Dos madres tienen los hombres: la Naturaleza y las circunstancias.

Dan de sí las épocas nuevos hombres que las simbolizan.

Ya no fabrican los hombres en el fondo del río, sino en el aire.

Cada siglo que pasa es un puñado más de verdades que el hombre guarda en su arca.

Cuando el hombre ha vaciado su espíritu, puede ya dejar la Tierra.

Una mujer buena es un perpetuo arco iris.

El soldado es el único que puede cometer crímenes sin deshonrarse.

Dentro de la maldad se crean virtudes relativas.

Sólo saca de sí su fuerza entera el que vive en la arrogancia interior de ser querido.