Mis sueños cuando apenas muchacho adolescente;
mis sueños cuando joven, ya lleno de vigor,
fueron el verte un día, joya del mar de Oriente,
secos los negros ojos, alta la tersa frente,
sin ceños, sin arrugas ni manchas de rubor.
¡Ensueño de mi vida, mi ardiente y vivo anhelo!
¡Salud! te grita el alma que pronto va á partir.
¡Salud!... ¡Oh! ¡que es hermoso caer por darte vuelo,
morir por darte vida, morir bajo tu cielo,
y en tu encantada tierra la eternidad dormir!