El sant amor á Valensia
No mos fa á España olvidar;
¿De que yo vullga á ma mare,
Pèrden res els meus chermáns?

PARTE CUARTA
ORTOGRAFÍA

Los que aceptamos en la literatura popular la reforma ortográfica realizada en nuestra lengua, principalmente durante el presente siglo, debemos considerar como muy lógico y racional el que ésta, consecuente consigo misma, aproxime la escritura valenciana á la castellana en todo lo posible; en todo lo que no repugne, ó poco menos, á las leyes universales de la Gramática general. Atendiendo, pues, á esto, la presente Ortografía aparecerá desde el principio desligada en absoluto de cuanto hasta aquí se ha legislado en el lenguaje escrito valenciano, y unida, en cambio, como la hija á su madre, á la Ortografía castellana de la Academia Española: podrá en muchos puntos coincidir, y de hecho coincidirá, este tratado con los antiguos de nuestra lengua, y podrá en otros casos distanciarse más ó menos de lo legislado por dicha autoridad; pero la norma, la pauta á que ajustaremos las reglas para la escritura valenciana, serán las vigentes para el castellano, siempre que no haya razones muy poderosas que á ello se opongan.

Nada debemos decir aquí respecto á la conveniencia ó inconveniencia, legitimidad ó ilegitimidad de la reforma ortográfica de nuestra lengua que en este libro patrocinamos, pues de sobra hemos expuesto en el prólogo las razones que á ello nos mueven; pero á fin de hacer notar al lector que la cosa no es tan moderna como generalmente creemos, vamos á copiar dos párrafos de la Práctica de Orthographía para los dos idiomas Castellano y Valenciano, escrita por Carlos Ros (autoridad universalmente respetada en este asunto) é impresa en 1732; dice así el más ilustre y conocido de los preceptistas de nuestra lengua:

“En el idioma valenciano se halla en los libros antiguos la ch por j y por g, también por costumbre en muchas dicciones, por ser vozes que la lengua castellana las articula y escrive assí, que en esto, y otras cosas, entra la mezcla que supongo en la Prefación, tienen estas dos Ortographías, como son: Açabache, choriço, Chiva, Chanciller, Chantre, chocolate, chocho, chança, chasco, capucho, chacona, cacho, concha, coche, dicha, desdicha, gancho, Garnacha, Melchor, macho, borracho, Sancho, Sánchez, etc. Todas éstas, y otras assí, encontrará el curioso que leyere los libros de nuestro idioma.

“En nuestro idioma valenciano se pone en final de dicción ny por ñ, como: any, pany, engany, seny, tiny, codony, puny, etc. Estas dicciones, y otras assí, nombrándose en plural se les añade una s, assí: anys, codonys, etc. Quando se forman diminutivos, sin dexar la ny, se les añade et, como: panyet, codonyet, punyet, etc. También se escriben con ny por ñ, Senyor, senyar, senyarse [(23)]. De aquellas vozes que las dos Lenguas articulan la ñ, ya usa de él la valenciana, como: caña, maña, castaña, Muñoz, Añón, Máñer, etc. Todas éstas, y otras assí, son vozes castellanas y valencianas, de las quales sólo se exceptúa Senyor, pues aunque en los dos idiomas tiene una mesma articulación, el valenciano siempre lo escrive con ny por ñ.”

No puede estar más claro y terminante: si pues, desde hace ya tantos años se nota en nuestra Ortografía tan marcada tendencia hacia la castellana, ¿por qué empeñarnos en oponer obstáculos á lo que tan natural debe ser cuando ha seguido en progresión creciente, á pesar de las continuas excomuniones de los maestros?

Aceptemos, pues, lo que los hechos nos imponen, y ya que el pueblo no quiere venir á nosotros, vayamos nosotros al pueblo [(24)], porque la primera obligación de todo escritor es la de hacerse entender por sus lectores.

Lo mismo que en la Sintaxis hemos dicho, repetimos aquí en la Ortografía; sólo trataremos en ella los puntos en que castellano y valenciano se diferencian: en los demás aceptamos la autoridad de la Academia.

En el uso de las mayúsculas, por ejemplo, y en el de los signos de puntuación y notas auxiliares no modificaremos nada, aceptando como leyes para nuestro lenguaje escrito las de la Academia Española: sólo hablaremos, en lo que á estos se refiere, del acento grave no usado hoy en el castellano y del apóstrofo, signo de uso continuo en nuestra Ortografía.