—Créame usted,—decía;—San Francisco es un buen patrón. Si usted la llama escuela de Instrucción primaria, no haga usted nada. ¿Quién es instrucción primaria?

Llegaron algunas amigas de María Clara y la invitaron á salir á paseo.

—Pero vuelve pronto,—dijo capitán Tiago á su hija que le pedía su permiso;—ya sabes que esta noche cena con nosotros el padre Dámaso que acaba de llegar.

Y volviéndose á Ibarra que se había puesto pensativo, añadió:

—Cene usted también con nosotros; en su casa estará usted solo.

—Con muchísimo gusto, pero debo estar en casa por si vienen visitas,—contestó balbuceando el joven, esquivando la mirada de María Clara.

—Traiga usted á sus amigos,—replicó frescamente capitán Tiago;—en mi casa siempre hay comida abundante. Quisiera además que usted y el padre Dámaso se entendiesen...

—¡Ya habrá tiempo para eso!—contestó Ibarra sonriendo con sonrisa forzada y se dispuso á acompañar á las jóvenes.

Bajaron las escaleras.

María Clara iba en medio de Victoria é Iday; la tía Isabel seguía detrás.