—«Llamado por vuestra eleccion á llenar el vacío que ha dejado en»...
—¡Plagiario! le interrumpió Sandoval; ¡ese discurso es del presidente de nuestro Liceo!
—«Llamado por vuestra eleccion,—continuó Tadeo imperturbable,—á llenar el vacío que ha dejado en mi... mente (y se señaló el abdómen) un varon ilustre por su doctrina cristiana y por sus ocurrencias y proyectos merecedor de tener un poquito más de memoria, ¿qué podrá deciros quien como yo tiene mucha hambre porque no ha almorzado?»
—¡Toma un cuello, chicooó! díjole el vecino presentándole un cuello de gallina.
—«Hay un plato, señores, tesoro de un pueblo que es hoy fábula y ludibrio de la tierra, en donde han ido á meter su hambrienta cucharada los más grandes tragones de las regiones occidentales del globo...»—señalando con sus palitos á Sandoval en lucha con una recalcitrante ala de gallina.
—Y ¡orientales! replicó el aludido trazando un círculo con la cuchara para comprender á todos los comensales.
—¡No valen interrupciones!
—¡Pido la palabra!
—¡Pido patís! añadió Isagani.
—¡Que venga el lumpiâ!