Hay palabras de instinto, que vienen sobre el mundo en las horas de renuevo, como los huracanes y las avalanchas; retumban y purifican, como el viento; elaboran sin conciencia, como los insectos y las arenas de la mar.
La religión venidera y perdurable está escrita en las armonías del Universo.
Los hombres abandonan a los que se deciden a vivir sin adularlos.
El mejor modo de servir a Dios es ser hombre y cuidar de que no se menoscabe la libertad.
El amor de una mujer joven trastorna a los ancianos, como si volviera a llenarles la copa vacía de la vida.
La piedad es el sello de las almas escogidas.
Cuando la Naturaleza escribe "Grandeza", escribe "Ternura".
El que la nación educa, si no aprende para vil, debe dar la flor de su trabajo, la flor de su vida, a la nación.
Los hombres pueden levantar puentes más fácilmente que levantar almas.
Los hombres gustan de comer y de dormir, y se entretienen en cortarse las alas y en ver caer al polvo sus mejores plumas, en vez de ceñírselas a los hombros, como para tenderlas vía del Cielo.