—¡Pues se dice que el filibustero ese es hijo de españoles!—observó el manco sin mirar á nadie.

—¡Ah, ya!—exclama impertérrita la gorda;—¡siempre iban á ser los criollos! ¡ningún indio entiende de revolución! ¡Cría cuervos... cría cuervos!...

—¿Saben ustedes lo que he oído decir?—pregunta una criolla que así corta la conversación.—La mujer de capitán Tinong... ¿se acuerdan ustedes? aquel en cuya casa bailamos y cenamos en la fiesta de Tondo...

—¿Aquel que tiene dos hijas? y ¿qué?

—Pues la mujer acaba de regalar esta tarde al Capitán general ¡un anillo de mil pesos de valor!

El manco se vuelve.

—¿De veras? y ¿por qué?—pregunta con ojos brillantes.

—La mujer decía, como regalo de Pascua...

—¡La Pascua no viene dentro de un mes!

—Temerá que le venga el chaparrón encima...—observa la gorda.