CAPÍTULO II
SINTAXIS FIGURADA
Dada la índole de esta obra, no debemos entrar en el estudio detallado de las figuras de construcción; pero creyendo que no será inútil dar algunos consejos á los jóvenes que quieran dedicarse al cultivo de nuestra lengua, y no juzgándonos con suficiente autoridad para darlos por cuenta propia, nos limitamos á transcribir íntegramente lo que á este propósito dicen los Sres. Bofarull y Blanch en su notable Gramática de la Lengua Catalana:
“La construcción gramatical de la lengua catalana, acorde con el genio particular de los habitantes del antiguo Principado, es sumamente sencilla, pues sigue en un todo el orden natural de las ideas, lo cual da á la expresión un carácter de verdad, así como un vigor y un brillo, altamente estimables. Con todo, no rechaza ciertas prudentes transposiciones que prestan á la frase mayor flexibilidad y armonía, al paso que aumentan la fuerza de expresión, y atenúan la sequedad que produciría á veces, la concurrencia de monosílabos, de que tanto abunda la lengua, y que contribuyen á formar su riqueza y energía.
“Modernamente, se la ha engalanado, impropia y excesivamente, con el ropaje, brillante sin duda, del idioma nacional, pero que en ningún modo se aviene, antes por el contrario, repugna á la naturaleza del catalán, ó se ha caído en tal exageración de purismo, que nadie en Cataluña, como no esté muy versado en nuestras antiguas crónicas ó familiarizado con el modo de hablar más ó menos diferente en cada una de las provincias catalanas, es capaz de comprender ciertos escritos, que revelan en sus autores un profundo estudio y grande amor al país, por más que en nuestro concepto no sea éste el verdadero camino que ha de conducirnos á una feliz restauración. Otros han sacado á relucir lo más vulgar del lenguaje hablado, sin más objeto que el de hacer reir á un público sobrado amante de las cosas de su tierra para ser indulgente hasta el exceso; aunque es preciso confesar que tampoco á éstos debe tachárseles del todo su trabajo, y, aun que acaso involuntariamente, no han dejado de concurrir á la popularización de la obra de renacimiento, iniciada por nuestros primeros poetas, y particularmente por la renovación de los Juegos Florales...
“Las siguiente reglas son las que en nuestro concepto pueden convenir á los que se sientan con vocación y facultades para dedicarse provechosamente al cultivo de la lengua catalana:
1ª. Familiarizarse con el lenguaje de nuestras antiguas crónicas, á fin de enaltecer y restablecer por este medio el habla catalana, despojándola cuerdamente de cuanto tiene extraño á su índole.
2ª. No usar palabra alguna anticuada, si la hay moderna y castiza; ni giro ó frase que no reuna las mismas circunstancias.
3ª. Tampoco se usarán voces ó locuciones, generalmente no conocidas en el país, por más que estén en uso en alguna que otra de sus comarcas, á menos que no tengan equivalente propio.
4ª. Cuando la voz ó locución no tenga esa correspondencia en la actualidad, entonces se usará con toda libertad la antigua ó poco conocida.
5ª. Procurar huir de toda vaguedad ó falta de sistema gramatical; defecto mil veces peor que el de la adopción de un sistema cualquiera por defectuoso que sea.
6ª. No pecar sistemáticamente de anticastellanismo, rechazando inconsideradamente ciertas voces y locuciones comunes á ambas lenguas, que ciertamente proceden de un común origen, pues sabida es la influencia de la catalana en la de Castilla, en los buenos tiempos de aquélla.
7ª. El conocimiento de las lenguas latina, italiana y francesa aprovechará para este trabajo, así como también el de los dialectos provenzal, mallorquín y valenciano, junto con el del habla peculiar de cada una de las provincias ó localidades del territorio catalán.”
Hasta aquí los Sres. Bofarull y Blanch: como habrá notado el lector, con sólo escribir valenciano ó valenciana donde estos señores dicen catalán ó catalana, hubiéramos podido dar como nuestros estos párrafos sin que se notara el fraude, á no ser por la diferencia de estilo; tan absolutamente aplicable es á nuestra literatura lo que en ellos se refiere á la catalana.
Creemos inútil encarecer la importancia de estas reglas á los escritores valencianos; es imposible dejar de verla á menos de cerrar sistemáticamente los ojos: en cuanto á la 5ª, robustece de tal manera la idea que informa el presente libro, que parece escrita adrede para alentarnos en la obra que hemos emprendido.
CAPÍTULO III
VICIOS DE DICCIÓN
Como al buen pagador no le duelen prendas, hay que empezar por confesar que este libro, juzgado desde el punto de vista de las hasta hoy vigentes leyes de la ortografía valenciana, es todo él un puro barbarismo, puesto que se escriben aquí muchas palabras con ortografía de otra lengua; pero con exceso hemos discurrido ya sobre las razones que á ello obligan, y dando por admitida la reforma, vamos á decir algo, aunque poco, de lo mucho que debe decirse para fijar con la mayor exactitud posible la línea divisoria entre lo que esta reforma autoriza y lo que cae ya de lleno en el campo de lo vicioso y abusivo.
Siguiendo, como hasta ahora, el método de la Academia, que juzgamos muy claro y completo, diremos que