española apuró los motivos de futura ruina. La guerra, la tiranía, el egoismo dinástico y todas las consecuencias de la union artificial en que se hallaron España, el Imperio germánico y los Países-Bajos, hubieron de apresurar la decadencia. La persecucion contra los protestantes de Francia, Bélgica y otros países del continente, obligó á los perseguidos, gentes eminentemente industriosas y honradas, á refugiarse en Inglaterra, en Holanda y Suiza y trasladar allí sus industrias, modificando forzosamente la situacion de los intereses económicos. Por último, es preciso reconocer que el predominio de las ideas clericales en Flándes, deteniendo el vuelo de la regeneracion popular, ha debido embarazar mucho en los tiempos moderaos el progreso. Brujas ofrece una prueba notable en ese sentido.

Aquella ciudad, lo repito, no ofrece hoy interes sino como un museo, pues son numerosos sus monumentos de todo género dignos de atencion, particularmente á los ojos del artista. Citaré muy de paso, como los mas notables del órden civil: el Hôtel-de-Ville ó palacio municipal, edificio bien inferior á otros de su clase en Bélgica, pero notable por la gracia de su arquitectura gótica; el Palacio de Justicia, interesante por sus tradiciones históricas, y curioso por algunas esculturas y la magnífica chimenea consagrada á Cárlos V que decora una de las salas; y el Hospital-de-San-Juan, que contiene en una pequeña sala las prodigiosas obras de Memling, tan célebres entre los aficionados á la pintura, entre las cuales se distingue el primoroso relícario, cubierto en su cuerpo y sus abras de pinturas que representan la vida de Santa Ursula, la tríptica consagrada al matrimonio místico de Santa Catarina y el cuadro que imita la adoracion de los magos.

Bélgica es un país clásico de preciosas iglesias que son todas museos artísticos; pero tambien es el país clásico de la especulacion con las iglesias. Cada una de estas es administrada por alguna congregacion que hace entrar en sus prácticas piadosas la de vender á todo curioso la simple vista interior de cada templo. Mediante dinero fué que logramos visitar las iglesias de Brujas, como casi todas las demas de Bélgica. Todos los monumentos religiosos de Brujas son interesantes por sus riquezas artísticas; los mas notables son: la Catedral ó iglesia de San-Salvador, insignificante por su arquitectura, pero llena de preciosidades de escultura y pintura; la iglesia de Nuestra-Señora, cuya torre tiene proporciones imponentes, y la graciosa iglesita ó capilla de la Santa-Sangre, que dicen debió su nombre á unas cuantas gotas de muy legítima sangre de Jesucristo traida de Jerusalen por un conde flamenco…. De resto, merece tambien una visita la Academia de artes de dibujo, cuyo museo, bastante pobre y mediocre, no interesa sino por algunos cuadros de Memling y los hermanos Van Eyck.