Los años que se pasan lejos del suelo nativo son años muy largos.

El verdadero hombre no mira de qué lado se mira mejor, sino de qué lado está el deber.

El que haya puesto los ojos en las entrañas universales, y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber.

Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.

Las palabras están de más, cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden.

Un pueblo que entra en revolución no sabe de ella hasta que se extingue o la corona.

Pensar es abrir surcos, levantar cimientos y dar el santo y seña de los corazones.

El triunfo es de los que se sacrifican.

El hombre se deshonra cuando deshonra a los demás.

El hombre de actos sólo respeta al hombre de actos.