Pero tiene esta vocal en nuestra lengua otra particularidad que suele también confundir á los escritores noveles, y es la tendencia que la mayoría de los valencianos tenemos á convertir en a la e inicial, particularmente en las voces que empiezan en es ó en; es tan común decir anteniment, ansendre, andevinar, ansisam, astora, ascoltar, harmosura, etc. etc., que no falta quien se confunde y lo escribe tal como suena: donde más hemos notado que se comete tal error es en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo haver, pues son muchos los que escriben yò ha, que es como se pronuncia; es muy cierto que casi todos decimos al hablar No l’ha vist, pero debe escribirse No l’he vist, como se debe escribir también enteniment, ensisam, escoltar, hermosura, etc.
F
No debe doblarse esta letra en ningún caso como se hacía antiguamente.
G, J
La g no representa en valenciano más sonido que el suave de Castilla; en cuanto á la j no puede representar ninguno y debe por lo tanto proscribirse de nuestro alfabeto: ese sonido no es valenciano.
Pero... cuantos no calzamos alpargatas, aunque sólo sea los domingos y fiestas de guardar, empleamos á toda hora en la conversación el sonido fuerte de la g y la j castellanas, porque nos resulta muy labriego el decir quefe ó quíquera, por ejemplo: ¿qué hacemos, pues, en este apuro al tener que escribir lo que hablamos?
Empecemos por hacer constar que ninguna palabra verdaderamente valenciana tiene el sonido de la j castellana y que todas aquellas en que lo empleamos son tomadas del castellano á causa del continuo influjo que dicha lengua ejerce en la nuestra: y ved aquí ya resuelto, con sola esta afirmación, tan pavoroso problema.
En efecto; ó tales voces castellanas pueden valencianizarse con facilidad ó no: en el primer caso hágase, y en vez de pedagogía, magia, gorro frigio y espejisme, digamos pedagochía, machia, gorro frichi y espillisme como decimos fisiolochia, liturchia, prestichi y espill.
En cuanto á las que no ofrecen esta facilidad, pueden presentarse diversos casos que el buen sentido del escritor debe ir sorteando á medida que vayan saliendo; por ejemplo: gemelos en la acepción de nacidos de un mismo parto se traduce por besóns, pero nadie se atreve á llamar así á los botones con que sujetamos el puño de la camisa; pues bien, llamémosles abrochos que aunque no sea palabra mucho más valenciana que gemelos, tiene la ventaja de adaptarse mejor á la índole de nuestra lengua: jefe debe escribirse quefe como lo hacen los catalanes; ambages, laringe, faringe, etc., deben transformarse en ambaches, larinche, farinche, para ser lógicos en la reforma hecha.
En resumen; no deben escribirse nunca en valenciano las sílabas ja, ge, gi, jo, ju, representando su sonido castellano, y si alguna vez se hace, debe subrayarse la palabra, puesto que es de una lengua extraña, como lo hacemos en castellano al escribir meéting, lunch, soirée, sport y otras que vemos continuamente en la prensa periódica.