[35] Es curioso observar que en Báden el juego les está prohibido á los ciudadanos del Estado, y solo está al alcance de los extranjeros. La policía es muy vigilante y severa respecto de aquellos, quienes se ven obligados, cuando tienen la tentacion de jugar, á pasar la frontera y aprovecharse de la hospitalidad de los garitos espléndidos de Wiesbáden ú Homburgo.

Pero ¿qué cosa es la sociedad que se reune en las ciudades de aguas? En esas ciudades, como en las de baños de mar, la evidente minoría se compone de los enfermos que necesitan un tratamiento hidroterápico. La inmensa mayoría, como he podido verlo en todas partes (en Alemania, en Bélgica, en Inglaterra y Holanda) se divide en dos partes: los simplemente ociosos, vanidosos y fatuos, inofensivos en general, y por lo comun insignificantes; y los caballeros y las damas de industria, familias excesivamente peligrosas é impertinentes. Una inspeccion detenida, durante tres dias, de las escenas sociales de Báden-Báden, me dió la medida del mundo de la moda en descubierto, es decir sin los ambajes con que se disfraza en las grandes capitales.

En Báden-Báden, como en las demas ciudades de la misma naturaleza, todas las seducciones del artificio y de la elegancia se unen á las de la topografía, la vegetacion, etc., para atesorar encantos que halaguen al viajero. Al penetrar bajo las bóvedas umbrías de las alamedas se cree uno en un inmenso bazar parisiense. Donde quiera se destacan entre filas regulares de corpulentos olmos, tilos y castaños, numerosas calles compuestas de casitas y tiendas repletas de todo lo que la industria puede producir mas elegante y rico en materia de joyas, sederías, cristalería, curiosidades artísticas, guantería y mil otros objetos de gusto y de uso indispensable en la sociedad lujosa, que el capricho de la moda se esfuerza por exagerar y variar hasta lo infinito. Por en medio de esas calles y arboledas hormiguea un enjambre de excursionistas que se renuevan sin cesar, entregados al culto de la novedad y en gran parte á la adoracion de sí mismos. Un vértigo de emulacion en el lujo parece dominar al mayor número; cada cual mira á los demas con la esperanza de que álguien le mire y admire. La aristocracia financiera de toda la Europa se pavonea con la pretension de rivalizar ó eclipsar al orgulloso lord inglés; el modesto y sencillo aleman casi olvida sus costumbres por no mostrarse inferior al extranjero; el parisiense, siempre de buen humor y no poco infatuado, se considera como un modelo; el caballero de industria, ambulante á caza de imbéciles de todas las naciones (porque los pillos no tienen nacionalidad) se da grandes airea de marqués ó de banquero; la cortesana de las primeras capitales, creyéndose á cubierto de revelaciones indiscretas, se habilita de princesa rusa, ó condesa italiana, ó viuda de lord ó de banquero, y sabe combinar las sonrisas de la seduccion con los desdenes altaneros de la gente aristocrática; ó bien, si el arte le repugna ó no le ofrece ventajas, ostenta con impudencia su tipo peculiar, llenando la calle con la cola de su traje y el ruido de sus atavíos suntuosos. El jóven novicio con pretensiones á elegante, ó aspirante á relaciones encumbradas (particularmente español ó hispano-colombiano), se muestra poseido del vértigo de la imitacion, haciendo á veces de sí mismo una caricatura; el estudiante en vacaciones observa las cosas al primer golpe de vista, hace sus comentarios epigramáticos y se burla de todo el mundo; y el bourgeois de buen sentido, que llega solo por curiosidad ó por descansar de sus fatigas del año, ve el espectáculo, tiembla al comprenderlo, y se aleja diciendo: «Singular misterio el de la vida de este mundo de la moda!»

En Báden-Báden las horas del dia se distribuyen necesariamente en tres órdenes de entretenimientos: por la mañana, desde muy temprano, la Trinkhalle (hermosa galería de columnas y frescos apreciables) es el punto de reunion; unos van á beber las aguas medicinales de las fuentes y pasearse para hacer ejercicio, y otros asisten como meros curiosos. Mas tarde, todo el mundo emprende agradables excursiones por los alderredores, sea en coche, por el vallecito del Oosbach y el del riachuelo importante llamado Mürg, visitando castillos y aldeas de la Floresta-Negra, sea á pié, en solicitud de los castillos Nuevo y Viejo ó de otros sitios interesantes. En fin, desde las cinco ó las seis de la tarde las gentes comienzan á afluir hácia la Casa de conversacion, inmenso y magnífico edificio que sirve al mismo tiempo de café, casa de juego, local de gabinetes de lectura y templo de Terpsícore, Talía y otras musas. En el centro del edificio se hallan en sesion permanente la roleta, la treinta y una, y el treinta y cuarenta, que le ha inspirado una de sus mas chistosas novelas al ingenioso escritor frances Edmundo About. Allí se juega con furor, se suelen hacer enormes ganancias en pocas horas, aunque por regla general los amateurs salen con los bolsillos limpios, y con deudas de ribete, y la vanidad y la codicia se ofrecen en su desnudez; siendo muy notable sobre todo el entusiasmo con que las mujeres solicitan los favores de la suerte. ¡Desgraciado el que se pique de galante al lado de aquellas jugadoras cubiertas de encajes, cuando la suerte les es adversa!

En otras partes del edificio encuentra el que no quiere jugar, ni ver jugar y rodar montones de oro, salones espaciosos para conversar, gabinetes de lectura muy bien surtidos y servidos, colecciones escogidas de grabados, álbums, libros de viajes, novelas y pinturas, un hermoso salon de conciertos y un bonito teatro para representaciones francesas y alemanas. La noche se pasa allí en una sucesion de muy diversas impresiones. Despues, cada cual se aleja dominado por ideas bien diferentes: unos, con una ilusion ménos respecto de la civilizacion europea y del espíritu del hombre; otros, satisfechos con poder decir luego en Paris ú otra ciudad: «He pasado el último verano en Báden, Wiesbáden, Aquisgran y Espá (Spa), y he cultivado íntimas relaciones con la condesa tal, la marquesita cual, el banquero fulano, el ministro mengano, la mariscala perenzeja, ó la actriz ó cantatriz menganeja….»

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Las cercanías de Báden-Báden son interesantes bajo todos aspectos. Sus hermosas carreteras, que giran por encima de ondulosas y altas colinas ó por el fondo de preciosos vallecitos; sus magníficos bosques de suntuosa vegetacion; sus numerosos castillos campestres admirablemente situados; sus deliciosas residencias de príncipes, como la de la Favorita, y sus pintorescas aldeas agrícolas y laboriosas de las riberas del Mürg, tienen mil atractivos para el excursionista. Prescindiré sinembargo del mayor número de esos objetos, y solo daré una breve idea del «Castillo-Viejo» y del valle del Mürg.

El paseo del Castillo-Viejo (Alle-Schloss), á pié ó en coche, es uno de los mas encantadores que puede ofrecer la Alemania rineana. La montaña se levanta casi repentinamente hasta una altura algo considerable, cubierta en todas sus partes por una magnífica floresta de encinas, abetos y otros árboles corpulentos, cuyo espeso follaje, protegiendo vastas alfombras de musgo, no permite la entrada de los rayos del sol. Una hermosa carretera faldea el cerro y por toda la floresta se cruzan numerosos senderos, por los cuales se puede subir mas pronto hasta la primera cima (á 345 metros sobre Báden, ó 545 sobre el nivel del mar), donde se encuentran las majestuosas ruinas, cuidadosamente conservadas, del Castillo que en siglos anteriores sirvió de residencia a los margraves ó señores de Báden. Por demas está decir que esa soberbia construccion fué destruida por los Franceses, en el siglo XVII, durante la guerra del Palatinado, lo mismo que el admirable Castillo de Heidelberg y otros muy notables.

Al llegar al sitio donde se hallan las ruinas nos apresuramos á subir hasta las roas elevadas murallas, ennegrecidas por el tiempo, que permanecen en pié. Era curioso el contraste que hacian esas ruinas imponentes y llenas de recuerdos históricos, con el movimiento de los carruajes que llegaban hasta el pié de los muros, de los criados del restaurador establecido en la desmantelada capilla, afanados por servir á todo el mundo, y de las gentes que llegaban, ostentando su lujo y elegancia, por en medio de las magníficas bóvedas umbrías de la floresta. El espectáculo que se ofreció á nuestra vista desde los vertiginosos miradores de las ruinas, era admirablemente bello. De un lado teníamos al pié el gracioso valle donde tiene su asiento Báden-Báden: de otro veíamos una parte de las lindas montañas de la Floresta-Negra, formando grupos de inmensas cúpulas de verdura severa y profunda; hácia el norte admirábamos el precioso valle del Mürg, salpicado de cortijos y aldeas; en fin, mirando hácia el poniente, contemplábamos con delicia las llanuras del Rin, los lejanos campos de Alsacia y la cinta azulosa de los Vosgas, distinguiendo mas ó ménos el Rin, la ciudad de Carlsruhe, Kehl, Rastadt y muchos lugares de la márgen derecha del rio. Pocos puntos de vista pueden ofrecer en Alemania un espectáculo tan hermoso y variado como el que se admira desde las ruinas del «Castillo Viejo.»

La mas interesante excursion que se puede hacer en las cercanías de Báden-Báden, para conocer sus mas bellos sitios, sus poblaciones rurales y algunos de sus preciosos castillos, exige un paseo circular de siete ú ocho horas, siguiendo las líneas de excelentes carreteras. Penetramos hácia las montañas, por la via de Lichtenthal, remontando el vallecito encantador del Oosbach; pasamos por encima del Pequeño-Staufenberg, al traves de magníficas florestas; visitamos el curioso palacio campestre (semi-castillo) de Eberstein (residencia en ciertos meses de la familia gran-ducal), muy bien situado y lleno de preciosidades artísticas; descendimos al valle del Mürg, y despues de recorrerlo hasta salir al valle del Rin, pasando por la hermosa residencia de la Favorita, volvímos á Báden-Báden por el pié de los contrafuertes mas avanzados hácia la llanura, tocando sucesivamente en las pequeñas aldeas y villas de Gernsbach, Ottenau, Gaggenau, Rothenfels, Kuppenheim, Haueneberstein y Oos.