—¡Al padre le conocen en toda la provincia!
El padre Salví se le acercó con ojos irritados y, señalándole la calle, dijo al espantado Lucas:
—¡Vete á tu casa y dale gracias á don Crisóstomo que no te haya enviado á la cárcel! ¡Largo de aquí!
Lucas se olvidó de su farsa y murmuró:
—Pues yo creía...
—¡Largo de aquí!—gritó con nervioso acento el padre Salví.
—Quisiera ver al padre Dámaso...
—El padre Dámaso tiene que hacer... ¡largo de aquí!—volvió á mandar con imperio el cura.
Lucas bajó las escaleras murmurando:
—Este es también otro... ¡como no pague bien!... El que pague mejor...