CH, G, J, TJ, X
En la escritura antigua siempre se usaba la ch para indicar su sonido latino; pero admitida por nosotros la supresión de la h final, como decimos antes al tratar de las letras c, q, queda la ch desde ahora sin uso para representar el sonido de éstas como ocurría antiguamente.
En cuanto á su sonido castellano que es el que en lo sucesivo tendrá en nuestra lengua, se ha representado entre nosotros antes de la reforma y sigue representándose aún en Cataluña por los signos g, j, tj, x, según sus varios matices, su etimología, su lugar en la dicción y las vocales á que iban unidos. Admitida la ortografía moderna, ocurrirá con la letra ch lo mismo que con la s; es decir, que en algunas comarcas tendrá dos sonidos: en efecto, lo propio que con la s sucede en este reino con la ch; Valencia, su huerta y casi toda su provincia no conocen ni pronuncian más ch que la castellana; pero en los dos extremos del reino, en las provincias de Alicante y Castellón –salvo contados pueblos- se hace uso de dos, una fuerte igual a la castellana, que antes se escribía con x en principio de dicción y tj en medio, y otra suave igual á la g italiana que se escribía con j antes de a, o, u, y con g ó j según la etimología antes de e, i; por ejemplo, xaròl, xorís, (hoy charòl, chorís); cotje, ditja, (coche, dicha), con ch fuerte; Jesús, ángel, vaja, enjorn, (Chesús, ánchel, vacha, enchorn), con ch suave ó italiana: en fi de dicción se escribía ig, vaig, reig, roig, puig.
Admitimos con los reformadores el uso del signo ch para los dos sonidos, puesto que estamos seguros de que nadie nos atendería si aconsejáramos que se conservaran la g y la j para el suave y se adoptara la ch para el fuerte: y la usaremos por lo tanto en adelante así en principio y en medio como en fin de dicción.
Esta de las terminaciones en ch y en g es indudablemente la reforma más atrevida que nuestros innovadores han llevado á cabo; transformar ròig (rojo) en ròch, y fòch (fuego) en fòc, ha sido verdaderamente apresurarse demasiado cuando tantos apellidos, pueblos, montes, etc., tienen aún entre nosotros esas desinencias; pero está ya hecho, y cuando Lo Rat Penat no ha logrado que autores dramáticos y periodistas festivos cejen en su empeño, es que el mal no tiene ya remedio; transijamos, pues, y escribamos vach, llech, mich, fuch, junto á Roig, Reig, Cálig, Terrateig, Puig, Solaig, etc.
D
Suena y se escribe como en castellano; téngase muy presente, sin embargo, que ninguna palabra valenciana termina en d: véase al efecto lo que decimos más adelante al tratar de la t.
F
Se pronuncia y escribe como la castellana: nuestra antigua ortografía empleaba en ciertos casos para este sonido el signo ph, como en Joseph, philosophía; pero ya que los castellanos, que también lo usaron, han prescindido de él, prescindamos también nosotros empleando en su lugar la p cuando así se pronuncia como en Chusèp ó su signo propio como en filosofía.