—Pero, padre,—se atrevió á objetar tímidamente Linares,—no vaya á creer que está en peligro de muerte.

—¡No tenga usted cuidado!—le contestó sin mirarle,—yo sé lo que me hago: he asistido ya á muchísimos enfermos; además, ella dirá si quiere ó no tomar la santa comunión y verá usted como dice á todo que sí.

Por de pronto capitán Tiago tuvo que decir sí á todo.

Tía Isabel entró en la alcoba de la enferma.

María Clara seguía en cama, pálida, muy pálida; á su lado estaban sus dos amigas.

—Toma un granito más,—decía Sinang en voz baja presentándole un gránulo blanco, que sacó de un pequeño tubo de cristal;—él dice que, cuando sientas ruido ó zumbido de oídos, suspendas la medicina.

—¿No ha vuelto á escribirte?—pregunta en voz baja la enferma.

—No, ¡debe estar muy ocupado!

—¿No me manda decir nada?

—No dice más sino que va á procurar que el arzobispo le absuelva de la excomunión para que....