CAPITULO III
De las letras mayúsculas

Las letras mayúsculas en la escritura manuscrita, y aun en la impresa, fuera de las portadas y títulos, sólo se emplean como iniciales ó sea en principio de dicción, siendo minúsculas las restantes que completan la palabra; las reglas á que debe sujetarse su uso son las siguientes:

Se escribirán con letra inicial mayúscula:
1.º La palabra en que empiece un escrito, y la primera del párrafo después de punto final.
2.º Los nombres propios; v. gr.: Deu, Jesús, Mahoma, Sócrates, Ciceró, Pere, Vicent, Maria, Catalina, Espanya, Valencia, el Grau, el Maestrat, la Ribera, Juquer, Penyagolosa, Rocinante.
3.º Los atributos divinos, como Pare Etern, Criador; los títulos y nombres de dignidad cuando se habla de persona determinada, como el Rey, el Papa, l’Alcalde, el Retor; los nombres y apodos con que se designa á determinadas personas, como Jaume el Conquistador, Pere el del Punyalet, el Patriarca, el Palleter, la Rulla.
4.º Los tratamientos, y especialmente si están en abreviatura, como Sr. (sinyor), D. (don), V. (vosté), V. S. (vostra senyoría); los antiguos tratamientos valencianos En y Na, equivalentes á los modernos Don y Donya, conviene escribirlos con mayúscula por su brevedad y por evitar confusiones, como En Vicent, Na María; vosté y vostés cuando se escriben con todas sus letras no deben llevar mayúscula.
5.º Ciertos nombres colectivos cuando representan una entidad moral, como en estos casos: la Universitat reclama contra lo acordat per l’Ajuntament.
6.º Los sustantivos y adjetivos que compongan el nombre de una institución, de un cuerpo ó establecimiento: la Cambra de Comers, el Colege del Patriarca, l’Academia de Belles Arts, l’Ateneo Mercantil, el Gremi de Corders.
7.º Los nombres y adjetivos que entren en el título de cualquier obra: Gramática Catalana, Historia de la Marina Valenciana, la Moma; puede, sin embargo, prescindirse de esta regla cuando el título es largo, especialmente en las obras dramáticas, como Tres roses en un pomell, Al sá y al plá, La escaleta del dimoni.
8.º Suele emplearse mayúscula á principio de cada verso, especialmente en los de arte mayor.
9.º Se escribe con letras mayúsculas la numeración romana cuando se emplea para significar el número de orden de papas, reyes y otras personas del mismo nombre, el de los siglos y el de los tomos, libros, capítulos, etc., de una obra; v. gr.: Calixto III, Pere IV, sigle XX, tomo II, capítul IX.

Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la letra inicial de una palabra que empiece con Ch, ó con Ll, sólo se formarán de carácter mayúsculo la C y la L que son primera parte de estas letras compuestas ó dobles: se escribirá, pues, Chiva, Chimo, Lliria, Lloréns; y de ningún modo CHiva, CHimo, LLiria y LLoréns. Ninguna palabra valenciana pura y castiza empieza por ny, por rr y ss; si el pueblo emplea alguna como nyirvi y nyaular, son solecismos que no deben admitirse en el lenguaje literario.

CAPÍTULO IV
Del uso de las vocales

La lengua valenciana tiene fonéticamente siete vocales, pero en lo escrito sólo dispone de cinco signos, que son: a, e, i, o, u; las otras dos vocales, la è y la ò abiertas, las distinguimos de las cerradas por medio del acento grave; en cuanto á la y griega no la incluimos en las vocales porque en realidad es consonante aunque en algún caso se emplea como vocal, según veremos al tratar de ella más adelante.

Veamos las leyes que rigen á cada uno de estos signos en particular.

A

Poco ó nada hay que advertir acerca de esta letra; lo mismo en principio que en medio ó fin de dicción suena siempre en valenciano de manera tan clara y precisa, que no hay sino escribirla allá donde suena para emplearla acertadamente; si los catalanes tienen palabras terminadas en a ó en as empleadas por sus poetas como consonantes de otras en e ó en es, en valenciano no ocurre esto, pues distinguimos perfectamente uno de otro sonido.

Es verdad que en algunas comarcas valencianas ocurre algo parecido, dándose, por ejemplo, en Sueca y Alcoy á muchos finales en a un sonido intermedio entre a y e, y en otras, como Gandía y Játiva, entre a y o; más exagerados aún, algunos pueblos de los distritos de Onteniente y Albaida convierten francamente la a final en ò abierta en las palabras graves cuya penúltima sílaba lleva por vocal esta última; pronunciando, por ejemplo, ròsò, còsò, còrdò, ròdò, en vez de ròsa, còsa, còrda y ròda; pero esto son excepciones cortas en número que no alteran en nada el carácter de nuestra lengua; deben por lo tanto, aun los naturales de estas comarcas, escribir los finales en a como el resto de los valencianos.