—¡Justo, y se llamará torta de frailes!

Todos repitieron en coro: ¡torta de frailes!

—¡Protesto en nombre de uno! dijo Isagani.

—¡Y yo, en nombre de los cangrejos! añadió Tadeo.

—¡Respeto, señores, más respeto! volvió á gritar Pecson con la boca llena.

—El cuarto es el pansit guisado que se dedica... ¡al gobierno y al pais!

Todos se volvieron hácia Makaraig.

—Hasta hace poco, señores, continuó, el pansit se creía chino o japonés, pero es el caso que no conociéndose ni en la China ni en el Japon, parece ser filipino, y sin embargo los que lo guisan y benefician son los chinos: idem de idem de idem lo que les pasa al gobierno y á Filipinas: parecen chinos pero si lo son ó no lo son, doctores tiene la Santa Madre... Todos comen y gustan de él y sin embargo hacen melindres y ascos; lo mismo le pasa al pais, lo mismo al gobierno. Todos viven á su costa, todos participan de la fiesta y despues no hay país más malo que Filipinas, no hay gobierno más desorganizado. ¡Dediquemos pues el pansit al pais y al gobierno!

—¡Dedicado! dijeron en coro.

—¡Protesto! exclamó Isagani...