Linares estaba absorto, contemplando aquellos elocuentes ojos que parecían buscar á alguien, y no oyó á doña Victorina que le llamaba.

—Señor Linares,—díjole el cura arrancándole de su éxtasis,—aquí viene el padre Dámaso.

En efecto, venía el padre Dámaso, pálido y algo triste; al dejar la cama, su primera visita fué para María Clara. No era ya el padre Dámaso de antes, tan robusto y decidor; ahora marcha silencioso y algo vacilante.


[1] En Calamba sucedió un hecho igual. (N. de la edición de Berlín). [↑]

[2] Para los que vienen tarde, los huesos. [↑]

[3] Diospyros sp. (ebenáceas), madera de gran precio, empleada en ebanistería. [↑]

XLIII

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