El que se ha encarado mil veces con la muerte, y llegó a conocerle la hermosura, no acata, no puede acatar, la autoridad de los que temen a la muerte.

El político de razón es vencido, en los tiempos de acción, por el político de acción: vencido y despreciado, o usado como mero instrumento y cómplice, a menos que, a la hora de montar, no se eche la razón al puente, y monte.

No se sabe cuáles sean las ambiciones más funestas para un país que no ha comenzado aún a nacer, si los militares o los civiles.

Con los pueblos sucede como con lo demás de la naturaleza, donde todo lo necesario se crea a la hora oportuna, de lo mismo que se le opone y contradice.

¡Levanten el ánimo los que lo tengan cobarde!: con treinta hombres se puede hacer un pueblo.

III
Del vol. "En los Estados Unidos". (Primera Parte.)

III

La justicia de una causa es deslucida muchas veces por la ignorancia y el exceso en la manera de pedirla.

Al que se cría para toro no puede exigirse que salga ángel: y el obrero, no educado en finezas mentales, ni dispuesto, por lo que sufre y ve, a dulzuras evangélicas, cuando tiene que decir o hacer lo dice o hace a manera de obrero; si es conductor de carros, con guantes de cuero; si es zapatero, con lezna; si es herrero, con martillo.