—¿Quién os mandó que atacaseis el cuartel?

—¡Nadie, señor!

—¿Cómo nadie? ¡No mientas, que te van á meter en el pozo! ¿Quién os ha mandado? ¡Di la verdad!

—¡La verdad, señor!

—¿Quién?

—¡Quién, señor!

—Te pregunto quién os ha mandado hacer la revolución.

—¿Cuál revolución, señor?

—Eso, porque estabas tú anoche en el patio del cuartel.

—¡Ah, señor!—exclamó ruborizándose Andong.