Los escritores populares, es decir, los poetas dramáticos y los periodistas satíricos, hace ya tiempo que transigieron con esto y escriben todas estas voces lo mismo que las pronuncian; en cambio los de la escuela erudita, ó sean los líricos y arqueólogos de Lo Rat Penat, y con estos algunos sociólogos, pedagogos y místicos sueltos que de vez en cuando surgen espontáneamente en el campo de nuestra literatura como ejemplares aislados de la flora literaria valenciana, sostienen que tales síncopes y apócopes, son frutos bastardos de la ignorancia del vulgo, y que no debe, por lo tanto, aceptarlos en el lenguaje escrito quien pretenda figurar entre los escritores cultos.

Escoja, pues, cada cual la que mejor le parezca entre estas dos opiniones; pero no olvidemos que los italianos hacen frecuente uso del metaplasmo, especialmente en poesía, y que lo mismo escriben citá, ancor y lor que citade, ancora y loro, con lo cual logran que su lengua sea la más eufónica y armoniosa de todas las neolatinas.

Y tal vez no perdiéramos nosotros nada de seguir su ejemplo.

H

Hace ya catorce años decía yo, al tratar de esta letra en mi Gramática Valenciana Popular, lo siguiente:
«Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua lo que con los hombres en sociedad; el más callado y humilde es siempre víctima de los mayores abusos: como no levanta la voz para protestar, pónganla donde la pongan, se despacha cada cual á medida de su gusto.»

Y á pesar del tiempo transcurrido, continúan la mayoría de nuestros jóvenes escritores completamente desorientados en el empleo de la h; no es, sin embargo, el buen uso de esta letra tan difícil como parece á primera vista, y lograremos los más felices resultados ateniéndonos á las siguientes reglas.

Se escriben con h:
1.º Las voces que la tienen en su origen latino, lo mismo en principio que en medio de dicción, como haver, habilitat, ham, hebreo, heretar, herba, hedra, hòme, honest, hui, hòrt, hòspe, hòste, humil, vehemènsia, vehicul, exhalar, cohibir. Deben, por lo tanto, escribirse sin h las voces òrfe, òs y ou, que proceden de orphanus, os y ovum.
Las excepciones á esta regla son pocas: Espanya, asta, aborrir, el adverbio ara (aunque alguna vez hemos visto escrito hara) y muy pocas más.
2.º Varias de las voces que en su origen tuvieron f, como hermós, hongo; éstas, en valenciano, son muy pocas, pues es bien sabido que la mayoría conservan la f de origen; v. gr.: fam, farina, fer, fil, fulla, fum.
3.º Las voces que se pronuncian principiando con los sonidos idr, iper, ipo, como hidráulich, hidrógeno, hipérbole, hipócrita.
4.º Los derivados de todas ellas; v. gr.: desheretar, hermosura, clorhídric.

Donde existe en todo caso alguna dificultad en el empleo de la h, es, indudablemente, en la unión de dos ó tres vocales, cuando alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de los documentos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la manera de escribir una misma palabra que ya no podemos atenernos á los buenos modelos por cuanto se encuentran para todos los gustos; consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija, como las siguientes: creuar, crehuar, creuhar; dihuen, diuhen; ruhido, ruido; creheu, creéu, creihem, crehien; escrivihem, duhen, escriuhen, etc.; porque sería el cuento de nunca acabar.

Pues bien; para evitar esto, basta con tener presente:
1.º Que en el valenciano escrito no existe la sílaba ie; siempre que así suena debe escribirse ye; v. gr.: reyet, joyes, duyen.
2.º Que la i con acento prosódico, aunque vaya seguida de e, nunca forma digtongo con ésta por pertenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; por ejemplo: eixíeu, caíen, creíem.
3.º Que las sílabas ue y ui han de llevar siempre h vengan de donde vengan; v. gr.: del latino octo se deriva huit, de meua, teua, seua, se forman mehues, tehues, sehues; de creure, caure, moure y viure, crehuen, cahuen, mohuen, vihuen; de creu, crehueta; de Lluís, Huiso; lo mismo hacen castellanos y franceses que han estudiado sus respectivas ortografías mucho mejor que nosotros los valencianos, y obraremos muy prudentemente imitándolos por las grandes ventajas que esta regla ofrece para facilitar la lectura; véase, en prueba de ello, como los castellanos transforman el verbo oler en las voces huelo, hueles; de aldea hacen el diminutivo aldehuela, y derivan las palabras hueso, huevo y huérfano, de las latinas os, ovum y orphanus; asimismo los franceses escriben huile, huit y huitre, aunque estas voces proceden de las latinas oleum, octo y ostrea, que no llevan h.
4.º Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más natural suprimir la h— salvo en contadas voces de uso constante, como ahont, ahí [(9)]—si queremos facilitar en gran manera la escritura y la lectura de nuestra lengua; ya que no podamos suprimirla por completo como los italianos, eliminémosla al menos de todas aquellas voces que nuestros clásicos escribieron caprichosamente en una ú otra forma sin que nadie haya aducido para ello razones de peso; repásense, en efecto, los antiguos escritores como Llull, Eximenis, March, Martorell, Roig ó Tarazona, y se verá que escriben indistintamente rahó y raó, plaher y plaer, ohir y oir, trahició y traició, dihèm y dièm, sarrahí y sarraí, etc., etc.

Algunos gramáticos catalanes sostienen que esta h debe conservarse para significar que del sitio ocupado por ella se ha quitado una letra; como en acrehdor, provehir, creheu, ruido, que proceden de creditor, provedere, credete, rugitus; pero aparte de que castellanos y franceses prescinden de tal consideración y escriben acreedor, proveer, creed y ruido, creancier, pourvoir, croire y bruit; también los mismos catalanes empiezan á transigir con tal modificación, pues en la más reciente de todas sus gramáticas, la de D Juan Bardina, publicada el pasado año de 1907, dice este preceptista (n.° 262) que estas voces pueden escribirse de tres maneras: pintando acento en la vocal que lo lleve, poniendo h entre las dos vocales, ó escribiendo con diéresis una de ellas; y añade á continuación: «Lo mes rápit es posar accent». Y aún no contento con esto, remacha el clavo diciendo, con mucha razón, en el apéndice V: «Si haguessim d’escriure h sempre que ha caigut una consonant, hauríem d'escriure trahició, rehina, y altres mots que ni 'ls classichs ni nosaltres escrivím aixís».