(3) El Sr. Estorch, en su Gramática de la Lengua Catalana, dice que deben escribirse con b los pretéritos imperfectos y el verbo haver, pero añade en una nota que «los antiguos los escribían constantemente con v»; esta nota deja su precepto reducido á una simple opinión personal muy discutible al oponerse á reglas consagradas por el uso. Gramáticas más modernas que la de Estorch escriben haver y amava, sin discutir siquiera el uso de la v. (Véase la Gramática de los Sres. Bofarull y Blanch y los Estudios de Lengua Catalana del Dr. Milá y Fontanals.)
(4) No se escandalicen los inteligentes en filología al oírnos decir, así tan á la pata la llana, el sonido de la ch, en vez de hablar de sonidos prepalatales ó linguopalatales con sus aditamentos de fricativos y africados, sordos y sonoros, etc., etc.; escribimos para principiantes, somos meros vulgarizadores de una especie de gramática comparada entre nuestra lengua y sus similares, y nuestra primera obligación, y nuestra mayor aspiración consiste en hacernos entender hasta de los más humildes; por eso también en los siguientes párrafos en que nos vemos precisados á emplear algún tecnicismo por la índole de la materia tratada, hemos procurado escoger los adjetivos que nos han parecido más sencillos y comprensibles entre los varios empleados por los diferentes maestros en estas materias.
(5) Es inútil advertir que aquí solo nos referimos á lo que podría llamarse pronunciación oficial, y que prescindimos de las diferencias que puede haber entre las distintas comarcas, tanto de Francia como de Italia y España.
(6) A fin de no alargar con comprobantes el presente capítulo, copio al final, como apéndice, un trabajo que con el título de [Algo sobre fonología valenciana] publiqué en el Almanaque de Las Provincias de 1899; fíjese bien en él el lector que desee convencerse.
(7) De esta letra volveremos á tratar más adelante.
(8) Jupa y jopetí, por ejemplo, que á primera vista parecen equivalentes á las voces castellanas chupa y chopetin, las pronunciamos con sonido suave muy lógicamente, porque, en realidad, equivalen á jubón y justillo; lo mismo ocurre con la voz jaqueta, que procede, en realidad, del francés jaquette.
(9) Damos estos adverbios como derivados de unde, ibi; no debemos entrar aquí en disquisiciones etimológicas.
(10) Aunque esto parezca una paradoja, no lo es; pues es bien sabido que en las escuelas valencianas no se enseña á leer en valenciano, sino en castellano.
(11) A los que no conozcan el latín, puede servirles muy bien de guía en este caso el equivalente castellano.
(12) Obras completas del Dr. D. Manuel Milá y Fontanals, coleccionadas por el Dr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.— Tomo III.