Al salir de Suiza, en agosto de 1859, nos proponíamos visitar las ciudades y comarcas mas importantes de la region del Rin, á reserva de recorrer, en el año siguiente, toda la Alemania. Si bien es verdad que la Suiza alemana nos habia iniciado ya un poco, aunque muy de paso, en el conocimiento general de la índole de la fuerte y estimable raza germánica, donde quiera, al recorrer la region del Rin, debíamos encontrar diferencias muy notables en los rasgos característicos de las poblaciones. En efecto, las instituciones republicanas y realmente federativas, la influencia de la topografía y de los climas, y otras circunstancias, han modificado tan notablemente los caractéres germánicos en Suiza, que en realidad el Rin ofrece en su vasta hoya, desde la region superior hasta Basilea, el contraste de poblaciones que difieren bastante, apesar de su comunidad de orígen y de tener como lazo de union el mismo rio. Y no es ménos sensible la diferencia si se compara la region del Rin central con la del bajo Rin, comprendida esta, respecto de Alemania, entre el vértice del ángulo que describe el gran rio en Basilea, y las fronteras de Holanda.
Mas tarde pudimos ver tambien cuánto difiere la Alemania del Rin de la del resto de la pseudo-confederacion germánica, correspondiente á las hoyas del Danubio, el Elba y otros rios. Por una parte, las llanuras del Rin, mas abiertas al contacto del mundo, son mas accesibles al contagio de ciertas ideas, aspiraciones y costumbres, que las regiones montañosas del alto Danubio, del Elba central, etc. Por otra, la especialidad de tantas ciudades alemanas del Rin, como objetos de curiosidad y residencias de verano y otoño para los extranjeros; el contacto inmediato con Francia y Bélgica, que facilita y multiplica las relaciones con razas diferentes, y la circunstancia de haber sido la hoya del Rin un campo de lucha nacional, desde hace muchos siglos, entre nacionalidades tan distintas, han determinado una modificacion tan notable en el carácter de la poblacion rineana, que la Alemania parece perder allí mucho de sus rasgos característicos.
Si en toda esa region se ven á cada paso las huellas de los combatientes, en todas las ciudades se halla tambien un no sé qué de mixto en las costumbres, las instituciones y las ideas, que manifiesta al mismo tiempo la influencia del contagio frances y la del movimiento frecuente y complejo de los extranjeros de todos los países que visitan las comarcas magníficas del Rin.
Al partir de Basilea, en el extenso barrio que tiene la ciudad sobre la márgen derecha del Rin, lo primero que se ofrecia á nuestra vista era, de un lado las montañas del gran-ducado de Báden, del otro el lecho mismo del Rin, y á lo léjos las montañas francesas de las Vosgas (Vosges) corriendo paralelamente al rio, en direccion hácia Bélgica, como una especie de continuacion de la cadena del Jura. Si ese cordon de montañas francesas cerraba graciosamente el horizonte del lado occidental, el cauce del Rin, cuyo panorama abarcábamos perfectamente con la vista, á causa de la elevacion de la línea del ferrocarril, nos presentaba un vasto paisaje lleno de melancolía y vaguedad en sus accidentes y contornos.
El rio, como si quisiese cerrarle el paso á la invasion del mundo comercial hácia el corazon de la Europa, se divide, abajo de Basilea, en innumerables brazos, casi todos de muy difícil navegacion, que se juntan, se bifurcan y entrecruzan, formando un inmenso laberinto de islotes, unos desiertos y apénas medio asomando como playas, otros mas determinados y cubiertos de gramíneas, otros pantanosos y dislocados, y otros en fin revestidos de caprichosos bosquecillos de sauces que inclinan su pálido y triste follaje sobre las ondas lentas y vagarosas del rio, salpicadas de estacadas que indican los altos y bajos del lecho para mostrarle al navegante la vía que debe seguir.
Hácia el oriente, el vasto panorama de la Floresta-Negra (Schwarzwald) se desarrolla en numerosos grupos y anfiteatros enlazados, lleno de majestad en unas partes, de capricho y gracia en otras. Así como el ferrocarril frances gira sobre la izquierda del Rin, por el pié de los Vosgas, desde Basilea hasta Estrasburgo, el ferrocarril aleman, que ha descendido hasta Basilea desde la region del lago de Constanza, sigue surcando el valle del Rin, entre su márgen derecha y las montañas de la Floresta-Negra, en direccion á Carlsruhe, Francfort, etc. Donde quiera, en el trayecto que média entre Basilea y el valle de Báden-Báden, la llanura es unida y tersa, variando mucho en anchura, y ofrece á las miradas del viajero un conjunto de magníficos paisajes. En el fondo de la llanura, ricas y graciosas plantaciones por todas partes (principalmente de trigos, lino, cáñamo, tabaco y papas) manifestando un cultivo muy adelantado y cuidadoso, debido en gran parte á la gran division de la propiedad territorial y á la influencia de las instituciones liberales del país. De trecho en trecho, particularmente del lado de las montañas, aparecen graciosas villas y aldeas, ó del lado del Rin se muestran algunos bosques, mantenidos con esmero.
Despues de desplegar en la llanura sus variados matices, el terreno trepa en ondulosos planos inclinados, cubiertos de viñedos escalonados con regularidad, hasta la altura de algunos cordones ó grupos de colinas que son como los escabeles de la Floresta-Negra. Sobre esas primeras alturas veíamos descollar, románticas y solitarias, las ruinas de numerosos castillos feudales (la mayor parte destruidos en las guerras de Luis XIV y Napoleon) tales como los de Báden-weiler, Hochburg y Hohengeroldseck, algunas de aspecto muy imponente y singular. Por último, el horizonte quedaba limitado por la cadena misma de la Floresta-Negra, vasta y complicada formacion de montañas cuya elevacion no excede de 1,550 metros sobre el nivel del mar, que deben su nombre á la tinta oscura y unida de sus interminables bosques de pinos, abetos, hayas y encinas; montañas entrecortadas por una multitud de vallecitos encantadores, en cuyo fondo demora una poblacion de mas de 300,000 habitantes (en la parte badense), original por sus costumbres y su tipo, notablemente rústica y poética, y consagrada principalmente á la pequeña agricultura, la industria pecuaria y el corte de maderas.
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El gran-ducado de Báden, cuya constitucion data de 1805, es el mas occidental, el mas variado por su territorio, el mas nuevo y el mas liberal por sus instituciones entre todos los Estados secundarios de la Confederacion germánica, en la cual tiene el 7º rango de cancillería y de contingentes. El territorio de Báden, teniendo su extremo superior en la ribera setentrional del lago de Constanza y el inferior abajo de la confluencia del Nékar con el Rin, ocupa el espacio comprendido entre el ángulo del gran rio, trazado de Constanza á Mannheim y que tiene su vértice en Basilea,—tocando en el interior á las fronteras de Wurtemberg, Baviera y el gran-ducado de Hesse-Darmstad. Con excepcion de la angosta faja de llanuras que gira por la márgen derecha del Rin, el territorio badense se compone, pues, de montañas bajas (la Floresta-Negra y las que hácia el norte la continúan) entrecortadas por un interesante sistema de pequeños valles y alti-planicies. De un lado, las aguas badenses vierten hácia el Rin, principalmente por el Nékar y el Kinzig; del otro, tienden hácia la hoya del Danubio, que tiene su orígen en el corazón del gran-ducado.
La variedad que tiene ese doble sistema hidrográfico y el de las montañas, determina tambien, naturalmente, una gran variedad en las producciones del suelo y las condiciones de la vida social. Así, en la region montañosa, que es la mas extensa, se hallan los interminables bosques de abetos, pinos, encinas, etc., que dan lugar á una activa y valiosa explotacion de maderas, destinadas á construcciones de todo género en Bélgica, Holanda, etc. En el seno de esas mismas montañas la minería tiene su parte de importancia, y los aserríos de maderas pululan á orillas de los torrentes. En las numerosas alti planicies, las praderas están cubiertas de ganados diversos; miéntras que mas abajo, en el fondo de los vallecitos, florecen los árboles frutales en grande abundancia y medra el cultivo de las legumbres y los cereales. Mas abajo aún, sobre los planos inclinados que descienden hácia las llanuras, y en la márgen del Rin y las del Nékar y demas afluentes, las viñas abarcan grandes extensiones y producen excelentes vinos de valor muy considerable. Luego prospera en esas llanuras el cultivo de las plantas ya indicadas,—cultivo que hace mucho honor al país. Por último, en las ciudades principales están concentradas la fabricacion y las mas nobles manifestaciones del arte y de la inteligencia, como se ve en Heidelberg, ciudad tan célebre por su Universidad como interesante por sus monumentos ú objetos materiales.