Deja que el sol ardiente las lluvias evapore
y al cielo tornen puras con mi clamor en pos;
deja que un ser amigo mi fin temprano llore;
y en las serenas tardes, cuando por mí alguien ore,
ora también ¡oh patria! por mi descanso á Dios.
¡Ora por todos cuantos murieron sin ventura;
por cuantos padecieron tormentos sin igual,
por nuestras pobres madres, que lloran su amargura;
por huérfanos y viudas, por presos en tortura,
y porque pronto veas tu redención final!