—¿Quién tiene, pues, la culpa de eso?
—¡Mi suegra, señor!
Una risotada acogió á estas palabras. El alférez se paró y miró con no severos ojos al infeliz, que creyendo que sus palabras habían producido buen efecto, continuó más animado:
—Sí, señor: mi suegra no me da de comer otra cosa más que todo lo podrido é inservible; anoche, cuando vine, me dolió el vientre, vi el patio del cuartel cerca, y me dije: Es de noche, nadie te verá. Entré... y cuando me levantaba, resonaron muchos tiros; yo ataba mis calzones...
Un bejucazo le cortó la palabra.
—¡A la cárcel!—mandó el alférez;—esta tarde ¡á la Cabecera con él!
[1] Del verbo timbâ, sacar agua de un pozo. [↑]
[2] Diminutivo familiar de algunos nombres. (Véanse en el texto los que cita el directorcillo.) Los tagalos suelen suprimir la primera sílaba del nombre y añaden la desinencia ng: Mariang, Andeng, Ticá, etc. Otras veces ponen una y: Doray, Tinay, etc. [↑]