Si la navegacion de los rios y las numerosos y excelentes carreteras interiores facilitan las comunicaciones, el Gobierno, sinceramente preocupado con el interes público, ha costeado ferrocarriles que ligan el país con las vias férreas de todos los Estados vecinos. La tarifa oficial de esos ferrocarriles es moderada, sobre todo en los meses de invierno, en que el número de extranjeros es relativamente muy reducido. Asi, esas empresas tienen el carácter de obras destinadas al servicio de los ciudadanos principalmente, y no figuran como especulaciones del Gobierno.
La poblacion badense, ocupando un territorio de cerca de 15,000 kilómetros cuadrados y distribuida en 1,595 municipios ó parroquias, ascendia en 1849 al total de 1,362,774 habitantes, y en 1858, á causa de las emigraciones, ha bajado á 1,357,200. La raza, casi en su totalidad, es alemana pura. Aparte de unos 25,000 israelitas y poco mas de 2,000 disidentes de varias sectas, la masa de la poblacion se compone de católicos, luteranos y calvinistas, en número muy desigual, puesto que los primeros eran en 1858 unos 900,000, los protestantes 435,000, y los israelitas y disidentes componian el resto. Pero esa diversidad de religiones tiene su contrapeso en la tolerancia y la libertad; pues aunque la religion cristiana figura como la del Estado, teniendo cada una de las dos grandes iglesias (católicos y protestantes-unidos) su organizacion propia, los judíos son tolerados y considerados, si bien, por una deplorable anomalía, se les excluia (hasta 1861) de los puestos públicos y del sufragio. Es digno de notar, como prueba del espíritu de independencia que predomina en el país en materia de religion, que recientemente la Cámara electiva del Estado rechazó, por una gran mayoría de votos, un concordato que el Gobierno habia celebrado con la corte romana, que admitia en los negocios eclesiásticos del país una intervencion excesiva de parte de la autoridad romana y sus obispos. Esa conducta de la Cámara badense dió lugar á un feliz cambio de política y sirvió de ejemplo saludable. Hoy el gran-ducado figura en primera línea entre los Estados liberales de Alemania, y en Wurtemberg y otros Estados se han comenzado á manifestar enérgicas tendencias en favor de la igualdad y libertad religiosa y la consiguiente emancipacion de los israelitas.
El gran-ducado de Báden, como he dicho, es uno de los mas liberales de la Confederacion alemana, y por consecuencia natural, uno de los mas ilustrados, industriosos y estimables. A virtud de la Carta constitucional de 1818 (sin igual en Alemania por su liberalismo) los ciudadanos son todos iguales ante la ley,—es decir ante la escuela, el cuartel, el impuesto, los tribunales, etc.,—y gozan de las mas importantes libertades que un pueblo puede apetecer. La prensa, sobre todo, y la tribuna pública, tienen garantías sólidas. La pena de muerte no existe en el país; el régimen civil y penal es bastante sencillo y filosófico; y en las costumbres oficiales se nota una simplicidad, una modestia que cuadra muy bien con las costumbres privadas de los Alemanes.
El gran-duque, cuya autoridad es hereditaria, tiene el rango de príncipe real, y su poder, meramente reinante ó de representacion, está temperado por las libertades constitucionales, la responsabilidad del gobierno y el régimen representativo. Es inútil entrar en pormenores respecto de la organizacion de las Cámaras y los demas poderes públicos, puesto que todo está dicho con indicar la índole del gobierno, que sigue las reglas de toda monarquía constitucional. Solamente me detendré á indicar algunos rasgos particulares que dan idea del carácter general del gran-ducado.
El sistema de imposicion está muy léjos de ser sencillo, puesto que en él figuran las contribuciones directas é indirectas de todo género y aun uno ó dos monopolios; pero como reposa en el principio de la igualdad, y como el gobierno es modesto en sus gastos, es casi constante la feliz circunstancia de un exceso de rentas sobre el monto anual de los gastos públicos.
Sea porque el carácter aleman exíja la sencillez en todo, sea por la influencia que ejerce la grande afluencia de extranjeros, ó por virtud de las instituciones, en el gran-ducado de Báden la autoridad «no brilla en los lugares públicos sino por su ausencia.» En las grandes concurrencias de todo género el órden se mantiene sin necesidad de que los gendarmas ostenten su intervencion; jamas se ve un uniforme entre los funcionarios de la policía; y aunque el Estado tiene su pequeño ejército permanente y su milicia popular, no se sabe, al recorrer las calles de las ciudades, dónde se encuentran los soldados.
La instruccion pública tiene un desarrollo extraordinario en Báden, porque la autoridad y los ciudadanos le consagran los cuidados mas asiduos. Allí la ley declara obligatoria la asistencia á las escuelas primarias durante cierto tiempo, y cada comunion religiosa tiene un número muy considerable de establecimientos de ese género. No hay aldea, por reducida que sea, que no mantenga sus escuelas primarias bien servidas, y en todas partes se atiende tambien á las dominicales. Baste decir que constantemente concurre á las escuelas un número de alumnos equivalente á poco ménos de la sexta parte de la poblacion total. Si se tiene en cuenta que, dividida la edad del hombre (calculada en 48 años) en seis períodos de á ocho años, solo una sexta parte de la poblacion corresponde á la edad escolar (de los 8 á los 16 años), se comprenderá que en el gran-ducado de Báden reciben instruccion popular casi todos los que la necesitan. Esto es bello y muy honroso para ese pueblo. ¿El régimen de la instruccion obligatoria es bueno ó malo? Los publicistas no han podido ponerse de acuerdo todavía respecto de esa gran cuestion, aunque los hechos parecen favorecer la opinion que prevalece en Báden, en Suiza y otros países. Sinembargo, es fuerza reconocer que hasta ahora no se ha ensayado el sistema mixto que puede convenir mas: el de la libertad unida al estímulo;—régimen reducido á estos principios: que el Estado ó el municipio busque al ignorante, donde quiera que se halle, y le ofrezca los medios de instruirse; que el ignorante sea libre de aceptar ó no la enseñanza que se le ofrece, y todo el mundo libre de enseñar ó aprender privada ó públicamente, sin reglamentos de la autoridad; pero que la ley le niegue al ignorante el derecho de intervenir en la direccion de los negocios públicos, puesto que la sociedad tiene el derecho de ser bien gobernada.
Añadiré, en prueba del interes que en Báden se tiene por la instruccion pública, sobre la base de la igualdad de religiones, que el gran-ducado mantiene dos importantes universidades: la de Freiburgo, centro de la enseñanza superior católica, y la de Heidelberg, que corresponde á los protestantes. Son notables tambien las excelentes bibliotecas del gran-ducado, establecidas en Freiburgo, Heidelberg, Carlsruhe, Mannheim y Donaueschingen, que contienen un total de cerca de 600,000 volúmenes, con numerosos manuscritos de gran valor.
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Casi hácia la mitad de la desigual llanura que media entre Basilea y Kehl, demora la antigua ciudad de Freiburgo, al pié de algunos contrafuertes de la Floresta-Negra, y en la confluencia de dos lindos vallecitos que desembocan sobre la llanura y cuyas aguas forman el riachuelo llamado Dreisam. El paisaje es vasto, variado y realmente bello, por el juego que hacen en el panorama las montañas, los planos inclinados, los risueños vallecitos, la limpia y verde llanura y la masa de la ciudad, sobre la cual descuella la admirable torre de su preciosa catedral.