—Es que las iniciativas que vienen de abajo se llaman descontento...

—Y proyectos las que vienen de arriba, insinuó otro: ¡ahí está la Escuela de Artes y Oficios!

—Poco á poco, señores, dijo Sandoval; yo no soy frailero, conocidas son mis ideas liberales, pero ¡al César lo que es del César! De esa escuela de Artes y Oficios, de la que soy el defensor más entusiasta y cuya realizacion habré de saludar como la primera aurora para estas bienaventuradas islas, de esa Escuela de Artes y Oficios se han encargado los frailes...

—O el perro del hortelano que es lo mismo, añadió Pecson interrumpiendo otra vez el discurso.

—¡Vamos p—! dijo Sandoval furioso por la interrupcion y perdiendo el hilo de su periodo; mientras no sepamos nada malo, no seamos pesimistas, no seamos injustos sospechando de la libertad é independencia del gobierno...

É hizo en hermosas frases la apología del gobierno y de sus buenos propósitos, tema que Pecson no se atrevió á interrumpir.

—El gobierno español, decía entre otras frases, os ha dado todo, ¡no os ha negado nada! Tuvimos en España el absolutismo, y absolutismo tuvísteis, los frailes cubrieron nuestro suelo con sus conventos y conventos ocupan la tercera parte de Manila; en España rige el garrote, y el garrote aquí es la última pena; somos católicos y os hicimos católicos; fuimos escolásticos y el escolasticismo brilla en vuestras aulas, en fin, señores, lloramos cuando llorais, sufrimos cuando sufrís, tenemos los mismos altares, el mismo tribunal, los mismos castigos, y justo será que os demos tambien nuestros mismos derechos y nuestras mismas alegrías.

Y como nadie le interrumpía se fué entusiasmando y entusiasmando hasta que pasó á hablar del porvenir de Filipinas.

—Como digo, señores, la aurora no está lejos; España abre el oriente para su querida Filipinas, y los tiempos van cambiando y me consta se hace más de lo que nos figuramos. A ese gobierno que segun ustedes vacila y no tiene voluntad, bueno es que le alentemos con nuestra confianza, que le hagamos ver que esperamos en él; recordémosle con nuestra conducta (cuando se olvida lo que no creo pueda suceder), que tenemos fé en sus buenos deseos y que no debe guiarse por otra norma que la de la justicia y el bien de todos sus gobernados. No, señores, continuó adoptando un tono más y más declamatorio, no debemos ni siquiera admitir en esta materia la posibilidad de una consulta con otras entidades más ó menos opuestas, pues la sola idea implicaría la tolerancia del hecho; vuestra conducta hasta ahora ha sido franca, leal, sin vacilaciones, sin recelos; os dirigís á él sencilla y directamente, las consideraciones que espusisteis no pueden ser más atendibles; vuestro fin es aligerar la tarea de los profesores en los primeros años y facilitar el estudio á centenares de estudiantes que llenan las aulas y de los que no puede cuidarse un solo profesor. Si hasta ahora el espediente no ha sido resuelto ha sido porque, como me consta á mí, hay mucho material acumulado; pero auguro que la campaña está ganada, que la cita de Makaraig es para anunciarnos la victoria, y mañana veremos premiados nuestros esfuerzos con el aplauso y agradecimiento del pais ¡y quien sabe señores si el gobierno no os propone á vosotros para alguna buena condecoracion como merecedores que sois de la patria!

Resonaron entusiastas aplausos; todos creían ya en el triunfo y muchos en la condecoracion.