El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde los orígenes de las lenguas romances se nota cierta indecisión en los escritores al tratarse de esta letra; el Marqués de Villena, en el Arte de trovar ó Gaya ciencia, dice lo siguiente:
«La x muda algunas veces su son; á veces en c, á veces en g... E cuando la i se encuentra con la s suena poco; e por eso la ayudan con la consonante de la x, así como por decir misto se pone mixto... E la x al principio retrae el son de s, mas face el son más lleno; e por eso por decir Setaf, escriben Xetaf [(13)]

A fin de no alargar este asunto, y como son además bastante conocidos los cambios que algunas letras han sufrido en siglos anteriores, prescindimos de otros textos que pensábamos transcribir (de Antonio de Nebrija, del Diálogo de las Lenguas y otros) para comprobar la confusión que siempre ha habido de la x y la s, que es lo que á nuestro intento importa.

En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han fijado ya el uso de esta letra y convendría que también nosotros lo fijáramos: los italianos la han suprimido en absoluto; los castellanos la han reducido á representar tan sólo su sonido latino; los franceses han hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de dicción, si se une á la vocal siguiente, toma el sonido de z al igual de la s, lo cual es otra prueba en favor nuestro [(14)]; en cuanto á los catalanes y portugueses, la conservan como nosotros, pero con reglas claras y precisas que desgraciadamente no sirven para nuestra lengua en todos los casos, ni resuelven en absoluto para nosotros este asunto; marcamos demasiado la i que precede á la x, cosa que ellos no hacen.

Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo continúa, sino que en realidad de aquí es de donde nace; demos por sentado que en algunas comarcas valencianas, y hasta en todo el reino si se quiere, suene como ch francesa la x precedida de i; pero es el caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los amigos que han querido convencernos de lo contrario), se lo dan también á la s en igualdad de circunstancias; jamás hemos podido notar diferencia entre la manera de pronunciar una misma persona, no prevenida de antemano, las siguientes palabras, por ejemplo: Peix, feix, lleys y reys; patix, cumplix, permís y consis; faixá (golpe dado con una faja ó abundancial de faja) y faisá (faisán, ave); y hasta en la unión de palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, suena lo mismo la s de la frase remeys inútils, que la x de pareix inútil.

Es imposible, por lo tanto, que la sola pronunciación pueda servir de norma para fijar la Ortografía de esta letra en valenciano.

¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en absoluto, pues sería demasiado desbarajuste; habríamos de empezar por escribir con s todos los verbos acabados en áixer y éixer, puesto que todos han convertido en ix el antiguo sc de nascere, cognoscere, etc.

En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio que atenernos al uso, pero modificándolo racionalmente atendiendo á la etimología y á los preceptos de la Ortografía catalana, única que en este punto debe servirnos de norma.

Así, pues, creemos que debemos conservar la x de las sílabas aix, eix, oix, uix, hasta en las palabras que tuvieron s en su origen, como peixcar (de piscari), feix (de fascicutum), ó las que la tienen en las lenguas hermanas, como arruixar (rociar en castellano y arroser en francés), exceptuando tan sólo aquellas palabras de formación tan clara que no dejen lugar á la menor duda, v. gr.: paisá, faisá, lleys y reys (plurales de lley y rey).

En cambio debemos convertir en s la x que sólo va precedida de i sin otra vocal anterior, aunque la mayoría de los escritores modernistas siguen empleándola todavía; al tratar del verbo, hemos hecho ya esta innovación convirtiendo en s la x de las terminaciones en ix, ixes, etc., de la tercera conjugación; nos ha movido á hacer esta reforma el haber observado que la sílaba ix no precedida de otra vocal es lo que más confunde en la lectura á nuestros paisanos, y nos hemos creído autorizados para ello, al menos en lo que se refiere á los verbos de la tercera conjugación, porque los mejores preceptistas catalanes escriben agraesch, agrahis, agrahissis; visch; visqui, (Milá y Fontanals); cumplis, cumplises, cumplís; visch, visqui, visca; y hasta isch, isca, isques, de eixir, (Bofarrull y Blanch); feresch, feresca, feris, ferisses; isch, isques, isca, isqui, (Estorch).

Respecto á la x en principio de dicción, hay que confesar con entera franqueza, quieran ó no quieran los partidarios de la catalanización del valenciano, que hace ya muchos años que no existe en nuestro lenguaje hablado; y hay que desterrarla del escrito, por lo tanto, para evitar dificultades y confusiones; todo lo más que puede concederse, es que la conservemos en media docena de nombres geográficos por respeto á la tradición.