De aquí se deduce que estos dos diptongos deben escribirse siempre en valenciano con i latina; por ejemplo: viure, níu, ríu, cuít, truíta, buidar, cuidar, huit, hui.
Y á propósito de esta última voz: son muchos los escritores valencianos contemporáneos que escriben el adverbio hui como los catalanes, es decir, vuy, avuy, ó por lo menos huy; esto se debe indudablemente á que conocen mejor el catalán escrito que el hablado; los que hemos vivido algunos años en Cataluña, sabemos que nuestros hermanos del Principado pronuncian el adverbio vuy con sonido algo parecido al castellano hoy, es decir, marcando más la u que la y mientras que los valencianos lo articulamos exactamente igual que los franceses su au-jour-d'-hui; de aquí que catalanes y castellanos hagan bien en emplear la y griega en este caso; pero los valencianos debemos usar la i latina, como los franceses, escribiendo hui.
Una excepción ortográfica al diptongo prosódico ya: los tiempos del verbo haver á quienes se agregó en lo antiguo el adverbio hi hoy en completo desuso entre nosotros, deben escribirse con i latina por razón de origen y por ir ésta precedida de h, por ejemplo: hia, hian, hias, hiajen.
O, Ò
Es aplicable en absoluto á esta letra cuanto hemos dicho antes respecto á la e: la cerrada es igual á la castellana, y la abierta lleva siempre el acento prosódico, convirtiéndose en cerrada al perderlo: p. e., de pòndre se deriva pondrá, pondria, ponguera; de mòro, moret; de sòl, solana; tanto es así, que algunas veces cambian mutuamente dos os su sonido al cambiar el acento de sílaba, como ocurre en mòro, y su aumentativo moròt.
Debe, por lo tanto, escribirse siempre, para marcar bien estas diferencias, la ò abierta con acento grave, reservando el agudo para la cerrada cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la o cerrada sin acento alguno, v. gr.: sòl (el astro del día), sol (nota musical), sòrt (suerte), sort (sordo), oració, cansó, poma, corro.
U
La u en las sílabas que, qui, gue, gui, es siempre muda en valenciano lo mismo que en castellano y en francés; para hacer que suene, es necesario ponerle diéresis, como en llengüeta, agüelo: acerca de las sílabas qua, quo, qüe, qüi, trataremos al hablar de la q.
Una de las cosas más dignas de notarse en nuestra lengua, es la facilidad que la u tiene de transformarse en v; ocurre esto en la mayoría de los verbos terminados en ure, cuya u radical se convierte en v en muchas de sus formas, como en bevem, bevia, bevent, escrivim, escrivia, escrivint, movem, movia, movent, de beure, escriure y moure; y en los adjetivos terminados en u que sufren igual modificación en el femenino y en todos sus derivados; ejemplos: víu, viva, vivor, vivesa, blau, blava, blavet, nou, nòva, novetat.