Las leyes ortográficas de la g cuando tiene sonido suave son las mismas del castellano: escribimos gallina, segó, guèrra, seguir, argüir, glasial, grill, dogma, maligne, gnostic, etc.

H

Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua lo que con los hombres en sociedad; el más callado y humilde es siempre víctima de los mayores abusos: como no levanta la voz para protestar, pónganla donde la pongan, se despacha cada cual á medida de su gusto.

¿Y es fácil reglamentar su uso? Facilísimo, al menos en la escritura valenciana moderna; basta con atenerse á las reglas de la Academia Española: veámoslo.

Se escriben con h:
1º. Las voces que la tienen en su origen lo mismo en principio que en medio de dicción; como: haver, habilitat, hebreo, heretar, herba, hedra, hòme, honest, huí, hòrt, hòspe, hòste humil, vehemènsia, vehícul, exhalar, cohibir. No deben llevarla, por lo tanto, òrfe, òs y ou que proceden de orphanus, os y ovum. Las excepciones á esta regla son próximamente las mismas que cita la Academia; España, asta, aborrir, el adverbio ara (aunque alguna vez hemos visto escrito hara).
2º. Varias de las voces que en su origen tuvieron f, como: hermós, hongo: éstas, en valenciano, son muy pocas, pues es bien sabido, que la mayoría conservan la f de origen; v. gr.: fam, farina, fer, fill, fulla, fum.
3º. Las voces que se pronuncian principiando con los sonidos idr, iper, ipo; como: hidráulic, hidrócheno, hipérbole, hipócrita.
4º. Los derivados de todas ellas; v. gr.: desheretar, hermosura, clorhídric.
5º. Y los diptongos ie, ue: hagamos alto en ellos, que hay mucho que decir.

Donde mayor confusión armamos los valencianos respecto al empleo de la h, es indudablemente en la unión de dos ó tres vocales cuando alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de los documentos valencianos antiguos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la manera de escribir una misma palabra que ya no podemos atenernos á los buenos modelos por cuanto se encuentran para todos los gustos; así, pues, creemos que ha llegado el momento de intentar la unificación del uso de la h en medio de dicción, y confiamos en que ha de bastar para ello el seguir en el valenciano moderno las tendencias del castellano, volviendo las espaldas á la ortografía catalana, no por desprecio ó desafecto, sino porque las circunstancias, más poderosas que el hombre, nos ponen en el caso de castellanizar nuestro lenguaje escrito.

Y dicho esto, volvamos á los diptongos ie ue: consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija como las siguientes: creuar, crehuar, creuhar, dihuen, diuhen, chuar, chuhar, ruhido, ruido, creheu, creéu, creíhem, crehíeu, escribíhem, duheu, escriuhen, etc., etc., porque sería el cuento de nunca acabar. Pues bien, para evitar esto, basta con tener presente:
1º. Que en el valenciano escrito no existe la sílaba ie; siempre que así suena debe escribirse ye; verbigracia: reyet, chòyes, duyen.
2º. Que la í con acento prosódico, aunque vaya seguida de e, nunca forma diptongo con ésta por pertenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; por ejemplo: llechíem, eixíeu, caíen, creíem.
3º. Que la sílaba ue ha de llevar siempre h venga de donde venga; v. gr.: de meua, teua, seua, se forman mehues, tehues, sehues; de creure, caure, mòure y viure, crehuen, cahuen, mohuen, vihuen; de creu, crehueta; de niu, nihuet. Lo mismo se hace en castellano: de oler se forma huelo, hueles; de aldea, aldehuela.
4º. Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más natural suprimir la h -salvo en contadas voces, de uso constante, como ahont, ahí [(27)] –si queremos aproximarnos al castellano y separarnos del catalán: nuestros hermanos de allende el Ebro escriben, por ejemplo, acrehedor, provehir, crehéu, ruhido, para significar que del sitio ocupado por la h se ha quitado una letra; creditor, provedere, credete, rugitus: los castellanos escriben acreedor, proveer, creed, ruido; los valencianos debemos imitar á éstos y hasta seguir su ejemplo en las voces en que ellos conservan la letra de origen; como introduir, veí, en vez de introduhir, vehí, que es como se escribe en Cataluña.

Respecto á la ortografía del verbo haver cuando se usa como impersonal, ya dijimos algo al tratar de los impersonales en la [pág. 99].

Como allí indicamos, ofrece alguna duda la forma en que han de escribirse las voces del verbo haver, que al usarse como impersonales van en el lenguaje hablado, precedidas de una i; es decir, ¿debe escribirse hi ha como hacen los catalanes ó hia como equivalente del hay castellano? Los reformistas valencianos, para ser lógicos, deben escribirlo del segundo modo.

Sin embargo, si bien tales formas al aparecer aisladas en la frase no presentan la menor dificultad, puesto que decimos no hia, encara que hiacha, etc., al unirse á la partícula en ó ne suenan como partiendo el diptongo ia en dos sílabas; verbigracia: no n’hi-a, encara que n’hi-acha, lo cual parece que sonaría mejor escribiendo no n’hi ha, no n’hi hacha. Pero si consideramos que el antiguo adverbio hi no aparece nunca en ninguna forma en el valenciano moderno fuera de estos casos tan dudosos, y debiendo procurar que la escritura valenciana moderna sea lo más parecida posible á la castellana para facilitar su inteligencia, aconsejamos que se escriba no ne hia, como se pronuncia en algunos pueblos, ó bien no n’hia, aunque se parta el diptongo al leer, pues también lo partimos sin el menor tropiezo en otras muchas voces como fiar, ruido, y hasta en algunas mucho más difíciles, tanto en castellano como en valenciano; v. gr.: creed, criar, piano, leía, creéu, veent, criat, etc.