Manobos.—Proceden de la mezcla del negrito y el malayo, conservando de los primeros su raquítica complexión. Son muy poco laboriosos, pero muy guerreros y aficionados al robo y la piratería. Habitan una gran parte del río Butuan, prolongándose por las márgenes del Hijo hasta el seno de Davao.

Los manobos se extienden por las márgenes del Butuan, donde son numerosos, llegando hasta las inmediaciones de Davao. De endeble constitución física y pequeños de cuerpo, parecen raza degradada arrinconada hacia el interior por mandayas y moros, gente más fuerte y guerrera que ellos, aunque nunca tan sanguinarios y hábiles en el manejo de las armas. Se aprovechan de su superioridad sobre los Tagacaolos, Bilanes y Bagobos para hacerles la guerra con el exclusivo objeto de aprehenderles sus mujeres é hijos, que luego venden á los moros.

Los manobos, á semejanza de los negritos, á que deben su origen al mezclarse éstos con los malayos, no dedican gran atención á las faenas agrícolas, pues éstas se reducen á desmontar el sitio que juzgan adecuado, y sin otra preparación hacen sus siembras, cogen las cosechas, y para otra buscan nueva sementera.

Cada grupo de varias familias elige su jefe, que siempre es el más ladrón y sanguinario, al que dan el nombre de Bagani.

El bagobo acomodado levanta su casa en sitio libre de inundaciones y sobre altos arigues ó pilotes; el suelo lo forman con tiras de caña ó de madera de coco flexible y resistente á la vez, y sobre éste con sólo extender un petate encuentran cómodo lecho él y las mujeres que su fortuna le permite, cuyo número es ilimitado, por más que una sola es la legítima. Los hijos son todos reconocidos y viven en familia, pero á la muerte del padre tienen preferencia en la herencia los habidos con la mujer legítima.

El trabajo del campo está mirado como denigrante, por cuya razón éste lo hacen los esclavos. Cosechan arroz, tabaco, camote, maíz y algo de caña de azúcar.

En cuanto á religión, si bien ésta es en su esencia la misma de los demás monteses, su carácter feroz le ha impreso ciertas prácticas esenciales que entronizan el asesinato á virtud envidiable y el más glorioso hecho del manobo.

Mandayas.—Es la tribu más noble y de carácter más pacífico aunque valientes entre los idólatras de Mindanao. Son de color claro, altos y robustos, distinguiéndose por el pelo, que se lo dejan crecer lo mismo que sus mujeres. Poco aficionado á la civilización, el Mandaya hace siempre vida errante, aunque les gusta el trato comercial con los cristianos.

Bagobos-Guiangas.—Tribu la más feroz de Mindanao, y por su carácter cruel y sanguinario aseguran algunos escritores que son antropófagos.

Habitan por las cercanías del seno de Davao, por el Apo, corriéndose al E. hasta las orillas del Pulangui y hacia el S. al puesto de Maralag.