—¡Esa sí que es gorda! ¿Qué tiene que ver la integridad de la patria con las leyes de la sintaxis?
—Doctores tiene la Santa Madre Iglesia... ¿Qué sé yo? acaso se tema que comprendamos las leyes y las podamos obedecer... ¿Qué será de Filipinas el día en que nos comprendamos los unos á los otros?
A Sandoval no le gustaba el giro dialogado y guason de la conversacion. Por aquel camino no podía asomar ningun discurso que valga la pena.
—No tome usted á guasa las cosas, exclamó; se trata de cosas muy serias.
—¡Líbreme Dios de guasearme cuando hay frailes de por medio!
—Pero, ¿y en qué pueden basarse...?
—En que teniendo que ser nocturnas las horas de clase, continuó Pecson con el mismo tono como si se tratase de fórmulas conocidas y sabidas, se puede invocar como inconveniente la inmoralidad como con la escuela de Malolos...
—¡Otra! Pues ¿y no se cobijan acaso bajo el manto oscuro de la noche las clases de la Academia de Dibujo, y los novenarios y procesiones?...
—Atenta á la dignidad de la Universidad, continuó el gordo sin hacer caso de la observacion.
—¡Que atente! la Universidad tiene que plegarse á las necesidades de los estudiantes. Y á ser eso cierto ¿qué es Universidad entonces? ¿Es una institucion para que no se aprenda? ¿Se han reunido acaso unos cuantos hombres apellidando ciencia é instruccion para impedir que se instruyan los otros?